Mujeres en la crisis: con miedo pero con fuerza

Convivir con la idea latente de que pueden ser asesinadas, sentir constantemente que están en peligro aunque no todo el tiempo lo estén y lidiar con el miedo todos los días, son algunos de los sentimientos que habitan la cotidianidad de muchas mujeres nicaragüenses. Esa es la historia de Morena, Emilia y Amanda, como han querido ser llamadas en este reportaje.

Abril de 2018 marcó nuestra historia como país, pero también marcó profundamente nuestras vidas y experiencias. En el caso de las mujeres podríamos decir que aún más, pues desde siempre nuestra integridad como humanas ha sido frágil, por las múltiples violencias que nos acechan y en el contexto actual los niveles de riesgo, vulnerabilidad e indefensión se han disparado.

Según una encuesta de EnRedadas, realizada a 140 mujeres entre 18 y 35 años, en septiembre del año pasado, a partir del estallido social: el 28% de las mujeres encuestadas han recibido amenazas de muerte y el 59% reportan haber sufrido violencia psicológica.  

En este reportaje tres mujeres jóvenes nos cuentan cómo le han hecho frente a las violencias machistas y a la violencia de Estado de la que casi todas las nicas somos víctimas.  Morena tiene 35 años, es de Managua y trabaja como Maestra de Primaria, Emilia tiene 23 años es de Estelí y es Estudiante Universitaria y Amanda tiene 39 años, vive en Managua y es Psicóloga.

Morena es madre de tres hijos y está intentando separarse de su esposo, pues desde hace un tiempo su relación no funciona y ahora teme convertirse en un caso de femicidio más. El esposo de Morena ha pasado de la violencia psicológica a la violencia física, en más de una ocasión ha esperado quedarse a solas para atacarla y ella por miedo siempre ha llamado a la policía buscando auxilio. Hace un tiempo ella le pidió que se fuera de la casa, pero hasta el día de hoy él sigue violentando ese acuerdo.

El 24 de diciembre le prestó a los niños y él llegó por la madrugada a entregarlos, pero se puso super agresivo y le armó un escándalo. “El 24 yo tenía mucho miedo, no sabía qué hacer y una vez más llamé a la policía. Me contestaron lo mismo de siempre: tiene que venir a poner la denuncia, pero en tono indiferente y molesto. En medio de una agresión, en plena madrugada, con tres hijos: ¿cómo me van a pedir que vaya a poner denuncia? Mi esposo pudo haberme matado ese día y la policía me dio la espalda”, resiente Morena.

Morena nos cuenta que antes de Abril la policía llegaba si pasaba algo, ahora es diferente, y dice: “Ni siquiera ponen la excusa de que no tienen gasolina, simplemente te ignoran… ni levantan el teléfono. Ahora la policía no le cree a la gente, cuestionan todo, incluso las denuncias de violencia.”

Me siento desamparada y la situación del país es más insegura que nunca.  He buscado ayuda y quiero que sepan que si algo me pasa fue él . Tengo miedo de que me mate y dejar solos a mis hijos.

De acuerdo a la experiencia de Morena (y de muchas), las mujeres en Nicaragua estamos en un completo abandono, ante un régimen machista donde no hay ningún tipo de protección para ellas ni para sus hijxs.

“Una se las tiene que ingeniar sola para sacar a sus hijos adelante, para no demostrarle al agresor que uno tiene miedo  y que la piense antes de volver a hostigar”, expresó.

Para Morena es chocante ver a la policía desplegada por toda Managua y saber que cuando ella u otras mujeres víctimas de violencia llaman o llegan a la estación son acusadas de mentirosas, son tratadas con desprecio o les dicen que no hay personal para atenderlas.

Recuerdo una noche haber llamado desesperada y me dijeron: venga a poner denuncia. Estaba tan furiosa que les grité “ASESINOS” por el teléfono, después tuve miedo que vinieran a llevarme. La respuesta de las autoridades es una burla para la vida de las mujeres, pero una se tiene que quedar callada porque si no más bien una va presa.

No hace falta que la violencia sea extrema para ser violencia. Desde el noviazgo las mujeres enfrentamos un sin número de violencias, sobre todo violencia psicológica.

Hace un par de meses Emilia terminó con su novio después de una relación de 4 años; sin embargo, no fue la única vez que intentó hacerlo. Al menos 2 años atrás se había dado cuenta que estaba en medio de una relación tóxica y que tenía que huir cuanto antes.

Mi ex novio se obsesionó conmigo, no toleraba la idea de que me había ido de su lado. Él no me respetaba, no me amaba, pero necesitaba tenerme, necesitaba sentir que yo era una más de sus pertenencias. Empezó a acosarme por todas mis redes sociales, si lo bloqueaba al día siguiente tenía un perfil nuevo, le escribía a mis amigos, amigas, a mi familia. Me enviaba correos, me dejaba cartas debajo de mi puerta, me mandaba recados con gente, era aterrador.

Emilia recuerda que: Muchos gritos, muchos golpes, muchos acelerones de velocidad, tuvo que pasar para entender que su relación debía terminar, pero con la ayuda de sus amigas que nunca se cansaron de repetirle que esa relación era extremadamente tóxica, logró salir.

No fue fácil vivirla, no fue fácil salir, pero sobre todo no fue fácil todo lo que viví después, reconoce en su relato. “Empecé a tener mucho miedo un día que me envió un correo diciendo: Te vi anoche vestida de negro regando las plantas de tu apartamento, supe que estabas con alguien. Esa noche mi ex había estado espiando suficiente tiempo como para enterarse lo que hacía, con quién estaba, qué música estaba escuchando. Vivo con el miedo de que me haga algo o que me espíe todos los días, ya que su obsesión ha llegado al punto de amenazarme con llevarse a mis perros, me dijo que él podría hacerlo cuando quisiera y yo no me iba a dar cuenta. Sabe cuánto amo a mis mascotas, sabe qué decirme para hacerme sentir aterrada.”

Durante la entrevista ella nos contó que muchas veces pensó en denunciarlo, pero principalmente la frenaron dos razones: La primera es que todo sucedió en mero apogeo de la crisis y pensaba que la policía se iba a burlar de ella si llegaba con esta historia, pues estaban muy ocupados obedeciendo órdenes del presidente. La segunda, que tenía miedo de su suegra, pues sabía que ella con su dinero y su poder podía hacerle daño a ella y a su familia. Y dice: “Era cansado tan solo pensarlo. Supongo que simplemente me convertí en parte del grupo de mujeres que temen a denunciar por x o y razón.”

Uno de sus mayores miedos era que su ex la llegara a secuestrar e incluso a matar, piensa que nadie se hubiese dado cuenta de su paradero y se pregunta si la gente hubiese entendido que su muerte habría sido un femicidio y no un asesinato cualquiera, pues en Nicaragua casi nunca hay justicia para las mujeres.

Creo que haber vivido esto en tiempo de crisis, fue muy impactante. Como terminamos la relación una semana antes del 18 de Abril, para mí fue muy fuerte vivir ese proceso en medio de la situación del país, pero eso a la vez me dio fuerza para no volver, sabía que si aguantaba a Nicaragua dándose vuelta y aún así no regresaba con él, eso me haría muy fuerte y me demostraría a mí misma que soy capaz de cualquier cosa.

El 20 de Abril y el 30 de Mayo de 2018 marcaron la memoria y la experiencia de Amanda. Haber salido de su casa para apoyar a los jóvenes universitarios que estaban siendo reprimidos por las fuerzas para policiales y haber participado de la multitudinaria marcha del Día de las Madres, desencadenó en ella una crisis de estrés postraumático, con la que hasta el día de hoy sigue lidiando.

Fragmento del testimonio de Amanda

Ansiedad, pánico y depresión son algunas de las consecuencias que ha dejado en su caso y en el de muchas personas, la violencia y represión por parte del estado – partido.

Amanda nos dice que ha implementado diversas estrategias para sobrellevar estos efectos y señala que hablar con personas que te puedan entender es fundamental, sin embargo para ella el problema es que no todo mundo puede comprender que este tipo de efectos sobre la salud emocional son también el resultado de la crisis política que enfrentamos como nación.

Además de buscar atención médica y profesional,  ha tenido que desarrollar estrategias personales para encontrar la calma, buscar el sosiego y evitar situaciones de riesgo; y nos dice: “tuve que dejar de ver noticias en los canales de televisión, de refilón leo en Twitter y en Facebook algunas cosas, pero no me enfoco mucho, por protección y salud mental, emocional.”

La crisis nos está afectando en todos los niveles de forma directa e indirecta. Para mí es contundente el informe de la CIDH, en la parte emocional ellos dicen que estamos en una situación donde mucha gente, incluso los terapeutas, los psicólogos, los psiquiatras, no está en condiciones de dar tratamiento, porque todo mundo está de alguna forma dañado, pasando por muchos aspectos, el aspecto económico, el aspecto emocional.

Ella reflexiona que tener un padecimiento como el estrés post traumático es normal en contextos políticos explosivos, como es el caso de nuestra región. Nicaragua tiene una historia de guerra reciente, donde quedan secuelas que no se han trabajado y actualmente vivimos un momento de cambios que nos siguen afectando.

Amanda quien también escribe, ha recurrido a la poesía expresarse, liberarse y sanar de alguna manera los traumas recientes.

Morena actualmente solicitó a la policía una orden de restricción para su marido, a la vez está realizando todos los trámites para reclamar el derecho de sus hijos a una pensión alimenticia. Producto de la crisis actual, Morena teme perder su empleo, pero sobre todo teme perder la vida y afirma que en Nicaragua las mujeres están solas y solas buscan cómo protegerse.

Para Emilia nada de esto ha sido fácil, tras la ruptura y el acoso que ha padecido, no siempre ha logrado tomar las mejores decisiones, por una u otra razón ha caído en las drogas y hasta se ha automedicado para no pensar, recordar o sentir, pero gracias al apoyo de sus amigas y hermanas, a como ella las nombra, está tratando de cerrar esa etapa de su vida.

Por su experiencia Amanda nos recomienda escuchar las señales de nuestro cuerpo, de nuestra mente, prestar atención a lo que estamos sintiendo, no bloquear si nos sentimos mal, si nos sentimos tristes, no esforzarnos en demostrar que estamos bien si no lo estamos, pues estamos en un país donde muchas cosas están mal, aunque en apariencia todo siga con normalidad.

Ilustraciones por: Karel Caricaturas

One Comments

  • Ninoska 14 / 02 / 2019 Reply

    Una vez hablaba con una colega psicóloga, llegamos a comentar que todas las mujeres que conocemos hemos vivido situaciones de relaciones toxicas, abuso, acoso y demás. donde nos destruimos por intentar construirnos. es un tema muy común en adolescentes y primera adultez.

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