La narrativa de nuestros cuerpos

Desde que estamos en el vientre de nuestras madres empiezan a gestarse nuestros primeros recuerdos y mientras avanzamos en edad y experiencias vamos guardando más eventos de nuestras vidas.

La memoria no es cristalina pues en la medida que crecemos vamos ampliando nuestro acervo de imágenes con todas nuestras  situaciones vividas y por tanto se vuelve difícil recordarlas intactas, pero sí podemos apropiarnos de sensaciones, olores, colores, sabores y texturas que nos hacen conectar con los recuerdos y traer al presente esos fragmentos de historia que atesoramos o bien rechazamos.

Así pues todo lo que vivimos y nos sucede lo almacenamos en la memoria de nuestros cuerpos porque son nuestra forma, materia y soporte que sostiene y absorbe nuestras vivencias del pasado, del presente y a la vez contiene nuestros sueños de futuro, porque antes de cualquier rol social, somos los cuerpos que habitamos. Aunque estemos compuestas por muchas partes, órganos, emociones y ocupemos distintos roles sociales, somos un todo, por tanto cada lugar de nosotras registra los recuerdos de nuestros espacios e historias.

Cielo Zafiro es terapista corporal trabaja con el movimiento y la armonía del cuerpo, tomó esa decisión a partir de una reflexión basada en diferentes episodios de su vida atravesados por el dolor y la dureza, ella tomó conciencia de que se había desconectado de eventos para resistir, es decir había generado mecanismos para distanciar o disociar sus pensamientos, sus emociones, su memoria y su hacer cotidiano entre sí.

“Mi enfoque fundamentalmente es corporal es decir que trabajo con el cuerpo y trabajar con el cuerpo no quiere decir, trabajar sólo con el cuerpo físico, sino con  todas las dimensiones del cuerpo, del ser, llevar a la reflexión la dimensión física, la dimensión psíquica que tiene que ver con los pensamientos, los sentimientos, las emociones, la dimensión espiritual que siempre aclaro que no es religiosidad y la dimensión social porque somos seres gregarios, somos seres sociales y me enfoco en las distintas dimensiones pero haciendo trabajo corporal.”

A la vez  antes de decidir ser terapista corporal, ella experimentó este trabajo para sí misma “como cuidarme físicamente, como cuidarme desde la espiritualidad, como cuidarme desde el nivel social, a  nivel psíquico con los sentimientos y las emociones y en lo social como no rodearme de gente que yo identificaba como tóxica.”

El impacto de la conexión con su corporalidad se volvió evidente “aunque yo siempre he sido  para la gente o la proyección que doy y que la gente percibe de mí, es que yo soy calma, tranquila, serena y conciliadora,  yo me percibía a mí misma como una persona muy dura y mis facciones eran muy duras.”

La memoria está entonces en todas estas dimensiones:

  • La dimensión física se refiere a la piel, los órganos, los músculos, los huesos, la materia, es decir lo biológico.
  • La dimensión psíquica tiene que ver con la subjetividad con lo que físicamente no vemos, pero comprendemos que están adentro de nosotras y son los pensamientos, las emociones y los sentimientos.
  • La dimensión espiritual está vinculada con las inspiraciones profundas de nuestro ser, con los elementos que para nosotras son sagrados y nos guían las convicciones, nos mueven la esperanza y la fe.
  • La dimensión social es que somo seres en relación, estamos rodeadas de otras personas, en constante interacción y en construcción de vínculos.

En mujeres sobrevivientes de violencia ha observado que conectar con sí mismas es una tarea difícil por el miedo a revivir memorias del pasado, entonces cuando empiezan a conectarse y sentir su cuerpo pueden experimentar  dolor, pero Zafiro las anima diciendo:

Zafiro enfatiza que “no somos sólo cabeza  y la cabeza no anda sola, la cabeza está conectada por el cuerpo”, aunque a veces funcionamos  dando un nivel de prioridad a racionalizar, buscando una explicación a todo lo que nos pasa y “le damos vuelta a todo desde la cabeza”;  dejando en abandono los sentimientos y las emociones, cuando en realidad lo deseable es lograr un equilibrio.

Bosque Topacio es Artista, hace un año ella tuvo una crisis muy fuerte de estrés por su trabajo agudizándose con el estallido de la crisis sociopolítica y económica en Nicaragua,  entonces entró en un proceso de expresar lo que estaba sintiendo a través de su arte, de superar situaciones e ir creando un archivo visual artístico de su propia vivencia emocional a partir del contexto; cuando visitó por primera vez a un psicólogo conversaron que lo que ella vivió “pudo haber acabado en un trastorno más fuerte pero los diferentes mecanismos que yo implementé, inconscientemente, uno de ellos el arte, ayudaron a que eso no sucediera”.

Para ella el arte es una extensión de sí misma.

También es un camino que le permite sentir que está  haciendo algo para sí misma, especialmente identifica:

En su hacer arte, Topacio tuvo descubrimientos personales, reconoció que en sus manos con las cuales da salida a sus creaciones concentraban la tensión de sus vivencias.

Así mismo fue armonizando el estrés, la tristeza y experiencias en su archivo personal artístico, encontrando tal como ella lo nombra lucidez.

Cielo Zafiro y Bosque Topacio nos afirman que creamos y registramos memoria en lo que sentimos y hacemos, nuestro cuerpo como  sistema de comunicación nos susurra, nos habla en voz alta y nos grita según nuestra historia recorrida y la intensidad de la experiencia que estemos atravesando,  prestar atención a lo que nos está diciendo abrirá el camino de conexión y atención a las necesidades personales para investigar las narrativas que nos habitan, viajar a nuestra propia memoria.

Autoras

Raquel Gómez. Diseñadora escénica, artista teatral y docente universitaria, miembro del equipo multidisciplinario Versus Laboratorio Teatral.

Jennifer Birmania Bello. Filóloga, Comunicadora y Educadora Social Feminista. Escritora en construcción, que registra desde lo que  identifica como códigos de la sensibilidad: aprendizajes, descubrimientos, reflexiones y poesía.

Fotografías:  Johanna Baca

Contenido creado por participantes del Curso de Actualización Profesional: Memoria e Investigación Feminista, a través de Becas de Contenido facilitadas gracias al apoyo de COSUDE. 2019.

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