Un acercamiento a verdades sororas

Tres miradas de activistas se juntan en esta conversación del Cuarto Propio, se entrecruzan en el terreno común de la complicidad, el acuerpamiento y la relación sana entre mujeres que nos propone la Sororidad.

Desde la participación en la academia, movimientos sociales y el ejercicio independiente del activismo feminista nos comparten parte de sus reflexiones y prácticas sororas.

“Trato de ser cómplice de mis amigas y colegas, eso me parece que es la base de lo que yo comprendo cómo sororidad.” Greta Fajardo

Greta Fajardo Arróliga es abogada de profesión y especialista en derechos humanos, también se desempeña como docente universitaria en áreas de estudios de género y políticas sociales. Ella conoció la palabra sororidad en espacios de reflexión compartidos con mujeres activistas y académicas, y leyendo a autoras feministas latinoamericanas.

¿Qué significado tiene para vos la sororidad? 

Es un ejercicio de rebeldía frente a la norma heteropatriarcal, una estrategia de cambio sociocultural y una propuesta política que permite desaprender actitudes… Implica reconocer y tener conciencia de las violencias que nos cruzan y de que nosotras también podemos violentar a otras con acciones de violencia de baja, mediana o gran intensidad.

Nos invita a ser nosotras y reconocernos en las demás, que todas podemos y tenemos la capacidad de transformarnos [creo que también tener conciencia de cuán dispuestas estamos] y aportar a otras. Es una apuesta política, porque permite crear una nueva ética que convoca a una comunidad de mujeres  y crear colectivos que desde lo común nos permita rescatarnos afectivamente desde lo que cada una quiere ser y hacer.

¿Qué prácticas sororas tenés integradas en tu vida? 

Trato de ser cómplice de mis amigas y colegas, eso me parece que es la base de lo que yo comprendo como sororidad, “la complicidad”, de lo que muchas feministas latinoamericanas nos hablan. También reconozco en las mujeres sus muchos talentos, y tengo conciencia de sus aportes, y me siento cómoda cuando mujeres a mi alrededor brillan, yo disfruto de esos brillos y de ojalá estar junto a ellas.

Por otro lado, tratando de colaborar y ser “sorora” con ellas desde diferentes expresiones, es decir, si yo le he dicho a alguna mujer que estaré, es porque ahí estaré, apoyando y colaborando en lo que yo pueda. También trato de no abusar de la confianza me parece que, en la sororidad, no se vale abusar de la otra.

“La sororidad es, sustituir el juicio por la empatía y el acuerpamiento.” Amarilis Acevedo

Amarilis Acevedo Mejía, con sus 26 años ha transitado por diferentes experiencias feministas que nutren su activismo, su relación con la colectividad y su labor como trabajadora social, en este caminar, descubrió que la sororidad era política y relacionada con los derechos de las mujeres.

¿Cómo conociste vos la palabra sororidad?  

La primera vez que escuché sobre la palabra sororidad tenía alrededor de 21 años y fue en un espacio educativo feminista. Me pareció un concepto hermoso que aunque no lo conocía, me di cuenta que en mi vida ya había estado en práctica, ya la había recibido y dado en espacios concretos de empatía, comprensión y sostén, con redes de complicidad entre amigas y compañeras.

¿Cuál es la propuesta política o la invitación que nos hace la sororidad a las mujeres?

Es una apuesta política y una forma ética de relacionarnos. Nos invita a romper con esa forma de relacionarnos desde el divisionismo y  nos convoca  para luchar juntas, exigir justicia y seguridad para nosotras y para otras mujeres que ni si quiera conocemos. Es reconocernos como parte de una misma colectividad, donde nuestras historias están conectadas por las violencias normalizadas que pasan día a día sobre nuestros cuerpos, pero también por las resistencias que vamos tejiendo y desde donde nos vamos encontrando con las otras.

La sororidad es, sustituir el juicio por la empatía y el acuerpamiento, sentirnos  sujetas políticas en lucha por nuestros derechos.

¿Qué hábitos sororos ves en tu cotidianidad? 

En principio, el mismo hecho de estar organizada en un colectivo de mujeres feministas que luchamos por la prevención del abuso sexual en Chinandega, la empatía con otras mujeres que están inmersas en situaciones de violencia, aprender a escucharlas, no revictimizarlas, activar con otras compañeras para cubrir sus necesidades, sea de apoyo médico, atención psicológica o jurídico, acuerpar a otras muchachas que están siendo violentadas en espacios digitales y de su vida cotidiana, apoyar y acuerpar a mis amigas en sus proyectos políticos y de vida.

“Ser sorora es también una relación conmigo misma, conectar con lo que yo estoy sintiendo, es autocuidado.” Luciérnaga del día

Luciernaga del Día es activista y defensora de los Derechos Humanos, ha elegido en esta ocasión usar un seudónimo. Ella conoció el feminismo a sus 17 años y recuerda ese análisis sobre el apoyo y entendimiento más profundo entre nosotras las mujeres; años después registra la palabra sororidad y sentirse conectada pero también interpelada por esta propuesta.

¿Cómo vos te has apropiado de la Sororidad?

La sororidad es el apoyo, la conexión y el ser solidarias entre nosotras, entendernos y apoyarnos seamos amigas, conocidas o desconocidas, y en ese sentido me he preguntado ¿cómo puedo ser sorora con la amiga, la compañera, la colega o la desconocida cuidando de no sentirme violentada, agredida en la relación?

Entonces la sororidad me recuerda que no debo olvidarme de mí misma cuando acompaño o quiero empatizar con la otra, que me debo amor, respeto y cuidado, que puedo poner un límite y nombrarle a la amiga, pareja o colega que no me gusta como habla, o como me está tratando. Ser sorora es también con la relación conmigo misma, conectar con lo que yo estoy sintiendo, es autocuidado y apertura para entender que no todas tenemos los mismos procesos.

¿Qué tiene de revolucionario la sororidad?

Ese aprendizaje de dejar el pleito, la culpa, el juicio y esas formas de ver por debajo del hombro a la otra, sino sentirla a mi lado o lo que es mejor, sentir que, con el avance de una sola mujer en cierta área de la vida, estamos creciendo toditas. Echar a la basura esta idea de que las mujeres no somos amigas, no somos aliadas y que somos rivales, botar esa creencia opresora que nos ha puesto unas contra las otras. Al conectarme con otra mujer, con su historia o su realidad me veo reflejada, entonces esa sororidad me ayuda a entender, apoyar, resistir por otras mujeres y por supuesto, por mí misma.

Jennifer Birmania Bello. Filóloga, Comunicadora y Educadora Social Feminista. Escritora en construcción, que registra desde lo que identifica como códigos de la sensibilidad: aprendizajes, descubrimientos, reflexiones y poesía.

Eu Carrión. Arquitecta y fotógrafa. Profesora de Fotografía, ilustradora entusiasta y amante de las artes. Trabaja por su cuenta creando, asistiendo y colaborando en distintos proyectos creativos. Ilustraciones: @dibujo_por_alla

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