La Nueva Nicaragua no es arte de magia

Planes y agendas de país desde una lectura feminista

“La libertad no descenderá al pueblo, el pueblo debe alzarse hacia la libertad”.

(Emma Goldman)

Después de dos años de resistencia ciudadana, abril es sueño y pesadilla, esperanza de cambio y contradicción, memorias de liberación y dolor, pues en abril de 2018 el Estado y sus fuerzas represivas le arrebataron la vida a 325 nicaragüenses (1), entre ellos hombres y mujeres, en su mayoría jóvenes, adolescentes y hasta niños.

Un solo muerto bastó para que el pueblo saliera a la calle a exigir un cambio de verdad y desde entonces se habla de la necesidad de una nueva Nicaragua, pero ¿qué es para la gente y en especial para las mujeres “La Nueva Nicaragua”?

Desde La Quimera nos dimos a la tarea de conocer la opinión de mujeres jóvenes, activistas organizadas y no organizadas, para construir una reflexión más colectiva sobre esa Nueva Nicaragua, desde nuestra mirada como ciudadanas activas. A su vez, buscamos los planes y agendas de país que los distintos grupos de oposición han venido trabajando, para poder hacer una lectura feminista de la mano de dos integrantes de dichos grupos: Olga Valle, de la Articulación de Movimientos Sociales (AMS) y Tamara Dávila, de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB).

Estas reflexiones fueron planteadas por mujeres jóvenes que participaron en la más reciente encuestada de EnRedadas (2), donde se analizaron las perspectivas y demandas de jóvenes feministas del pacífico y el caribe ante un nuevo escenario de país.

Para Olga, integrante de la AMS, la Nueva Nicaragua es un término con un significado vacío, aunque sí existe una Nicaragua para ser transformada, que requiere de procesos sociales para llegar al cambio.

Entrevista Olga Valle

Para Tamara, representante de la UNAB, la Nueva Nicaragua tiene que ver con justicia y participación, donde se promuevan los derechos humanos.

Entrevista Tamara Dávila

Es evidente que la posición de las mujeres jóvenes, tanto las encuestadas por EnRedadas como las entrevistadas por La Quimera, es crítica y apuntan al cambio, pues como lo plantea Elvira Cuadra en una de sus más recientes publicaciones (3), “en este grupo de población descansa el mayor potencial de cambio social, en tanto constituyen el porcentaje más importante de electores para las próximas competencias electorales.”

Cuadra además destaca que de acuerdo con la CEPAL, los jóvenes y adultos jóvenes entre los 15 y 34 años representan un poco más del 74 % de la población del país y que estudios previos indican que entre las generaciones posrevolución ya existía un proceso de cambio en las percepciones, valoraciones y las prácticas políticas; y la firmeza en el uso de repertorios de acción cívica alienta la hipótesis del surgimiento de un nuevo tipo de ciudadanos entre las generaciones de jóvenes actuales y las futuras que, a su vez, representaría una transformación importante en la cultura política del país.

Planes y agendas de país desde la mirada feminista

Sobre las agendas y planes de gobierno de los distintos grupos de oposición, encontramos que desde finales de 2019 tanto la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), el Consejo Permanente de la Empresa Privada (COSEP), como la UNAB y la AMS han elaborado propuestas para ese cambio que gran parte del pueblo demanda.

En septiembre del año pasado la UNAB presentó “20 puntos que nos unen para una nueva Nicaragua”, de los cuales encontramos dos que apuestan por hacer valer los derechos de las mujeres. El punto 2 y el número 14.

2.- Investigar los crímenes, todas las violaciones de derechos humanos, incluyendo las de violencia basada en género para identificar a los culpables y llevarlos ante la justicia. Para estos efectos establecer una Fiscalía Especial e independiente con asistencia internacional para investigar y procesar a los responsables con total imparcialidad.

14.- Promover un crecimiento económico, social y ambientalmente sostenible, que incentive el retorno del capital, la inversión privada, la generación de empleos y que transforme, innove y diversifique la matriz productiva. Para una reactivación económica incluyente se enfatizará en el bono demográfico y femenino, dentro de una economía de mercado con justicia social.

Por su parte Tamara, compartió que para construir ese programa con 20 puntos, la Unidad lo consensuó durante las mini asambleas y la asamblea ciudadana, donde estuvieron representantes de cuatro sectores: territorial, político, sociedad civil, jóvenes y estudiantes.

“En ese proceso fue consultado el sector de sociedad civil, donde están incluidas varias organizaciones de mujeres: la Articulación Feminista, el Movimiento Autónomo de Mujeres, Las Malcriadas… y pensamos que puede ser mejorado pero la consulta fue la tónica.”

Además dijo que: “Ahora que estamos dentro de la Coalición Nacional, vamos a partir de esos 20 puntos para empezar a trabajar el plan de país.”

Por su parte la Alianza Cívica, en Octubre del mismo año presentó el Decálogo para una Nueva Nicaragua: “10 puntos: el momento de la unión es ahora”. El punto 10 de dicha propuesta es el único que hace referencia a un aspecto específico a favor de los derechos de las mujeres.

10.- La continua construcción de un consenso nacional para reafirmar la voluntad conjunta de convivir en paz y justicia respetando las diferencias políticas, religiosas, culturales y étnicas, de género, o preferencias de cualquier índole.

En el caso de la AMS, instancia que aglutina a movimientos sociales integrados por mujeres, campesinos, jóvenes y estudiantes, también preparó su propio programa político, donde hay énfasis que serían de gran valor para los derechos de las mujeres y otros sectores como la comunidad LGBTIQ.

Dignidad de un pueblo feminista: Sobre una sociedad equitativa e igualitaria para todas las personas, que feminiza la vida y valora la ética del cuidado.

  1. Establecer la justicia social y la equidad de género como ejes transversales de políticas públicas que garanticen y prioricen la disminución de las desigualdades económicas, territoriales, de género, generacionales, étnicas y de cualquier otra índole así como el respeto absoluto de los derechos humanos de todos y todas las Nicaragüenses.
  2. Integración de la economía del cuidado como política pública.
  3. Garantizar una educación no-sexista y laica que promueve la igualdad y equidad de derechos y oportunidades entre los géneros, el rechazo y condena a la violencia hacia las mujeres y las niñas y la visibilidad de las mujeres como protagonistas de la historia y de su propio futuro.
  4. Derecho a decidir sobre el propio cuerpo: derecho a una educación sexual integral y sin censuras, a ejercer una sexualidad libre de prejuicios, acceso a métodos anticonceptivos seguros para ambos sexos y despenalización del aborto.
  5. Impulsar protocolos y leyes que prevengan y condenen la violencia de género y el acoso sexual, incluyendo la reforma a la ley 779.
  6. Generar cifras verificadas y creíbles sobre la situación de la mujer, permitir a la sociedad civil acceder a las cifras y participar en la generación de las mismas.
  7. Creación de un Ministerio de la Mujer.
  8. Impulsar la reparación integral a mujeres víctimas de la violencia machista.
  9. Creación de una asignatura sobre género y equidad.
  10. Construir el Plan Nacional para disminuir la tasa de embarazo adolescente.

Durante la entrevista Olga explicó que el proceso de construcción del programa político propuesto por la AMS inició con un diagnóstico en cuatro dimensiones, la política, económica, ambiental y social, donde se usó la referencia de la dignidad.

“Entendemos que las violaciones de derechos de 2018 lo que buscaban era arrebatarnos las dignidades. A raíz de ese análisis hicimos 12 grupos de dignidades, que no pueden ser temas transversales sino que requieren un abordaje específico: feminismo, corrupción, medio ambiente, justicia social, diversidad, etc.”

Valle plantea que el programa lo que hace es darle la responsabilidad al Estado, para que no se pierdan las dignidades de la ciudadanía y concluyó diciendo que “este es un punto de partida, un aporte, en espera de más sectores y grupos con valores similares que sean aliados y lo puedan alimentar.”

El cambio de verdad

Las mujeres jóvenes encuestadas por EnRedadas insisten en la idea de cambio radical en el país, pues a la pregunta ¿crees necesario el surgimiento de nuevos partidos políticos en Nicaragua?, el 94% respondió que sí y entre los comentarios a esa respuesta se ubican los siguientes:

Urge tener una cultura política que represente los intereses del pueblo y sus diversidades, que desaparezcan las ratas que no saben dialogar. Que se establezcan altos estándares de respeto y que las mujeres, los jóvenes, campesinado, indígenas y diversidad sexual puedan ejercer su participación en cargos políticos.

Hay que tener nuevas propuestas no viciadas y que no sean cómplices de este régimen. Porque todos los que ya existen están o son las parte de la injusticias que han pasado en toda la historia del país.

Porque la oposición no tienen un programa de nación claro ni propósito para nuestro pueblo. Mientras no exista un balance interno, pueden seguirse cometiendo abusos de poder independientemente de quien llegue al poder.

El problema es que el paradigma político será siempre el mismo aún y cuando un grupo de gente se reúna bajo un nombre diferente. La verdad no le tengo mucha fé a la gente que “se prepara” para asumir el poder en un momento de transición. La historia nicaragüense es tan cíclica y violenta que solo espero que alguien la destruya… pero no veo a mucha gente con ideas interesantes en esta nueva disputa por el poder.

Porqué los actuales y legendarios está demasiado corruptos y no han funcionado antes, mucho menos ahora, además pueden caer en pactos que ya son tradicionales entre ellos. Los partidos políticos o alianzas que se formaron a partir de 2018 no son confiables y han perdido credibilidad con sus actos. Un nuevo partido político debe considerar gente joven, participación de mujeres y hombres (de manera igualitaria) y que están mínimamente capacitados en estudios para gobernar el país.

Porque la cara de la política que conocemos es sucia y desgraciadamente los actores políticos actuales han contribuido a esa suciedad.

Porque todos están enfocados en ser oposición y no en buscar el progreso del país con acciones concretas y transparentes.

Necesitamos partidos políticos con representación justa, es decir ideas frescas. El poder político siempre se maneja dentro de las cúpulas pudientes (sector privado) o personajes de edad muy avanzada que han estado influenciadas por la cultura violenta revolucionaria o partidaria.

Definitivamente las expectativas de cambio son altas y las demandas están a la altura de los hechos, pero para lograr ese cambio deseado todas y todos debemos tomar acciones y posiciones consecuentes.

1. Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Informe Anual 2018, párrafo 13.

2. EnRedadas por el Arte y la Tecnología. 2da edición del estudio: Mujeres Jóvenes Feministas ante la crisis sociopolítica de 2018 en Nicaragua. Junio 2020.

3. El cambio azul y blanco. Capítulo 4: Los nuevos sujetos del cambio: juventudes y cultura política. Nicaragua, 2020.

Autora: María Martha Escobar. Comunicadora Social, Activista feminista y Docente universitaria. Adoradora de gatos y cervezas.

Ilustración de portada: María Padilla

Fotografías: Cortesía

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