Rosario Aguilar: La literatura como un acto de sororidad

Diversas son las formas en que las mujeres nos hemos expresado en la historia, a través del arte, inventos científicos, medicina, educación, por mencionar algunas  y en el caso particular del que hablaremos: la literatura. Sin embargo el ingresar a estos espacios ha significado una contienda, pues el machismo imperante ha querido invisibilizar cada expresión en la que manifestamos nuestros desacuerdos con lo establecido.

El caso de las mujeres escritoras no ha sido la excepción, antes de la primer ola del feminismo (siglo XVIII), ya hacían demandas de las situaciones de subordinación que vivian por ser mujeres.

En Nicaragua Rosario Aguilar, una escritora leonesa, de ochenta y un años,  primera mujer integrada como miembro a la Academia Nicaragüense de la Lengua, quien hace un ejercicio de rescate de las memorias de mujeres nicaragüenses en sus diferentes contextos históricos, rompe los esquemas tradicionales de la escritura y visibiliza diversas situaciones de opresión social que han vivido las mujeres por dar un ejemplo: relaciones no normativas entre madres e hijos (en donde desmitifica este tipo de amor) mujer y VIH, explotación sexual, abuso sexual, alcoholismo y trastornos mentales.  

Lo que significó para ella todo un revuelo tomando en cuenta que fue en 1964 cuando inicia su carrera profesional como escritora a la edad de 26 años, en la ciudad de León la que ha estado llena de conservadurismo, propio de la sociedad machista nicaragüense.

Su vocación literaria, ¿cómo descubrió que le gustaba escribir?

Mi papá escribía muy bien, pero mi mamá era quien nos hacía escribirle cartas a los parientes, ella era española y ya estábamos los cinco hermanos, mi mamá nos decía: “No se levantan hasta que terminan la carta” ella nos conocía, pero todos se levantaban y salían corriendo, pero yo me quedaba escribiendo unas cartas que realmente no le interesaban a los que estaban al otro lado, yo les escribía del gato del perro, yo estaba pequeña de seis o siete años cuando aprendí a escribir. Yo me entusiasmaba.

¿Cuáles fueron sus primeras lecturas?

Mi papá tenía una gran biblioteca, pero mi tío sacerdote español tenía una más grande de libros españoles, entonces una vez yo le dije a mi mamá que estaba bien aburrida y mi mamá me dijo: “La persona que sabe leer y escribir no se aburre, vaya usted donde su tío y le dice que la mando yo por un libro”. Porque los de mi papá para una niña de 11 años eran demasiado complicados, pero los de mi tío Benito era de los románticos españoles.

Mi familia era lectora, mis dos padres andaban un libro siempre.

Fue en este momento  que le dije a mi padre que quería ser escritora, él me dijo que podía entrar a su biblioteca, sus libros eran de franceses, ingleses y latinoamericanos, aquí me di cuenta que no todos eran libros de amor.

¿Con qué otras mujeres escritoras nicaragüenses tuvo relación?

Era una mujer poeta, con la que más relacioné fue con Mariana Sampson, amiga de la familia que me invitaba a eventos en Managua, yo ya estaba casada, en ese tiempo no era como ahora que te podías ir, pero mi esposo no me decía nada.

¿Momentos de inspiración?

Mi papá estuvo en contra de Somoza y tuvimos que irnos al exilio, fue en Guatemala que surge el libro: “La niña blanca y los pájaros sin pies”, escrita si hasta 1992. Tras las impresiones que le suscitó este país, Guatemala.

Es aquí donde  reconstruye las vivencias entre otras mujeres, la de doña Luisa. Hija del Cacique Xicotenga, Gran Señor de Tlaxcala, entregada con otras doncellas a los invasores, para confirmar si eran hombres o dioses.

¿Cuál fue la reacción de la sociedad leonesa cuando recibieron su primera novela: Primavera sonámbula?

Fue buena tomando en cuenta que es una novela inquietante, la reacción de mucha gente fue: “No sabíamos que Rosario no fue a aprender inglés ni nada, fue a una clínica psiquiátrica” esa fue la reacción de mucha gente. Los muchachos jóvenes se asustaron,esto significó para mí fue romper un dique. Yo no iba  a escribir sobre amores románticos, si iba a irrumpir era de un solo con mucha fuerza. La novela fue bastante perturbadora, primavera sonámbula.

¿Esta primera novela la publicó la editorial universitaria?

No, fue el Movimiento Ventana, le gustó a toda la junta directiva y cuando supieron que era yo peor. No se imaginaban que una mujer ama de casa escribiera este tipo de literatura.  Sergio Ramírez hizo el prólogo.

¿Cómo surge aquella novela en donde se habla del VIH y otros temas tabúes?

Mi hermano era cirujano y recuerdo que el me actualizaba en cuanto los avances de esta enfermedad que en los años ochenta era un “boom” porque se creía que sólo le daba a un tipo de personas, entonces conocí a dos muchachos que producto del VIH estaban ciegos en una clínica en Estados Unidos, vengo a Nicaragua y ya esto también estaba sucediendo aquí, sentí que me venía siguiendo  y dije:Tengo que escribir. Así surgió “La promesante”, en el año 2001.

Otro tema que siento que me seguía era la maternidad, yo lo que quería era escribir un canto a la  maternidad con el libro “Aquel mar sin fondo ni playa”, pues yo tenía tres hijos hermosos y saludables, pero  entonces se me mete el libro con otro tema, dio la vuelta, simplemente la diferencia entre un niño sano y otro no sano y los padres que están felices por un lado, pero no por otro, ya era una novela diferente. Incluso a lo que yo esperaba.

Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y su novela “La niña blanca y los pájaros sin pies”, fue llevada a la ópera como The Indian Queen con la música del compositor inglés Henry Purcell (1659-1695) bajo la dirección del estadounidense Peter Sellars (1957) y se estrenó en el mundialmente famoso Teatro Real de Madrid, el cinco de noviembre de 2013.

Si bien Aguilar no se define como feminista, su escritura nos presenta un mundo marcado por las desigualdades entre mujeres y hombres, los conflictos generados y las acciones de las mujeres para enfrentar las circunstancias derivadas de su condición de género. Además su caso es excepcional en Nicaragua y Centroamérica porque irrumpe directamente en la novela, su historia tiene mucho que contar e inspirar a las nuevas generaciones de escritoras.

Solamente su novela “Miraflores” (2012) tiene por protagonista a un hombre, aunque con presencias femeninas muy fuertes. Aquí aparece nuevamente la protagonista de “La promesante” y la explicación sobre la relación con el hombre que la infectó de VIH. Inicialmente Aguilar contemplaba que la historia sería contada desde las voces femeninas.

Aguilar escribe cuentos cortos y obras del género microrrelato, también con voces femeninas, temas incómodos y finales inesperados.

Sigue escribiendo y se mantiene activa en redes sociales.

Autoras

Cristiana Huerta. Trabajadora social, militante y activista feminista, con experiencia en temas de investigación social. Escritora en proceso, facilitadora de club de lectura adolescente en el Centro Cultural de Batahola Norte y fiel creyente de la literatura como medio para la transformación social.

Martha Cecilia Ruiz. Escritora, periodista y activista social, actualmente dirige el programa “El país Azul”. Forma parte de la junta directiva de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE), con amplia experiencia en radio como reportera, presentadora y editora. Fundadora del Foro de Periodistas Culturales de Nicaragua.

Contenido creado por participantes del Curso de Actualización Profesional: Memoria e Investigación Feminista, a través de Becas de Contenido facilitadas gracias al apoyo de COSUDE. 2019.

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