Cómo sobrevivir al dolor del abuso sexual

“De niña me gustaba encerrarme sola en mi cuarto, poner mis juguetes en el piso y construir una casa. Cada ladrillo era un espacio, un cuarto, una cocina, una sala, dos ladrillos después había una escuela. Tenía muchos juguetes pequeños, algunos eran “prestados” del nacimiento que mi mamá ponía en diciembre en la sala de la casa, y con el tiempo fui consiguiendo más. 

Tenía todo tipo de cosas: carros, camas, cocinas, mesas, sillas, platos, mascotas y suficientes personajes para armar una familia grande donde la mayoría eran niños y niñas y había una mamá. Estos niños y niñas iban a la escuela, se peleaban, salían a jugar, se enfermaban, todo lo que le puede suceder a una persona de esa edad.

A veces la casa podía pasar varios días armada en el piso, yo daba la orden de que no la destruyeran, no me importaba que no hubiese espacio para caminar dentro del cuarto. Jugaba sola, no me gustaba compartir ese espacio con nadie y fui llamada egoísta por esto, pero no me importaba. Este es el mejor recuerdo de mi niñez.

Ahora, como mujer adulta, al ver juguetes pequeños me emociono, me dan ganas de comprarlos y volver a formar la casa en el suelo. Hasta hace unos meses no había logrado entender por qué este recuerdo me hacía sentir tan bien.

Esa casa en el piso era mi lugar seguro. Era el universo paralelo que mi niña había creado en donde ella podía tener control de lo que sucedía, donde ella tomaba todas las decisiones y no pasaban cosas malas, porque en la vida real esa niña no tenía control de nada.

Con la adolescencia dejé de armar la casa, y esos años no fueron fáciles. Sentía enojo constantemente, me aislaba de las personas a mi alrededor, podía entrar en una discusión fácilmente y ser grosera. No tuve muchas amistades durante esos años y odiaba ir al colegio y estudiar. En esa época la música y los libros fueron mi escape, pero también el enojo fue mi forma de lidiar con lo que me estaba pasando y a lo que todavía no podía darle un nombre.

Durante muchos años sentí rabia en contra de esa niña que se quedó callada y nunca levantó la voz para gritar y ponerle fin a ese sufrimiento, la odié tanto, le reclamé por todo. Pero la verdad es que esa niña había hecho mucho para sobrellevar lo que vivía y fingir que estaba bien, esa niña había sobrevivido a tanto y tan sola que hoy me sorprende su fuerza y la admiro. 

Hoy atesoro el recuerdo de la casa en el piso y veo a esa niña con ternura, veo con amor ese espacio que ella se construía para estar bien y sentirse segura y en control. Hoy comprendo su silencio y su miedo, y entiendo que no tengo nada que perdonarle, sino que debo agradecerle. 

Hoy reconozco a esa adolescente enojada, que prefería estar sola porque eso fue lo que ella sintió que debía hacer para estar segura, hoy reconozco ese enojo como su método de resistencia y su estrategia para sobrevivir al dolor.

Hoy reflexiono acerca de las estrategias que las mujeres sobrevivientes de abuso sexual en la infancia tuvieron que crear en su niñez y adolescencia para llegar vivas al presente”.

¿Qué pasa en Nicaragua con el abuso sexual infantil?

En Nicaragua, 8 de cada 10 víctimas de abuso sexual son niñas menores de 13 años según la campaña #NiñasNoMadres, y entre los años 2014 y 2019 la Policía Nacional contabilizó 6,719 casos de abuso, de los cuales el 42% corresponde a niñas menores de 14 años. 

En La Quimera tenemos un video donde te explicamos más acerca de esta problemática, cómo identificar, prevenir y mitigar el abuso sexual infantil.

Está de más señalar que el abuso sexual en la infancia es un problema de salud pública que afecta silenciosamente a miles de niñas en nuestro país, y decimos que es silencioso pues a pesar que existen muchos casos que llegan ser denunciados, la mayoría no lo son por lo que las niñas y adolescentes suelen vivirlo en secreto y llegar a la adultez con esa carga en sus vidas.

¿Qué consecuencias trae a la vida de las mujeres haber sido abusadas cuando eran niñas o adolescentes? Para la psicóloga Karla Olivares Pérez, especialista en el abordaje del abuso sexual. “Existen síntomas comunes, pero los mismos son muy particulares para cada mujer por la forma en que vivió la experiencia, el tiempo de duración, quién lo cometió y la respuesta de la familia y/o comunidad” explica.

Según Karla, actualmente se reconoce el Trastorno de Estrés Postraumático como una consecuencia, pero considera que este se queda muy limitado para poder explicar la complejidad de los síntomas. “Algunas autoras han escrito sobre el Trastorno de Estrés Postraumático Complejo (TEPT-C) que no ha sido reconocido por la Asociación Americana de Psicología” menciona.

Entre los síntomas que se pueden mencionar del Trastorno de Estrés Postraumático Complejo están:

-Estado de ánimo confuso; ideas suicidas; autodenigración; enojo explosivo.

-Alteraciones de la conciencia como disociación; recuerdos frecuentes de los eventos traumáticos; sentirse una persona extraña…

-Vergüenza; culpa; sentimiento de invalidez; sentimiento de ser completamente diferente a los otros.

-Alteraciones en las relaciones con otros, aislamiento; interrupción de relaciones íntimas; búsqueda repetitiva de un liberador/salvador; falta de confianza persistente en otras(os).

Como señala Karla, los síntomas varían de mujer a mujer, pues cada caso y experiencia es única y tiene sus particularidades, pero el trauma y el sentimiento de dolor es algo que comparten todas las sobrevivientes de abuso sexual en la infancia. 

Fiorella tiene 24 años y es sobreviviente de abuso sexual en la infancia. Estuvo 2 años en proceso terapéutico sanando las heridas que esta experiencia dejó en su vida, “el primer abuso que yo recuerdo fue cuando tenía 8 años y a esa edad me causó algunas consecuencias como problemas para dormir, pesadillas, incontinencia urinaria, mucha dificultad para relacionarme” cuenta Fiorella,  “yo de pequeña había sido una niña muy creativa, me encantaba escribir, me encantaba hacer teatro, y después de eso fue como un volverme hacia mí misma que se sentó mucho en la adolescencia, que devino en problemas de alimentación, anorexia, bulimia un tiempo, y muchos problemas en relación con mi cuerpo y con mi sexualidad” dice.

¿Cómo se sobrevive?

Sobrellevar la experiencia de abuso sexual no es fácil para una niña, aunque a esa edad no se tenga información sobre qué es eso que están viviendo según la psicóloga Karla Olivares “las niñas y niños intuitivamente saben que lo que les pasa no está bien” menciona.

Aquí es donde entran en juego las estrategias de sobrevivencia, acciones y decisiones que toman las niñas y adolescentes (en la mayoría de los casos de manera inconsciente) para convivir con la experiencia traumática y sobrevivirla. 

“Hacer tareas, ir a la escuela (si no está el abusador allí) puede volverse un escape, les permite sentirse útiles, tener el control sobre algo en su vida, o sentirse sin energías para cumplir con las responsabilidades de la misma” enumera Karla.

También menciona el enojo en la adolescencia hacia figuras como la madre o quien estuviera a cargo de protegerles, como una forma de reclamarles por no darse cuenta de lo que les sucede. “Las/os adolescentes pueden estar mucho tiempo fuera de casa o de la escuela, consumir alcohol o drogas, asociarse a grupos delincuenciales o aislarse, teniendo la sensación de que nada hará que la situación de abuso cambie” dice Karla.

Para Fiorella, los estudios fueron su estrategia para sobrevivir, “en general creo que mi forma de disociación en ese momento fue estudiar y encerrarme en mí, entonces me volví una de esas personas super racionales que estudia y lee mucho, y dejé de relacionarme con mi cuerpo y claro eso después tuvo sus consecuencias” cuenta.

“Y no fue fácil en definitiva, dejé de sentir y me dediqué a disociarme, y creo que ha sido un mecanismo válido porque todavía me funciona cuando lo necesito” menciona Fiorella. Asimismo, recuerda haber escrito un diario en donde dejó plasmada la experiencia del abuso como forma de validarse a sí misma cuando nadie le creyó.

“Las reacciones de las mujeres adultas sobrevivientes dependerán mucho de la respuesta que la familia haya mostrado a la revelación del abuso sexual y las medidas que se hayan establecido respecto a su protección o no” explica Karla Olivares.

Estas reacciones pueden ser convertirse en personas muy complacientes o por el contrario, muy enojadas. Estar mucho tiempo fuera de su casa o evitar actividades familiares porque el abusador se encuentra ahí, son algunas de las estrategias que las mujeres llevan a cabo para sobrevivir.

“Pueden buscar desesperadamente una persona que las salve porque el abuso las despojó de sus poderes para decidir y protegerse, entran y salen de relaciones complejas, violentas y/o dependientes” menciona Karla. 

Reconocer las estrategias y validarlas

Tanto Fiorella como Karla coinciden en la importancia de reconocer y validar las diferentes estrategias que niñas, adolescentes y mujeres ponen en práctica para hacer frente al dolor que el abuso sexual impone en sus vidas.

“Urge reconocer y validar todas las estrategias adaptativas y de sobrevivencia que han utilizado las mujeres para sobrevivir, fue lo que pudieron hacer para mantenerse con vida, no tenían otras alternativas” explica Karla. “Validar con ellas significa que todas las limitaciones que puedan estar presentando tienen relación con lo que les pasó y no es parte de su personalidad, esto permite regresarles algo de normalidad a sus vidas. Hicieron lo que pudieron” dice.

Para Fiorella, la oportunidad de pasar por un proceso terapéutico la ayudó a identificar dichas estrategias y en lo personal siente que sin ese espacio para sanar, y sin la ayuda profesional, no se habría dado cuenta de la importancia que esos comportamientos tuvieron para su vida en ese momento.

“Cuando estaba empezando el proceso terapéutico era como ‘qué es esto, qué vida más horrible’, pero después me di cuenta que en medio de esa vida horrible había lucecitas que iba dando esa niña con sus decisiones para sobrevivir, y poder validar eso creo que es lo más importante, porque te valida tu propia historia y cómo continuar. Yo creo que si una no valida eso no podés tener la capacidad después de tener una vida integrada o más plena, ni tampoco de seguir luchando por otras causas” expresa Fiorella.

¿Cómo se sigue adelante?

La terapia es clave para comprender que lo que sucedió no es nuestra culpa, perdonarnos a nosotras mismas y confirmar que no estamos solas en esto, que hay personas que nos pueden ayudar y otras mujeres que también han vivido experiencia similares con las cuales podemos compartir en un espacio de terapia grupal.

La psicóloga Karla Olivares explica que la terapia debe tener un enfoque de género, en la cual la mujer sea la protagonista y que este espacio le sirva para trabajar el dolor, pero también para identificar sus recursos personales y sus potencialidades. “Una terapia horizontal, que reconozca en principio su condición de mujer en una cultura machista. Una terapia sensible al género que reconozca las desigualdades, que el abuso sexual es un abuso de poder y una violación a los derechos humanos de ella” dice la especialista.

Creo que en definitiva el proceso terapéutico me dio muchas herramientas que no solamente me sirvieron para trabajar el abuso, pero para trabajar otros traumas y también para ir en la vida cotidiana de una forma más abierta conmigo misma y en relación con otras personas, y también para determinar qué tipo de vida quiero porque me pude dar cuenta que no quería una vida de mierda donde viviera disociada siempre, o que no quería vivir, digamos, en función de algunos parámetros sociales que me habían enseñado sino que quería cuestionarme muchas cosas y hacer las cosas diferentes” cuenta Fiorella.

“Siempre es sanador recordar ‘si esa niña sobrevivió a toda esa mierda siendo chiquita pues yo de adulta’…eso me da fuerzas para seguir, entonces siento que es lindo siempre validar esa parte de mi historia para poder seguir ahorita” finaliza Fiorella.

Si sos una mujer que se reconoce como sobreviviente de abuso sexual en la infancia, te compartimos algunas recomendaciones que la especialista Karla Olivares menciona sobre cómo seguir adelante:

Autoras

Alejandra Fonseca De Franco. Comunicadora/ Feminista/ Sobreviviente.

Eugenia L. Carrión. Arquitecta / Fotógrafa. Profesora de Fotografía, ilustradora entusiasta y amante de las artes. Ama la fotografía analógica, y es cofundadora de El LABO

Deja un comentario