Por hablar en voz alta

“Cuando una mujer toma la palabra y habla, la mayor parte del tiempo, incomoda” afirma Maryorit Guevara, periodista y bloguera nicaragüense

En 2015 cofundó El Blog de tu Madre, un espacio para hablar de la realidad de las maternidades y de lo que nadie quiere hablar. Y aunque recibió mucho apoyo de madres que se sienten identificadas, a medida que fue planteando otras temáticas, como pensión alimenticia y maternidades voluntarias, comenzó a recibir mensajes de otro tipo. Violencia machista a través de una pantalla.

 

Pocos países tienen datos sobre la violencia machista en Internet, Nicaragua tiene el mismo vacío. El Reporte de la situación de América Latina sobre la violencia de género ejercida por medios electrónicos[2] identifica datos claves en la región. En México 4,5 millones de niñas, niños y adolescentes han sufrido ciberacoso. El 65% de los casos de ciberacoso en Brasil son contra mujeres y el 14% de los mismos son denuncias por difusión de pornografía no consentida. En Argentina y México las mujeres periodistas son de las principales víctimas de la violencia en línea.

La Asociación para el Progreso de las Comunicaciones[3], haciendo un análisis de 3 años de denuncias sobre violencias digitales a nivel mundial, identifica tres perfiles de mujeres que reciben violencia machista digital: “una mujer en una relación íntima con una pareja que resulta violenta; una sobreviviente de violencia física o sexual; una profesional con perfil público que participa en espacios de comunicación[4]”.

 

Las denuncias en medios sociales

En Nicaragua hemos visto el fenómeno de mujeres jóvenes que usan las redes sociales para denunciar públicamente las violencias, apelando a la solidaridad de sus contactos; pero se encuentran con olas de detractores, que justifican la violencia, re victimizan y las vuelven a violentar a través de lo digital.

 

Para Yajaira Gutiérrez, psicóloga y activista feminista[5], cada vez más mujeres utilizan los medios digitales para denunciar violencias con el objetivo de “generar entonces un castigo social, para el hombre o la persona que ejerció violencia sobre ellas; porque los medios oficiales, los medios legales no están dando una respuesta que nosotras esperaríamos”.

 

Los blogs personales, las publicaciones de Facebook y los “tuits” han sido los espacios de lucha y libertad para muchas chavalas. Al publicar sus relatos están asumiendo la responsabilidad de sus propias narrativas, sin intermediarios legales o periodísticos. Pero varias chavalas han tenido que sobrevivir violencias, dirigidas a ellas por hablar en voz alta sobre temas que la sociedad piensa deben ser privados.

En el siguiente audio, Yajaira reflexiona sobre la necesidad de enunciar las violencias machistas:

Entrevista Yajaira Gutierrez - Violencias Digitales y Espacios Seguros

Hablamos con Yajaira Gutierrez, psicóloga feminista, integrante del Observatorio contra el Acoso Callejero de Nicaragua, sobre los impactos de las violencias digitales en las vidas de las mujeres, la necesidad de espacios seguros y las denuncias sociales en de redes sociales.

Cinthya Zeledón, comunicadora e investigadora feminista[6] denunció socialmente una violencia sexual en julio de 2017. “Primera vez, creo que una mujer, como yo posrevolucionaria y millenial, utiliza las herramientas de su generación para poder contar lo que vive” comenta Cinthya. Su denuncia fue seguida por una ola de denuncias sociales, de otras mujeres que habían experimentado situaciones similares; ella misma comenzó a recibir mensajes de mujeres y hombres compartiendo sus historias.

 

Pero el caso de Cinthya tiene una segunda parte, cuando se presenta y el Estado de Nicaragua a través de el Poder Judicial, admite una querella en su contra por los delitos de injurias y calumnias: en la que la parte acusadora alega que ha utilizado sus conocimientos para atentar contra el honor, dañar la imagen y aprovecha para negar su culpabilidad por el delito violación. Una querella que empieza después que la Policía Nacional ha empezado una investigación por el delito de violación.

 

La viralidad de la denuncia y el morbo que el caso generó en los medios de comunicación, derivó en un nuevo episodio de violencia digital no sólo hacia Cinthya sino también hacia las mujeres que le apoyan.

 

“Este es el único caso, por lo menos en Nicaragua, en el que una víctima ha sido criminalizada por romper el silencio“ expresa Cinthya, quien además reafirma su compromiso con continuar denunciando y luchando. Al dar inicio el juicio por violación en Mayo de este año, la querella contra Cinthya ha sido suspendida. Hasta la publicación de esta nota, no existe una respuesta final de parte del Poder Judicial.

Después del 18 de abril

El estallido social del pasado 18 de abril ha vuelto a plantear la discusión sobre las potencialidades y las características negativas de las dinámicas de redes sociales. Las violencias machistas se han legitimado como estrategias de contra-discurso ideológico digital.

Para Maryorit, la violencia machista que recibía ha evolucionado a un nivel más alto: al posicionarse públicamente en contra del abuso del poder, se ha visto objeto de ataques directos a su persona, a su familia y al medio de comunicación en el que trabaja.

La Iniciativa Mesoamericana de Defensoras[7] emitió una alerta internacional sobre las amenazas recibidas en la que destaca “se le ha desacreditado mediante la difusión de fotos e información difamatoria sobre su persona, también se le ha expuesto al ofrecer información personal como la dirección de su vivienda con invitaciones a hacerle una visita”.

 “No podemos quedarnos calladas, porque quedarnos calladas es darles el gusto a ellos; que eso es lo que quieren, neutralizarnos”

La denuncia ha visibilizado que existen esfuerzos organizados para atacar a periodistas mujeres: ya que los mensajes y amenazas provienen de los mismos perfiles falsos, con el mismo tipo de lenguaje que pone mayor énfasis en ofensas machistas: descalificativos por promiscuidad e hipersexualización.  “No podemos quedarnos calladas, porque quedarnos calladas es darles el gusto a ellos; que eso es lo que quieren, neutralizarnos” concluye Maryorit.

Y es que no podemos continuar perpetuando la separación entre lo “real” y lo digital, o negando el impacto que estas violencias tienen en la vida de las mujeres. Como colectivo tenemos que empezar a nombrar estas violencias y a desarrollar estrategias de prevención y mitigación. Y sobre todo, apoyar a las víctimas.

[1] Guevara, Maryorit (2018) Entrevistada por la autora el 11 de julio. Managua, Nicaragua.

[2] Peña, Paz (2017) Reporte de la situación de América Latina sobre la violencia de género ejercida por medios electrónicos. ADC Digital. Argentina.

[3]GenderIt (2017) Aportes al informe de la relatora especial de la ONU sobre violencia de género. Publicado en GenderIt.org

[4] Tacke back the tech (2015) Mapping Technology- Based Violence Against Women. Take Back the Tech! Top 8 Findings.

[5] Gutiérrez, Yajaira (2018) Entrevistada por la autora el 11 de julio. Managua, Nicaragua.

[6] Zeledón, Cinthya (2018) Entrevistada por la autora el 17 de julio. Managua, Nicaragua.

[7] IM-Defensoras (2018) #AlertaDefensoras NICARAGUA / Campaña de desprestigio, hostigamiento y amenazas contra la periodista Maryórit de Fátima Guevara.

Fotografía principal: Johana Baca / La Quimera

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