La aventura de ser una niña científica

La Quimera

, CiberChicas

“¿Qué es?, ¿para qué sirve?, ¿por qué, por qué, por qué?” es parte del listado de interminables preguntas en la niñez, sólo el principio de estallar nuestra curiosidad ante un mundo con oportunidades infinitas y Benjaline – a sus 8 años- es la prueba irrefutable de que toda niña lleva una científica dentro de sí.

“Me gusta hacer experimentos y buscar diferentes materiales”, relata con ojos risueños; quizá, recordando cómo un volcán casero fue el inicio de su afición por la ciencia y el camino hacia un genuino interés en explotar su creatividad.

Cada 11 de febrero se celebra el “Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia” con el propósito de visibilizar a más mujeres en este campo e incentivar el espíritu de investigación en las mentes más jóvenes; sin embargo, la iniciativa internacional 11 de febrero identificó que sólo un 7% de las niñas se ven a sí mismas en vocaciones relacionadas.

Benjaline es de esas niñas que se identifica con la ciencia y nos dice que se imagina en muchas profesiones, “me gustaría ser inventora, hacer robótica o hasta veterinaria, ¡aún no me decido!”, esta última opción se debe a su gran empatía por la fauna, ya que rescató a una mariquita de ahogarse -probablemente una escena del calibre de Titanic- y alega que el pequeño insecto le visita rutinariamente en muestra de agradecimiento.

Herramientas aliadas: ¡El mundo digital!

La observación es la característica más notoria en ella y se evidencia en su deseo por explorar todo lo que la rodea, ya que disfruta de descargar aplicaciones en su Tablet para aprender temáticas relacionadas al dibujo, diseño, arquitectura básica y videojuegos que potencien sus destrezas; además de analizar -por su cuenta- de qué contenidos quiere alimentarse.

“Yo aprendo rápido y por eso tengo varias (Apps) y también grabo videos porque me gusta utilizar diferentes efectos”, comenta mientras desliza su pequeño dedo por la pantalla del dispositivo y evidencia su carácter independiente en la realización de sus actividades.

Para Xiomara Díaz, fundadora de Unleash Potential Nicaragua -organización que trabaja con niñas a través de programas de empoderamiento- y The Garden Café Granada -local donde realiza las actividades de los programas- “estas son herramientas poderosas (…) que nos dan voz global y ayudan a las mujeres a cerrar brechas de todo tipo; es necesario que no sólo seamos consumidoras, sino creadoras”.

¡Juntas aprendemos más!

Los intereses de Benjaline no se detienen ahí, ya que se deleita en las manualidades; tanto así, que es una experta con aguja  ehilo y prueba de ello es Jorge, el monito de peluche a quién socorrió con un nuevo botón como ojo y su fiel compañero en las tardes que dedica a pintar, dibujar y aprender la flauta -su nueva pasión ante una personalidad multifacética-.

Si bien, esta amante de los experimentos tiene total crédito de sus acciones, su familia ha estimulado el pensamiento y razonamiento, su mamá le enseñó el amor por el arte plástico, su papá le entregó una batería para encender un ventilador y con su abuela descubrió el respeto por la naturaleza al sembrar sus propias plantitas.

Los vínculos aportan significativamente al desarrollo de las niñas en espacios tecnocientíficos, y por ello, esta pequeña hace reuniones en recreo con sus amigas para crear Slime y otros componentes; ya que -en palabras de Díaz- “una vez que logramos romper las barreras que existen (…) estamos predispuestas a apoyarnos y velar por los mejores intereses de nuestras compañeras y colegas en el proceso formativo”.

La historia de Benjaline trae consigo la inspiración necesaria para que más niñas se sumen a campos que eran considerados una osadía imposible; y así apostar por su capacidad deductiva y lógica en el momento de definir sus futuros con plena confianza y sin ninguna limitación.

Cinco recomendaciones para incentivar el espíritu de las niñas científicas:

  • Reconocer referentes femeninos: Presentar a mujeres como personajes de éxito y modelos a seguir en esta área facilitará que se identifiquen y vean más alcanzables sus sueños.
  • Acercar el conocimiento: Es necesario tener acceso a información amplia para que expandan sus intereses y variedad de opciones.
  • Brindar entornos de aprendizaje: Los talleres, laboratorios, actividades extracurriculares y ferias son espacios idóneos para primeras experiencias con el campo científico-tecnológico.
  • Apoyar sin obstáculos:  La familia es un refuerzo positivo que motiva la perseverancia y determinación en metas futuras.
  • Tejer redes de interés común: Cuando las niñas crean e investigan juntas se inclinan a elevar sus capacidades colectivamente.

Es imprescindible reflejar a las mujeres profesionalmente para liderar y ocupar cargos de responsabilidad en áreas de ciencia, tecnología e investigación y así reducir la brecha laboral; de forma tal que representen un acercamiento directo con las niñas científicas: las próximas acreedoras de premios, curas, teorías, ideas, avances globales y aquellas futuras promesas llenas de curiosidad e intrepidez para innovar una sociedad que aún no conocemos.

Thais Xiu: Activista feminista y ¾ de periodista. Aficionada por la poesía.

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