Sin nosotras, ¡esto se cae!

La Quimera

, Voces

Decálogo de feminismo y economía feminista

El sistema productivo se asienta sobre el trabajo invisible y no remunerado de las mujeres.

Por Edith Barreda

El trabajo y el aporte de las mujeres sostiene el sistema económico y social. Sin nosotras, ¡esto se cae! Sin embargo, -bajo la primacía de la lógica productiva del sistema capitalista dominante, -el trabajo de las mujeres, tanto en la esfera pública como privada, no es valorado socioeconómicamente, ni visibilizado en términos monetarios. Es por ello, que como feministas hay alguna información acerca de Economía Feminista que nos será útil manejar.

1: La ciencia económica, en sus orígenes fue elaborada mayormente por elites de hombres blancos, eurocentrismo puro y duro. Por ello, es que desde la óptica feminista hay cuestionamientos y luchas que vienen al caso. Es así que la Economía Feminista se enfoca en las construcciones sociales de la economía tradicional y señala la forma en que esos modelos y métodos están basados en preferencias masculinas. En decir, se enfoca en temas de particular importancia para las mujeres, dada su condición de género, a la luz de los esquemas patriarcales dominantes.

2: El enfoque generalizado de la economía hasta nuestros días es ortodoxa o tradicional y está basada en la división sexual del trabajo, la que genera asimetría y jerarquía por cuestiones de género. Por tanto, crea una sociedad sesgada que no toma en cuenta las capacidades, las potencialidades ni las condiciones de vida de las mujeres.

3: La economía feminista consiste en cambiar la mirada y aplicar una perspectiva feminista a cómo se organiza social y económicamente una sociedad; identificando cuáles son las relaciones y los valores que la sustentan. Es decir, nos invita a poner el foco en visibilizar y hacer emerger todos los desequilibrios y las múltiples desigualdades de género que provoca la economía tradicional.

4: Existen relaciones de poder dentro de los modelos económicos. El entendimiento del poder y del patriarcado nos ayuda a examinar cómo los hombres dominan las instituciones económicas y por qué las mujeres se encuentran en desventaja en sus lugares de trabajo y en el campo laboral.

5: La economía feminista cuestiona el trabajo tradicional de las mujeres, que por construcciones sociales y culturales de larga data, hemos sido relegadas a áreas de cuidado (esfera privada), por ejemplo: crianza de niños, cuidado de adultos mayores y ocupaciones como la enfermería y docencia. Toca denunciar que estas labores aún son subestimadas, lo que se refleja en los bajos salarios para estos oficios.   

6: Además nos invita a poner en el centro las necesidades de sostenibilidad de la vida y los aportes que realizamos las mujeres en el día a día, es decir se centra en el desarrollo humano y no en la acumulación de beneficio monetario. Por tanto, la producción de trabajo doméstico realizado por mujeres constituye la base de todas las transacciones económicas; a pesar de que no estar incluidas en el Producto Interno Bruto (PIB), estas actividades no comerciales son de gran importancia para el desarrollo y crecimiento económico.

Michelle Sequeira / La Quimera

7: El trabajo no remunerado que realizamos las mujeres tradicionalmente, se ha hecho invisible dentro de los sistemas de contabilidad nacional, y el daño que esto causa a nivel macroeconómico es la falta de políticas económicas inclusivas y acordes a las necesidades de las mujeres.

8: La exclusión de las actividades no comerciales en los sistemas de contabilidad nacional se basan en la elección deliberada y el diseño de la Norma internacional de contabilidad nacional que excluye explícitamente las actividades no comerciales. Lo que evidencia la falta de valoración de trabajo de cuidado que sostiene la vida; y técnicamente hablamos de una falla del modelo (económico).

9: La economía feminista aborda temas como: el trabajo de cuidados o la exclusión de mujeres y minorías en ciertos campos; deficiencias en los modelos económicos, los techos y paredes de cristal, (barreras que se ponen al ascenso y la entrada de las mujeres en ciertos sectores), la desigual distribución del trabajo doméstico no remunerado en el hogar, la brecha salarial, entre otros.

10: Las mujeres a menudo tenemos menos propiedades y carecemos de poder económico como dueñas de negocios, por tanto, tenemos más probabilidades de ser contratados como mano de obra barata en situaciones de explotación. El trabajo que realizamos las mujeres de manera remunerada está reconocido con otro parámetro, que es más bajo que la de los trabajos que realizan la mayor parte de los hombres. La perspectiva feminista pone en evidencia que lo financiero está relacionado con lo económico y esto con lo social, con las personas y con las posiciones de desigualdad entre mujeres y hombres.

Así que esas mujeres que se quedan en la casa, que preparan los alimentos y que cuidan de los hijos, las plantas, el perro y el gato son las manos invisibilizadas que mantienen el sistema socioeconómico andando.

Edith Barreda
Economista y Socióloga.

Deja un comentario