Mujeres que cuentan

Al escuchar una historia, nuestra imaginación vuela. Nos sumergimos en un mundo que vamos construyendo paso a paso con las palabras contadas, contar historias es una experiencia tan antiquísima como la vida misma y en esta ocasión conversamos con dos mujeres talentosas que nos comparten sus pasos a través de la narración oral.

“Si el alma tiene alas, las alas del alma son el arte”

Karol Solórzano, narradora oral, actriz, titiritera y directora de teatro infantil, nos relata que el contar cuentos ha sido para ella una herramienta de sobrevivencia y aprendizaje, desde pequeña comenzó a sumergirse en el mundo de los cuentos, que la ayudaban a estudiar, a comprender la realidad, a entretenerse y a comunicarse con los demás, “cuando era pequeña tenía problemas de aprendizaje, la primera cuenta cuentos en mi vida fue mi mamá, entonces lo que me contaba las lecciones del colegio a manera de cuentos”. Para ella llegar a contar historias desde un escenario no fue un camino sencillo, tuvo que superar la timidez, el miedo y la inseguridad que tenía frente al público.

En su camino por el mundo de las artes escénicas, Karol nos cuenta que ha compartido con muchos teatristas y grupos de teatro me han dejado muy buen sabor de boca, todos me han enseñado y aportado algo nuevo”. Ahora desde su proyecto Tía Karol fomenta la lectura y el aprendizaje contando cuentos por todo el país, “desde el cuentacuentos he estado en lugares que nunca hubiera pensado que pisaría, hasta he cruzado ríos en mula. El visitar las comunidades es una de las cosas que más me enamora de lo que hago”.

A Karol la define la sensibilidad, la disciplina y la creatividad, contar historias en las comunidades y llevar alegría para la niñez es el camino que siempre había querido recorrer “trabajar con niños [y niñas] no es nada fácil, los niños [y las niñas] son muy honestos, si no les gusta el espectáculo se van. Uno de mis mayores retos es el sostener a mi público infantil con un cuentacuentos de 45 minutos y que el niño me diga al final: contáme otro cuento, tía Karol”. Dentro de sus proyectos nos comenta que está el seguir cultivando la lectura implementando las bibliotecas comunitarias en espacios donde más las necesiten.

Milo, el gato malo.

Un, dos, tres MIAU! Es el turno de Milo, el gato malo. 😼 Un cuento de un minino que tenía la fama de ser muy pero muy malo. Un ronroneador muy especial con garras como tenedores y un suave miau. República de Pájaros #mujeresquecuentan #yustedesquecuentan

Publicado por Mujeres ¿Qué cuentan? en Jueves, 20 de agosto de 2020

El contexto pandemia en el que nos encontramos ha puesto desafíos a todos los artistas en diversas áreas, pero esto no ha detenido el contar cuentos, Karol, en conjunto con Priscila Rosales, Dorling López y Kenya Nairoby iniciaron un nuevo proyecto llamada Mujeres, ¿qué cuentan?, en donde todas las semanas comparten diversas historias en las plataformas virtuales, con el objetivo de promover la narración oral y la lectura. “Creemos en la colectividad y que nosotras como mujeres podemos utilizar diversas estrategias para plantear nuevas formas de acercarnos al público. Nosotras creemos que es de vital importancia enviar un mensaje de sororidad y alegría, nos la pasamos genial con el proyecto y nos divertimos mucho”, nos comenta Karol.

“Tomarse un espacio no convencional es un acto político”

Conversamos también con Kenya Nairoby, narradora oral, actriz, titiritera y malabarista, quien comenzó a contar historias a los 10 años en un concurso donde Las pasadas de tío coyote y tío conejo la hicieron ganadora, a partir de entonces se enamoraría del mundo del escenario, a los 13 años comienza su recorrido titritesco pero fue más adelante, gracias a talleres de narración oral que comienza a actuar fuera del teatrino, “para mí había sido complicado porque yo estaba acostumbrada a estar detrás con los títeres, y ahí me sentía segura, que enfrentándome directamente con el público, pero poco a poco contando cuentos bajó la inseguridad y comencé a compartir los cuentos con mayor tranquilidad con el público”.

Contar cuentos no ha sido un camino sencillo, Kenya ha superado muchos retos y desafíos, “no podía siquiera empezar a contar, tenía que comenzar de espalda y darme la vuelta después. Para mí fue todo un proceso de aprender a controlar mis nervios, mis emociones y poder compartir la narración oral con las personas”. Kenya es una artista que le gusta experimentar con nuevas propuestas, además de actuar y contar cuentos es artista circense, “estuve en contacto con el circo gracias a la Escuela de Circo y el festival El berrinche ambiental. Mi primera experiencia fue con los diábolos y ahora estoy experimentando con el flow art, que es como una meditación y utilizar el resto del cuerpo para manipular los objetos.”

Desde su proyecto de vida República de pájaros se embarca en nuevos retos creativos, en donde se toma escenarios desafiantes. “Es un acto político ante la vida, el hecho de poder estar en un espacio no convencional y no ser un trabajador formal es un acto subversivo no tomar el camino que el sistema quiere”. Kenya se considera una obrera de las artes y nos comenta “como artistas deberíamos de aprender de todo, así tener un poco más amplio tu abanico de posibilidades para trabajar, si comenzamos a integrarnos un poco más y aprender de nosotros mismos nos volveremos más fuertes”.

cuento: Martina la Gamusina

Abrimos el círculo de la palabra, con esta lluvia llegamos a las orillas de del río para escuchar la historia de Martina la Gamusina. David, un niño como cualquiera está a punto de llevarse una gran sorpresa. No se pierdan esta histora. #mujeresquecuentan

Publicado por Mujeres ¿Qué cuentan? en Sábado, 15 de agosto de 2020

Tanto para Karol como para Kenya, ser narradora oral es compartir espacios de creación colectiva con las personas en donde palabra por palabra todos/as construyen un mundo imaginario lleno de posibilidades. Para ellas dedicarse a las artes escénicas en nuestro país es complejo, “tenés que jugártelas con otra cosa y dedicarte a otra carrera para poder sostener la vida”, nos comenta Karol. A esto sumemos los retos de tener que gestionar los espacios de presentación, convocar audiencias y ser responsables con el propio trabajo. “También nosotros mismos no somos público, no vamos a ver a nuestros colegas, es importante que hagamos una especie de economía circular, en donde nos apoyemos entre todos”, propone Kenya. Ellas, en conjunto con muchas/os, otras/os, no permiten que el arte desfallezca en el país, siguen creando y jugando con todas las posibilidades creativas.

Raquel Gómez. Diseñadora escénica, artista teatral y docente universitaria, miembro del equipo multidisciplinario Versus Laboratorio Teatral.

Fotos y vídeos: Cortesía

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