El mundo sonoro de Kiang´tsu Galeano

El sonido es infinito, te hace vibrar, emocionarte, entristecerte o calmarte en cuestión de segundos, cuando Kiang´tsu encontró la esencia sin límites del sonido fue como una explosión en su vida. En la sección Ciberchicas, donde conversamos sobre la relación de las mujeres con la tecnología, queremos compartir perfiles de diversas mujeres que utilizan la tecnología de manera creativa; en esta ocasión conversamos con Kiang´tsu Galeano, sonidista, productora audiovisual y comunicadora, apasionada por procesos lúcidos y no lúcidos que experimenta fuera y dentro de la caja del mundo audiovisual. 

Esencia, Fuerza y Movimiento.

¿Cómo iniciaste en el mundo del audiovisual?

Empecé desde los 15 años trabajando en medios de comunicación y después estudié Comunicación Social, con mención en radio y televisión. A partir de ahí he trabajado en diversos proyectos haciendo producción, casting, radio y televisión de formato segmentado, pero después me dije que necesitaba conocer un poco más del detrás de cámara, no solo hacer algo de cajón, me dije que tenía que haber algo más creativo, diferente, abierto; entonces empecé a tomar diversos cursos en Casa Comal y estudiando por medio de Puntos de Encuentro, con maestros de la escuela de cine de San Antonio de los Baños, talleres de guión y sonido, los cuales fueron bastante prácticos. Me especialicé en sonido directo, que es la grabación del sonido en espacios diversos, con consolas grandes y pequeñas, mixers, etc. y aparte de estos equipos también manejo el Pro Tools, que es una herramienta vital para la edición del sonido, que me brindoó un universo de cosas para poder crear.

¿Cuándo te empieza a atraer el sonido específicamente?

Me atrajo el sonido porque podés hacer miles de cosas con él, el sonido no está limitado a nada y solo lo tenés que sentir, es la esencia de los sentimientos y emociones. Dentro del taller nos enviaron a hacer un sonograma y yo me sentía frita, no estaba acostumbrada a pensar fuera de la caja, y ver que se puede hacer algo diferente solo con sonido fue como una explosión, así como la muerte de una estrella, me dije: ¡qué es esto, me acabo de encontrar todo un universo! Fue ahí donde me atrapoó y nunca más me soltó. 

Así empecé a jugar con los efectos, distorsionar voces, saber cómo funcionan, los rangos de voces de personas y animales, que son diferentes, las frecuencias y sus límites para que las cosas se escuchen bien, los rangos de voces femeninas y masculinos, los cortes en baja, hasta qué punto es un sonido y hasta qué punto se convierte en ruido, ecualizar, lograr ese equilibrio es un tema de composición creativa todo el tiempo, no estás destinado a seguir una metodología para esto, podeés hacer lo que querás.

¿Cómo fue el comenzar a construirte como sonidista?

Antes decía no tengo el presupuesto para invertir en los equipos”, fue un reto comprarlos e irse construyendo poquito a poquito con los elementos que te puedan funcionar. No me la creía cuando me decían que yo era la primera mujer sonidista de este país, es una gran alegría porque un equipo puso su confianza en mí para formarme, todo ha sido trabajo, capacitación y compromiso. No es un mundo que tenga un espacio para nosotras, es un mundo donde hay espacio para ellos [hombres] y ya, no confían en la fuerza de las mujeres, porque está presente la mentalidad de que una mujer no tiene la “fuerza necesaria”, todo relacionado a debilidad física. El mundo del sonido en general está masculinizado y aunque hay un poco más de apertura para las mujeres en este mundo, todavía hay mucho trabajo que hacer, yo tengo casi 10 años trabajando en él y todavía sigo luchando contra esos comentarios fuera de lugar en los proyectos. 

He descubierto muchas cosas en mí, por ejemplo, que puedo trabajar por largos periodos [de tiempo] todo depende la motivación que tienes con el proyecto y saber cómo renovar las energías, aprendí a entender sobre mis equipos: el eje de los micrófonos, cómo poder captar el sonido sin que golpée el micrófono, hacer boom [operadora de boom] fue todo un reto, tener que aguantarte de 25 a 30 libras con los brazos suspendidos por todo un día con descanso de dos a tres minutos, aprendes a crear una resistencia. 

También hacer sonido me ayudó a empoderarme como mujer, porque tenía que salir adelante a pesar de las desventajas. Aunque muchas mujeres estamos trabajando en diferentes áreas del cine todavía hay mucha interiorización de los “roles” en el trabajo, para mí los roles no existen, lo que existe es el manejo de la vida de cada ser humano y cada uno decide qué papel tomar. Trabajé en un proyecto donde el crew estaba conformado solamente por mujeres nicaragüenses, en él se buscaba romper con eso, trabajamos en carpintería, tramoya, cámara, grifería, etc., trabajos realizados en su mayoría por hombres, porque se decía que requerían de “fuerza”. Todo esto nos dio las herramientas necesarias para aprender, demostrando que el limitante no era la fuerza, sino el pensamiento. 

Para vos, ¿cómo es la relación de la tecnología con el cine? 

No es compleja, solo hay que conocer cómo funcionan los procesos. En el cine necesitas un equipo donde maniobrar el sonido, todo es manejo de frecuencias, son elementos que se perciben y tienen rangos, solamente tienes que concentrarte en dividirlo y no se haga una mezcla general con todo tan alto que no podas comprender y enriquecer ese proceso; es tener la facilidad de entender que cosas estarán en primer, segundo y tercer plano, ahí tiene que ver el volumen, porque no vas a grabar a una persona que debe estar en primer plano tan bajito y vas a subirle el volumen a una fuente, que es como un efecto, porque vas a tener otra cosa, entonces funciona mucho el tema de la lógica y lo que querés transmitir en esa grabación. Tampoco digo que es algo que pueda hacer cualquiera, es mucho de enfocarse y dedicarse a seguir en el aprendizaje constante, porque todo va cambiando por el mismo avance de la tecnología.

¿Cómo es en la actualidad la producción audiovisual en Nicaragua?

Es casi nula, hay muy pocos proyectos y la situación del país ha limitado un poco el crecimiento y el enganche de proyectos por parte de productoras extranjeras, por el nivel de inseguridad y conflictos, eso nos ha limitado en seguir creciendo, hemos tenido que reinventarnos para evitar que el cine y la producción audiovisual no se muera. 

Ha sido una lucha constante, todos los días me reinvento algo para seguir trabajando en esto, es un compromiso que tengo desde que comencé. 

Autora

Raquel Gómez. Diseñadora escénica, artista teatral y docente universitaria, miembro del equipo multidisciplinario Versus Laboratorio Teatral.

Fotografía: Cortesía Kiang´tsu Galeano

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