Mujeres con (dis)capacidad

“Las personas con discapacidad, no somos ni tenemos capacidades diferentes. Todos, con o sin discapacidad, tenemos capacidades diferentes y sí, somos diferentes, como lo son cada ser humano, que es único y valioso en sus distintas diferencias.”

– Angela Carolina (destacada poeta chilena, no vidente)

En Nicaragua, las mujeres (dis)capacitadas han marcado el camino hacia la apertura de espacios de inclusión donde proyectan independencia, autosuficiencia, vida comunitaria, social, cívica y profesional. Sin embargo, en diferentes espacios, la discapacidad se conceptualiza como una realidad que limita física y mentalmente muchas funciones de la vida cotidiana.

En esta edición de La Quimera Feminista, emprendimos un viaje para conocer la realidad y vivencia de nuestras protagonistas, Marjorie Larios y Vanessa Benavides, quienes nos presentan una visión de lo que para ellas significa, como mujeres jóvenes con (dis)capacidades, experimentar logros y cumplir metas personales siendo ejemplos de admiración y valentía en un contexto social complejo para desarrollarse, donde la población discapacitada se han abierto paso durante más de tres décadas de forma independiente.

Tres décadas de constancia

Ya existía una cultura de no aceptación y discriminación hacia las personas discapacitadas, por ello ha sido la voluntad, fuerza de superación y amor propio eje principal que las mujeres con discapacidad decidieron adoptar como bandera antes que existiese un marco legal.

Desde 2011 año, que se aprobó la Ley de los derechos de las personas con discapacidad (Ley 763) su implementación vino a darle un giro de inclusión y empoderamiento convirtiéndoles en sujetos de derecho apoyados por un marco legal. Las mujeres representan el 51% de la población con algún tipo de discapacidad y los hombres el 49%, (según la última Encuesta Nacional de Discapacidad [ENDIS] en 2003). Sin embargo, Nicaragua un país con una alta tasa de personas mayormente afectadas después de conflictos armados, enfrenta una serie de barreras donde la principal antorcha es la discriminación, falta de acceso a una libre circulación, derecho a la salud, justicia y empleo calificado.

La implementación de nuevas políticas de inclusión se hizo valer gracias al esmero e incidencia de lideresas como Petrona López (coordinadora de la unidad de educación vocacional y pre laboral de Los Pipitos), Elea Noemí Hernández (maestra en arte) y María Luna (psicóloga y emprendedora de una agencia de empleo para personas con discapacidad), ellas incorporaron a la sociedad nuevas propuestas para desarrollar y potenciar las oportunidades de muchas jóvenes.

Historias de admiración

Marjorie Larios, una joven talentosa y atleta de tiempo completo con 25 años de edad y una trayectoria ejemplar con más de una década entregada a dar lo mejor. Reconocida a nivel latinoamericano como la reina de los 100, 200, 300 y 400 metros en atletismo, según indicó Dionicio Zeledón, secretario general del La Federación Deportiva del Comité Paralímpico Nicaragüense​ (FEDCOPAN). Marjorie ha sido ganadora de 77 medallas, cinco trofeos y una decena de reconocimientos por su ardua labor.

Con la actitud de una joven luchadora, Marjorie desea seguir coronando títulos y medallas en lo que más ama que es correr. “Yo soy feliz y me gusta lo que hago”, nos comparte en la entrevista.

“Ella es mi orgullo y al mismo tiempo mi mayor ejemplo de lucha y sacrificio. No ha sido fácil, mi hija la menor de nueve hermanos nació con síndrome de down. Desde los cuatro años supe que tenía algo especial. Ella amaba correr todo el tiempo y fue hasta los 10 años que empezó a entrenar en el IND (Instituto Nicaragüense de Deportes), nos relata Mercedes Ramírez, madre de Marjorie.

Con amor a la vida y una inmensa llama de coraje también conoceremos el ejemplo de Vanessa Benavides, de 27 años, atleta destacada no vidente y ejemplo de superación para muchas chavalas.

Desde los 10 años empezó a jugar golbol, disciplina deportiva creada específicamente para personas no videntes o con baja visión; y a sus 14 años decidió incorporarse en atletismo que también le dio una nueva forma de ejercer su derecho a decidir. A lo largo de su carrera se ha ido destacando como una atleta reconocida en ambas disciplinas, coronando medallas, títulos y avances para la implementación y desarrollo de estas dos disciplinas deportivas, que hoy colaboran a la aceptación y participación activa de mujeres con discapacidad.

Aparte de su amor por el deporte, los espacios donde se puede desarrollar plenamente son limitados. Vanessa nos menciona la difícil tarea de lidiar con la discriminación y falta de tolerancia por algunos sectores sociales, por ejemplo, durante carreras de atletismo: “Escuchar los comentarios de las personas muchas veces me desconcentraba y me lograba hacer sentir mal, y la verdad es difícil estar explicando una y otra vez que somos capaces de hacer muchas cosas por nuestra cuenta”. Estas son algunas realidades que viven muchas mujeres.

“Existe una gran necesidad de tener educación inclusiva, donde las escuelas brinden capacitación constante para entender que la barrera está mayormente en la no aceptación”, nos comenta Vanessa.

Las mujeres con (dis)capacidades se han hecho escuchar a pesar de todas las dificultades que conlleva vivir en un país donde la sociedad culturalmente no entiende la importancia de integrar en cada sector a las personas que viven con algún tipo de discapacidad, capaces, talentosas, independientes en muchos aspectos de la vida diaria, emprendedoras y empresarias que día a día están en busca de nuevas oportunidades.

Sus voces serán escuchadas como antorcha que no se apaga, es la manera de cómo muchas mujeres entrevistadas para este reportaje se sienten, y comparten la opinión  que el Covid-19 le mostró al mundo que la sociedad debe cambiar y abrirse a una nueva manera de funcionar donde cada mujer sea valorada sin distinción.

Poseer una ley que promueve el respeto, desarrollo e implementación de políticas de apoyo, es ahora una herramienta vital que debe hacerse valer. Según los informes y avances, aún es un tema difícil de manejar por los recursos para ejecutarse completamente en relación a brindar herramientas de empoderamiento, capacitación y autocuidado. Como referencia está que para muchas jóvenes con (dis)capacidades es complejo salir de casa solas y transitar con seguridad.

Retos de las mujeres con (Dis)capacidad

La educación integral e inclusiva, es la clave para generar oportunidades de inserción y desarrollo laboral, con empleo digno y calificado, así como también derecho a salud sin distinciones o calificativos negativos por ejercer el derecho a la salud sexual y reproductiva.

En la actualidad, el protocolo establecido es establecer planes y proyectos de empoderamiento en colaboración con algunas organizaciones que apoyan a las personas con discapacidad principalmente a las mujeres buscan como objetivo común donde se logre desarrollar una vida plena que incluya la libertad de movilidad, comunicación, vida de familia, relaciones de pareja sin ser discriminados o señalados negativamente.

Es momento de emplear estrategias metodológicas que le den un nuevo sentido cultural utilizando la comunicación como principal herramienta para cambiar la visión y poco a poco ajustar la realidad actual. Es momento aportar a un cambio, todas estamos en función de construir una mejor Nicaragua.

Para lograr la equidad y la incorporación al desarrollo de las mujeres con (dis)capacidad, no bastan solo medidas de rehabilitación, sino que se requiere un gran esfuerzo para transformar actitudes y derribar barreras que impiden la plena integración a la sociedad.

Es vital seguir el enfoque a la defensa y aprovechamiento de espacios donde las personas con discapacidad gocen del aprecio, admiración y respeto por las demás personas sin distintiva de edad, género, opinión o ideal de vida. Celebremos el 25 de agosto el día de las personas con discapacidad, reflexionando sobre nuestro aporte para un cambio positivo, aperturando y brindando apoyo sin discriminar.

Kiang´tsu Galeano. Sonidista, productora audiovisual y comunicadora.

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