Placer no es una palabra prohibida

¿Cómo hemos sentido nuestros cuerpos en este período de pandemia del COVID-19?, ¿qué escenarios percibimos están limitados para la vivencia de nuestro placer?, ¿cómo nos afecta que las expresiones sociales de afecto y las relaciones sexuales estén dentro de las restricciones por el COVID-19?, y cuántas nos hemos preguntado ¿cómo le hacemos ahora? Pues en este reportaje queremos hablar del placer y del erotismo como dimensiones que siempre están presentes en nuestros cuerpos haya o no pandemia, con las cuales convivimos y que nos nutren.

Para ello tres voces diversas nos acompañan: Yajaira, Sara y Juanita, quienes se identifican desde la bisexualidad y el no binarismo, es decir, nos hablan desde sus reflexiones y vivencias  afuera del  lente heterosexual que únicamente aprueba las relaciones afectivas y sexuales entre hombre y mujeres.

En el caso específico de Juanita se identifica como no binaria y nos ha pedido utilizar “ellx” cuando se le nombre, porque no se siente ni se define como hombre o mujer; es decir su corporalidad y su expresión social juega con la división normada de género que atribuye “cómo se debe mirar” y “cómo se debe comportar” una persona de acuerdo a sus genitales biológicos.

Entonces, acompáñennos a conocer sobre la gestión del placer y las prácticas para la  satisfacción de necesidades eróticas y sexuales en esta auto cuarentena  de estas voces disidentes.

Empecemos por ¿qué es el placer?
Los registros corporales sobre el placer son particulares para cada una, por ejemplo, no a todas nos da placer un café por las mañanas como tampoco a todas nos gusta salir a correr por ejemplo, pero lo que sí podemos colocar en común es que todas tenemos ciertas sensaciones, sabores, olores, sonidos y texturas que nos gustan y cuando los pensamos, recordamos o imaginamos sentimos bienestar o delicia.

Yajaira Gutiérrez es psicóloga clínica, para ella ha sido fundamental entender el placer desde un enfoque feminista porque le ha permitido nutrir su proceso de auto exploración y descubrimiento, darse cuenta que hay un derecho al placer y de expansión de su erotismo.  También señala, que el placer en sí mismo es una necesidad universal porque es “una sensación agradable, una sensación de satisfacción que pasa por el cuerpo” sin embargo, la vivencia del placer es muy distinta entre hombres y mujeres porque culturalmente, a las mujeres se nos ha restringido el acceso al goce, al bienestar, al deseo y escuchar nuestro cuerpo.

Juanita Urbina, activistx y estudiante de trabajo social nos comparte que para ellx el placer es “todo aquello sexual o no, que da satisfacción personal, que da paz, que da alegría y que da energía” y le permite sentir el disfrute de la vida desde la sencillez de lo cotidiano.

Sara Urrutia, Ingeniera civil especialista en desarrollo rural y artista, define al placer como algo muy amplio y corporal que va desde comer hasta la satisfacción de un deseo más profundo y lo percibe también como “una energía que llena de felicidad”.

Vemos entonces que reivindicar el placer y acceder a nuestras maneras para sentirlo, es vital, porque el entorno ya está invadido de medidas estrictas y cuadradas de protección, hay una agenda mediática que nos pone en estado de alerta y nuestro contexto además de atravesar una crisis sociopolítica también estamos en emergencia sanitaria, lo cual genera mucho nerviosismo, agobio y estrés a nuestro cuerpos.

¿Cuál es la importancia del erotismo?

Audre Lorde  auto identificada como “una guerrera poeta feminista negra y lesbiana” fue una escritora y activista importante del feminismo negro, quien escribió varios libros desde su lucha contra el racismo, el capitalismo y el heterosexismo, una de ellas es el  ensayo titulado Lo erótico como poder,  donde ella define a lo erótico como “…un recurso dentro de cada una de nosotras… un pozo de fuerza para la mujer que no teme su revelación…” y a la vez explica cómo culturalmente nos han enseñado a despreciar o avergonzarnos de esta conexión porque “…es un sentido interno de satisfacción al que, una vez que lo hemos experimentado, sabemos que podemos aspirar…”

Juanita define al erotismo como una conexión profunda con su cuerpo que le hace sentir bienestar y por tanto, cuando tiene momentos sexo eróticos con otras personas descubre que puede encontrarse con le otrx sin limitaciones o restricciones: “ha significado encontrarme con mi cuerpo y disfrutarlo”, agrega.

La creatividad es un efecto que surge del erotismo para Sara, ella lo vive como un estímulo que atraviesa el cuerpo, los sentidos y las emociones, genera movimiento e imaginación, lo nombra como “algo expansivo”.

Por su parte Yajaira, nos enfatiza sobre expresiones de lo erótico en la vida cotidiana, como lo que sentimos frente a una imagen, una situación o una persona y que nos despierta una reacción sensual, de belleza o afectiva; también nos recuerda que “lo que es erótico para mí, puede no ser erótico para otra persona porque esto depende de los gustos y preferencias de las personas”.

¿Cómo está el placer y el erotismo en este período de auto cuarentena por la pandemia del COVID-19?

Seguramente ninguna tuvo en su lista de propósitos feministas para el año nuevo  “sobrevivir a una pandemia”, y ahora nos toca estar aprendiendo cómo navegar en todos los sentidos esta realidad.

Como dijimos al inicio, haya o no pandemia, por nuestros cuerpos siempre transitan las necesidades de entretenimiento, diversión, expresión sexual y goce (por mencionar algunas) que buscan cómo satisfacerse según nuestras preferencias de experimentar placer y erotismo, las cuales posiblemente han sido modificadas por las medidas de prevención del Coronavirus, en especial la que respecta al distanciamiento físico.

En ese sentido Yajaira, desde su bisexualidad y ética poliamorosa, explica los dos lados que le ve a su auto cuarentena. Por un lado reconoce como algo que le afecta, el hecho de no tener relaciones sexuales con nadie para cuidarse y no exponer a las otras personas; y por el otro, ha sido muy fructífero porque ha tenido “un tiempo de mucho autoconocimiento, de hablar con mi cuerpo, de dialogar con mis deseos, desde mi espacio de confianza, mi habitación”, a través del ejercicio físico, la meditación, la imaginación, hacerse fotografías sensuales y la masturbación .

Juanita nos comparte que extraña encontrarse con desconocidos y las prácticas sexuales en la calle, pero comprende que es necesario para cuidarse del COVID 19. “Yo he sido una persona que he experimentado el sex crossing,  el tener  sexo en lugares públicos y pues ahora no puedo salir, no puedo vivir esas experiencias que se viven en el baño público, en la universidad o hasta en el mismo bus… esto me limita de tener esa libertad” explica, pero también valora tener una pareja con quien puede tener videollamadas sexuales, el envío de fotografías y mensajes excitantes cuando su cuerpo y el de su compañerx lo necesita.

Sara reconoce que la conexión sexual está atravesada por la preocupación de respetar todas las medidas, sin embargo se siente “bendecida y privilegiada” en su vivencia con su novia, que por el mismo amor han decidido respetar los protocolos de higiene. También aprecia los beneficios de la imaginación y la masturbación, una de sus prácticas sostenidas de placer sexual desde antes de la pandemia.

Es un hecho que todas estamos en diferente situaciones socio económicas, emocionales y físicas en este momento, pero ver cómo nos podemos pasar lo mejor posible esta pandemia, y recordarnos que el placer no puede ser una palabra prohibida, es nuestro derecho y también un recurso vital para el afrontamiento. Otra vez somos nosotras que tenemos que pensar por nosotras.

Jennifer Birmania Bello. Filóloga, Comunicadora y Educadora Social Feminista. Escritora en construcción, que registra desde lo que identifica como códigos de la sensibilidad: aprendizajes, descubrimientos, reflexiones y poesía.

Eugenia L. Carrión. Arquitecta y fotógrafa. Profesora de Fotografía, ilustradora entusiasta y amante de las artes. Trabaja por su cuenta creando, asistiendo y colaborando en distintos proyectos creativos

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