Mi primera visita ginecológica

Ir a consulta ginecológica es un evento importante en la vida de las mujeres, todas en algún momento pasamos por eso, ya sea porque nos hacemos el chequeo general anualmente, o cuando sentimos que algo no está normal en nuestro cuerpo o cuando estamos embarazadas. La primera vez puede ser algo intimidante porque sentimos nervios o miedo, ya que no sabemos qué va pasar dentro de ese consultorio, muchas no contamos con suficiente información antes de ir a la cita y esto sólo nos estresa más.

En este reportaje, Carol* y Arleth* (sus nombres fueron cambiados para proteger su privacidad) te cuentan cómo fue su primera cita ginecológica, por qué decidieron ir la primera vez y cómo ha sido su experiencia hasta ahora. Para las mujeres que aún no han tomado la decisión o no han tenido la oportunidad de ir, esta información puede ser de mucha ayuda.

Carol, 22 años, estudiante.

“Tenía 18 años y estaba trabajando, no estaba estudiando en ese momento, mi vida sexual había incrementado con mi novio y quería saber qué métodos anticonceptivos podía usar, no quería correr el riesgo de salir embarazada y le pregunté a una amiga que trabajaba conmigo que si ella conocía alguna ginecóloga, pregunté cómo era la doctora y mi amiga dijo que era bastante tranquila, me contó su experiencia y que se podía hablar en confianza con la doctora y eso me hizo sentir segura” recuerda Carol.

Carol cuenta que lo que la hizo tomar la decisión fue que en una ocasión tuvo sexo sin condón “eran los días fértiles y me dio mucho miedo y me tomé una PPMS (pastilla para la mañana siguiente), ya después de eso dije ‘no, hasta aquí’ fui a la ginecóloga para tener un método anticonceptivo más allá de una pastilla de emergencia porque eso es malísimo, me alteró todo mi ciclo menstrual” comenta.

El día de la cita su novio y su amiga la acompañaron, Carol dice que estaba un poco nerviosa “realmente estaba ansiosa para ver qué era lo que me decía la doctora o qué método anticonceptivo podía usar”.

Antes de ir a consulta, Carol ya había investigado en internet sobre algunas opciones de anticonceptivos, junto a lo que había aprendido durante su adolescencia en el colegio, ella ya tenía un conocimiento general de varios métodos que podía considerar utilizar, pero decidió que lo mejor era consultarle a una persona experta en el tema. “Investigué sobre el aparato que te ponen en el brazo (implante anticonceptivo), investigué qué tipo de pastillas podía tomar pero hay un sinnúmero de pastillas entonces realmente no sabés cuál elegir o si te va funcionar” menciona Carol.

Una vez dentro del consultorio de la ginecóloga Carol cuenta que lo primero que hizo la doctora fue preguntarle varios datos básicos acerca de ella, su nombre, edad, si estudiaba o trabajaba, si ya tenía relaciones sexuales. Después de esto la doctora le pidió que se cambiara de ropa, se pusiera una bata y se acostara en la camilla para poder examinarla.

“Entonces me examinó, me dijo que tenía una pequeña infección, que era algo normal que por lo general es por el tipo de ropa interior o el tipo de jabón que usás. Me hizo el papanicolau, me iba diciendo todo lo que iba haciendo ‘mirá voy a tocar aquí, voy a meter esto, se va sentir helado, no tengás miedo’ y así súper tranquila, calmada” relata Carol, “después que tomó la muestra para poder hacer el examen, ya me volví a vestir y empezamos a hablar”.

En ese momento Carol aprovechó para preguntarle a la doctora sobre todas sus dudas acerca de los métodos anticonceptivos y así fue como tomó una decisión informada sobre cuál utilizar, desde ese entonces ha tomado las pastillas que le recomendó su médico “me explicó que para que esto funcionara tenía que tomarlas todos los días a la misma hora y realmente he sido súper disciplinada, tengo una alarma en el teléfono”.

Al salir de su cita, Carol le agradeció a su amiga por la recomendación, dice que se sentía tranquila luego de haber platicado con la doctora “realmente sentí que estaba tomando responsabilidad de mi vida sexual, y así es como se deberían de hacer las cosas porque no es algo que deberías de tomar a la ligera” señala.

Arleth, 19 años, estudiante

A los 16 años, Arleth le pidió a su mamá que por favor la llevara a pasar consulta con una ginecóloga, pues desde hace un tiempo había sentido dolor en sus senos y había notado algunos bultos dentro de ellos. Su mamá preguntó por recomendaciones de ginecólogas a otras mujeres y reservó una cita con una doctora. 

Al llegar a la consulta, la doctora le preguntó a Arleth sus datos y la razón por la que estaba ahí, qué era lo que sentía y desde cuándo, también le preguntó sobre su ciclo menstrual y si era activa sexualmente. Seguido de esto, le solicitó que se quitara la ropa, se acostara en la camilla, le puso gel en los senos y le realizó un ultrasonido de mamas y un examen físico. La doctora le explicó que tenía una condición llamada ‘senos fibroquísticos’ y le dio indicaciones para prevenir el dolor y la formación de bultos y cómo cuidarse, pues es una condición crónica que va tener durante toda su vida.

“Las únicas veces que había escuchado sobre bultos en los senos es en cosas relacionadas con cáncer” menciona Arleth, lo que le hizo sentir nervios antes de ir a consulta porque la información que había leído en internet sobre sus síntomas no había sido muy positiva. Al final no fue nada grave, pues se trata de una condición que muchas mujeres padecen, “al salir de la consulta me sentí aliviada porque ya tenía un diagnóstico, ya sabía qué me pasaba y que se puede tratar y curar” cuenta.

Antes de ir por primera vez, sus hermanas y su mamá le habían dicho algunas cosas pero no le explicaron los procedimientos y los exámenes que su médico le iba hacer por lo que no sabía qué esperar. Arleth creía que las mujeres iban a la ginecóloga hasta que eran adultas como a los 30-40 años. 

“Una vez acompañé a mi mamá para hacerse unas mamografías y yo le pregunté para qué era eso y ella me explicó que cuando una mujer está adulta debe hacerse esos chequeos regularmente”, cuenta Arleth. “Mi mamá es de origen pobre por lo que ella no tenía el privilegio de ir a hacerse chequeos regulares a la ginecóloga, así que lo hizo de adulta cuando ya tenía estabilidad económica, creo que por eso no tenemos la costumbre de eso en mi familia. Mis hermanas van hasta que tienen un problema de salud, algo hormonal o con su menstruación, no tienen la costumbre de hacerse chequeos regularmente” menciona.

La segunda vez que Arleth visitó a su ginecóloga, nuevamente acompañada por su mamá, fue por una infección vaginal ocasionada por un hongo. “Era la primera vez que alguien miraba mi vagina”, recuerda haber sentido nervios pero la doctora le explicó el proceso y cada paso que iba realizando lo cual la tranquilizó “me sentí relajada porque me explicaba todo, si no me hubiera dicho y lo hubiera hecho sin decirme habría sido incómodo, habría sentido que ella pasó algún límite” menciona.

Durante esta segunda cita la ginecóloga la acompañó al baño para preguntarle si ya era sexualmente activa para que su mamá no se diera cuenta. Cuando le respondió que sí, entonces la doctora le solicitó a la mamá que por favor saliera de la sala y procedió a hacerle el examen físico (introducir los dedos en la vagina de Arleth) para ver si había infección dentro.

“Yo no sabía que era normal tener hongos, nadie me había dicho, sólo lo había visto en la tele en los anuncios de Canesten” cuenta Arlteh y dice que la doctora le explicó que este tipo de infecciones son normales y frecuentes en las mujeres, y que se debe en su mayoría al tipo de ropa interior que utilizan, al sudor o si ocupan ropa muy apretada. “Ahora cuando siento una molestia entonces me pongo ropa interior de algodón durante esa semana para prevenir” cuenta.

“Durante esa cita la doctora me dijo que al cumplir un año de haber empezado a tener relaciones sexuales yo debía hacerme el examen para detectar el VPH (Virus del Papiloma Humano) y repetirlo cada año. Si ella no me hubiera dicho yo no sabría nada” dice Arleth.

Una experiencia educativa y necesaria

Para Carol la consulta ginecológica fue como una experiencia nueva de aprendizaje “fue aclaradora por así decirlo en el aspecto de que necesitaba saber muchas cosas. Más allá de lo que leés en internet realmente quería instruirme, me sentí instruida, me sentí bien conmigo misma, me sentí en confianza con la doctora, no tuve miedo, no me sentí invadida, y sentí que realmente le importaba que su paciente estuviera cómoda, que supiera lo que estaba haciendo” menciona Carol.

Arleth califica su experiencia como “cómoda”, lo relaciona directamente a su doctora por la forma en que la atiende y le explica cada procedimiento “por su forma transparente de hacer las cosas” dice. Su recomendación a las mujeres jóvenes es que les digan a sus padres de llevarlas a pasar consulta ginecológica “si tenés dolor de estómago y vómitos no te van a negar una visita al doctor, entonces tampoco te deberían negar una visita a la ginecóloga porque es normal y necesario hacerse chequeos regularmente” señala.

“Creo que todas las jóvenes antes de empezar una vida sexual deberían prepararse para tener un método anticonceptivo que les funcione. Aprendí que el cuidado personal es importante, si yo no hubiese ido no me habría dado cuenta que tenía una infección. No dejar pasar ningún malestar en específico en esa área porque es muy delicada y puede ser una nada o puede ser mucho” aconseja Carol.

“Si alguien viene a mí a pedirme consejo realmente lo mejor es ir a examinarte porque ningún organismo es igual, yo no puedo decirte ‘tomá estas pastillas que a mi son las que me van bien’ porque no sé cómo van a funcionar en vos, entonces creo que es algo muy delicado y muy individual. Realmente no todas tenemos las capacidades, pero podés ir a la ginecóloga cuando seas asegurada, cuando estés trabajando, pero si es muy importante” finaliza Carol.

5 Mitos sobre la Visita Ginecológica

¿Qué recomiendan las especialistas?

Según la Ginecóloga Rosa Castellón, la primera visita debería suceder entre los 16 y 18 años, si ha habido relaciones sexuales antes de eso entonces debemos ir al empezar nuestra vida sexual “pero lo ideal es que las pacientes ya tengan ginecóloga antes de iniciar vida sexual para tener asesoría profesional sobre este tema, métodos de planificación, enfermedades de transmisión sexual, etc.” recomienda. 

Para la doctora Charmian Sequeira, especialista en Ginecología y Obstetricia, las mujeres deberíamos ir a consulta por primera vez cuando inicia nuestra menstruación, “la adolescente debería acudir a un profesional para conocer y entender lo que está pasando con su cuerpo, aclarar dudas sobre su ciclo menstrual, desarrollo, higiene íntima, los síntomas que va a presentar” menciona.

Ambas doctoras coinciden en que los riesgos de no pasar consulta son muchos y peligrosos, no tener información o estar mal informadas acerca de lo que sucede con nuestros cuerpos nos puede llevar a contraer infecciones, enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados y diagnósticos tardíos de cáncer.

Aunque no estés padeciendo de algún problema recomiendo asistás a consulta para conocer más de tu cuerpo, buscá recomendaciones entre tus amigas hasta que encontrés al médico con el que te sintás cómoda. Si estás padeciendo de algún problema ginecológico por favor buscá ayuda inmediata y no cometás el error de tomar tratamientos porque la vecina tuvo lo mismo y tomó equis cosa y le funcionó, cada cuerpo es diferente, se expresa diferente y se maneja diferente” recomienda la doctora Sequeira.

“¡No dejen de ir! No hay que tener miedo. Les cambiará la perspectiva en muchas cosas, la información que podemos brindar les puede ayudar a prevenir tantas cosas, la idea es que la ginecóloga sea tu guía y te acompañe en todas las etapas de tu vida” señala la doctora Rosa Castellón.

Una recomendación muy importante que hacen las doctoras es que durante la consulta no sintamos pena y tengamos la libertad de consultar sobre todas las dudas que tenemos, ya sea sobre anticonceptivos o enfermedades, y especialmente sobre nuestro ciclo menstrual. La cita ginecológica va más allá de algo médico y rutinario, pues contar con la información correcta nos ayudará a tener una vida más sana y relaciones sexuales más placenteras.

Autoras:

Alejandra Fonseca De Franco. Comunicadora/ Feminista/ Sobreviviente.

Ilustraciones: Dibujo por allá

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