Tres tecnologías para la autonomía

La Quimera

, Voces

Autónoma es una de las palabras que mejor me definen, desde niña me gustó poder elegir lo que aceptaba o rechazaba de mi entorno, desde la ropa que quería usar hasta con quién vivir cuando mis padres se divorciaron y apenas tenía 5 años.

Pienso que hablar de tecnologías es hablar de la vida misma y quisiera situar mi reflexión y planteando dos cosas: 

Aunque soy millenial no nací con celular en mano y voy a referirme a las tecnologías más allá de la noción de las TIC´s. 

Por otro lado quisiera transparentar que visualizar este tema implica un cierto privilegio, en mi caso desde pequeña me inculcaron la importancia de la educación y desde ahí poder desenvolverme como mujer independiente.
Lamentablemente y sobre todo en un país como Nicaragua, no todas podemos graduarnos de la universidad y luego trabajar en la carrera que estudiamos, tampoco todas crecemos con un papá que constantemente nos apoye y nos recuerde que SÍ Podemos. 

Ahora la premisa: ¿Cuáles son esas tres tecnologías que considero aportan a la autonomía?

 

  • El vibrador

 

Antes de usar por primera vez un juguete sexual, me resistí como muchas mujeres que seguramente ahora me leen. En mi cabeza habitaban prejuicios, ideas establecidas de la vivencia de la sexualidad y el erotismo, de lo “natural” y lo ficticio, de lo correcto y lo incorrecto, pero creanme que autogestionarse el placer implica un giro de 360 grados en la relación que podemos establecer con nuestro propio cuerpo y las relaciones sexo afectivas que podemos establecer con otras personas y sus cuerpos, llámense estas novixs, parejxs, agarres o como más nos guste nombrarlas. 

Detrás de un vibrador (también podría ser la propia mano) hay un mundo de posibilidades, porque no sólo te lleva a la satisfacción sexual de manera segura, sino que evita el tener que depender de las buenas y malas voluntades de tercerxs para poder experimentar uno o varios orgasmos. Saber que una misma puede satisfacer su deseo, reduce la posibilidad de caer en relaciones tóxicas o “románticas” que nos pongan en riesgo o nos ubiquen en una posición de vulnerabilidad, pues recordemos que todavía para muchas, la línea que separa el sexo del amor es bastante delgada. 

 

  • El bullet 

 

Me parece que la pipa metálica es un invento práctico bastante útil para aquellas que les gusta fumar pero les cuesta enrolar o se les dificulta hacerlo en espacios públicos porque este tema sigue siendo tabú. En esta tecnología no me voy a extender tanto porque aunque me parece genial y en cierto momento la utilicé, no está tan presente en mi vida cotidiana, pero para las que les gusta relajarse de esa manera, funciona al 100 para no tener que depender… ustedes saben. 

 

  • El carro

 

La mayor parte de mi vida me movilicé en transporte público, buses, taxis o al raid. En el caso de los taxis, ante el miedo de no regresar a salvo cuando salía sola por las noches, tenía mi lista de “taxis seguros”, taxis manejados por señores antojados y/o chismosos que cobraban tarifas elevadas y a los que en ocasiones tuve que esperar más de una hora. 

Hasta hace poco tuve mi primer carro, esto porque aunque he trabajado la mitad de mi vida (y hoy tengo 32 años), sigo sin ser sujeta de crédito, pero además porque cuando le pedí apoyo a familiares con cierto poder adquisitivo se negaron, pues según ellos no necesitaba un carro porque soy mujer y joven, en fin. El tema es que escribo esto porque aunque el carro que logré comprar cash es viejito, me lleva a todos lados cuando yo quiero y eso me hace sentir bastante más libre que antes, pero también esta reflexión vino a mí porque tengo amigas que aunque tienen carro, se niegan a manejarlos… las invade el miedo y eso me preocupa, pues como venía hilando de entrada, el tema que me ocupa es la autonomía. 

Sobran los chistes de mal gusto sobre las mujeres al volante y el asunto es que esos “chistes” se convierten en prejuicios y estereotipos que muchas veces refuerzan los hombres cercanos a nosotras: padres, esposos, novios, hermanos que se resisten a vernos como seres completos y capaces de emprender el viaje que nos propongamos. En mi caso, durante las primeros días, obvio que me sentía insegura conduciendo, pero lo único que podemos y debemos hacer (porque nadie lo va a hacer por nosotras) es ganar valor y auto confianza.

Esos hombres que decían querer enseñarme y acompañarme, me juzgaban y me llenaban de miedo, en contraste mis amigas con años de experiencia, me ofrecían ayuda pero no tenían tiempo, entonces la única opción era salir a la calle sola y vencer mis propios límites. La primera vez que manejé sola de una ciudad a otra, iba emocionada pero nerviosa y cuando llegué a mi destino me di cuenta que ya era capaz de ir sola donde yo quisiera, eso me llenó de confianza y orgullo.

Ser antojada, caprichosa y autodeterminada me ha servido para superarme a mí misma y las barreras que todos los días me pone la sociedad, porque esta no es una guerra de los sexos, este es un drama estructural… el sistema se estableció para limitarnos, pero saben qué: llevar la contraria, aunque es cansado, te hace ser autónoma. 

P.D. Lxs gatxs también son autónomxs y por eso les amo.

Autora: Feminista desde la raíz.
Mujer, 32 años, Managua. Periodista que sintió en la necesidad de ocultar su nombre.

Fotografía: Ivonne Talavera / La Quimera

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