Mujeres abriendo brechas

Ser mujer y destacar en cultura, deporte o ciencias no es algo del otro mundo. Son muchas las mujeres que le han abierto el camino a otras para lograr concretar metas y sueños que en algún momento se pensaron difíciles o casi imposibles para una mujer.

Aquí te compartimos las historias de Reyna, Belkis y Azucena, tres mujeres que nos inspiran a seguir luchando por cumplir nuestros objetivos y que a pesar de los obstáculos que la vida y la sociedad les ha puesto, ellas han superado todo, incluso sus propias expectativas.

Reyna y su pasión por la música

Reyna Somarriba tenía 7 años cuando conoció el mundo de la música. Por las mañanas iba al colegio, por las tardes a la Escuela Nacional de Música y por las noches a ensayar con el coro en el Centro Cultural de Batahola Norte. Así fue su infancia y adolescencia.

Recuerda con especial cariño al Padre Ángel Torrellas, quien fue su primer maestro en el Centro Cultural de Batahola Norte y quien la animó a entrar en este ámbito. El primer instrumento que Reyna aprendió a tocar fue la flauta dulce, con el tiempo también aprendió violín, guitarra y piano, además de cantar.

Actualmente, Reyna trabaja como directora en la escuela de música de la Casa de los 3 Mundos en Granada y también es directora de la escuela Música en los Barrios en Managua. Además, se desempeña como maestra de música, trabaja con solfeo y enseña a los niños y niñas a leer las notas musicales, dirige los coros de ambas escuelas, dirige la orquesta de flauta dulce y también da clases de iniciación musical.

Especializarse en música en Nicaragua no es fácil, ya que las oportunidades son pocas y cuando Reyna estaba en la universidad no habían opciones en el país para tener estudios superiores en lo que a ella le apasionaba, por lo que decidió estudiar arquitectura pero siempre llevando la música paralelamente como su pasatiempo favorito, “la música era más parte de mi vida que la misma universidad” cuenta Reyna.

En el año 2005 durante una gira que realizó a Costa Rica con el coro de Música en los Barrios se dio cuenta que fuera de Nicaragua habían oportunidades para estudiar música y profesionalizarse, por lo que tomó la decisión de iniciar el proceso de admisión en una universidad del país vecino y en 2007 estudiar una licenciatura en Dirección Coral, gracias a una beca de la misma universidad y otra beca de la Fundación Pan y Arte que le ayudaba a pagar su manutención en Costa Rica.

“Cuando estudié música y estaba enteramente todo el día en eso me di cuenta que realmente sí es lo que yo quería porque era diferente, no sentía que estaba estudiando, no sentía ni obligación ni nada, es decir, era todo tan fluido que más bien estaba disfrutando y eso fue toda la carrera”, menciona Reyna.

Los profesionales de la música en Nicaragua, que cuentan con estudios superiores no son muchos. Reyna es de las pocas personas y mujeres en el país que posee una licenciatura en música y que además ha trabajado durante casi toda su vida en dirección coral.

“No sé si es la vida que nos llega a poner como un estereotipo de que son los hombres quienes dirigen, pero siempre hemos sido pocas mujeres, no sé exactamente una razón específica, pero creo que es por lo que hemos visto más que todo” dice Reyna. Hay escasos ejemplos de mujeres directoras de orquestas o coros a nivel mundial, y en Nicaragua ese número es todavía más reducido.

“Siempre es difícil pararse al frente y que la gente realmente te siga, porque eso es lo más difícil que puede haber para un director, pararse al frente y que las personas realmente lo respeten”.  Pero Reyna aceptó ese reto con entusiasmo y con dedicación, pues la música es su vida.

Belkis, atleta nacional por curiosidad

Belkis Rueda tiene 24 años y es atleta nacional. Participó en los Juegos Centroamericanos de 2017 que se llevaron a cabo en Nicaragua. Ella es fisicoculturista y compite en la categoría de Bikini Fitness; también trabaja como entrenadora personal.

“En los juegos centroamericanos ya para mí sólo estar ahí fue algo que no cualquier persona lo logra, no es imposible, pero necesitás mucha disciplina y tener una dedicación super fiera” cuenta Belkis.

Tenía 16 años cuando se acercó por primera vez a un gimnasio “iba por mis amigos, por seguirle la corriente a mis amigos varones de hecho, iba con ellos sólo para ver qué pasaba, curiosidad más que todo porque ellos hablaban mucho del gimnasio, yo tengo que ir a ver qué pasa ahí” recuerda Belkis.

A los 19 años participó en su primera competencia de fisicoculturismo y desde ese momento no ha parado. Actualmente ha participado en más de 12 competencias, tanto a nivel nacional como internacional. Dos veces ha estado fuera del país, compitiendo en Costa Rica donde ganó bronce, y en El Salvador donde quedó en cuarto lugar.

“Cuando estoy fuera de competencias por ejemplo, vengo 4 días a la semana, hago entre 45 y 60 minutos. Entre menos es mejor. Y si estoy preparándome, que si me falta un mes para una competencia, entonces vengo 6 días, una hora o una hora y media” menciona Belkis, y hace énfasis en que hay que tener disciplina.

Al ver que le gustaba mucho ejercitarse, su entrenador la animó a incursionar en el fisicoculturismo. La primera vez Belkis le dijo que no, pues estaba concentrada en sus estudios universitarios, pero un par de años después su entrenador le volvió a insistir y ella aceptó. Logró terminar su licenciatura en Desarrollo Rural y desde ese momento se entregó al deporte.

El camino no ha sido fácil, Belkis cuenta que al inicio su familia no aceptó que se involucrara en fisicoculturismo “fue como que no, cómo vas hacer eso, eso es para hombres, cómo vas a salir en bikini”. También recibió críticas de sus compañeros de gimnasio “esta chavala no va aguantar el gas, esta chavala no va aguantar la dieta, esta chavala se va dar por vencida, y siempre era como esa duda de que no lo iba hacer” dice Belkis, pero ella decidió continuar y demostrarles que sí podía lograrlo.

“Quisiera decirte que me gustaría vivir de este deporte, pero en nuestro país no es tan rentable, no es fácil, no es sostenible y más que no tenés el apoyo de patrocinadores. Aquí hay máster en fisicoculturismo, en bikini, son mujeres de 40 años y así. Claro que me gustaría seguir su ejemplo y seguir en esto y proximamente estudiar algo de preparador físico y tener un certificado y estar preparada siempre” dice Belkis.

Su meta para este año es poder llegar a los Juegos Panamericanos de 2019 en Lima, Perú, como parte de la selección de atletas que representarán a Nicaragua.

Azucena, la primera mujer de Nicaragua graduada en oftalmología

En diciembre de 1983, la doctora Azucena Ocaña Páez recibía su título como especialista en oftalmología. Ella fue la primera persona graduada en Nicaragua en esta especialidad, antes de ella todas las demás personas que deseaban estudiar oftalmología debían ir fuera del país para conseguir esta especialización.

Después de recibir su título trabajó en el Ministerio de Salud en apoyo a la docencia en la especialidad de oftalmología hasta el año 2015 que fue cuando se jubiló. “Además de que fui la primera que me gradué, toda mi vida participé en la formación, en lo que es la parte docente de la especialidad” menciona Azucena. Asimismo, lleva 24 años trabajando en el Hospital Monte España como médico oftalmólogo.

Azucena cuenta que cuando comenzó sus estudios de medicina general en León al inicio de los años 70’s, eran un total de 88 estudiantes en su generación, y de ese número habían solamente 13 mujeres. A pesar que eran pocas, ella dice que nunca se sintió diferente “yo siempre me sentí a la par, que lo mismo que podía hacer un varón lo podía hacer yo”.

“Yo creo que a nivel general la mujer se ha estado desenvolviendo mejor porque somos más responsables, porque tenemos más disciplina, porque nos apasionamos más por lo que hacemos” menciona Azucena. Considera que tener ejemplos de otras mujeres que han logrado cosas similares ayuda a las más jóvenes a seguir con sus metas “tu cerebro capta otra cosa y eso te empodera” dice ella.

Para costearse los estudios en medicina su mamá la ayudó a pagar la universidad y su manutención, pero al llegar se dio cuenta que no iba ser tan fácil. “Cuando veo la lista de los libros yo dije ¿cómo voy hacer?”, entonces al final de la tarde después de clases, se iba a dar clases de matemáticas a los hijos de un decano de la universidad. Además, aprovechó sus conocimientos sobre costura, “las muchachas (sus compañeras de clase) miraban que yo me hacía mis pantalones, «yo te lo hago», ya les tomaba las medidas y les hacía pantalones y también me ganaba mis realitos” cuenta Azucena.

“Lo que yo he conseguido en mi vida ha sido porque me he esforzado mucho”, dice Azucena, hace hincapié en la palabra ESFUERZO. “Cuando uno hace algo que le gusta y lo quiere hacer y lo quiere seguir, no se está sacrificando se está esforzando, el que cree que la vida es un sacrificio no llega nada”.

Voluntad, inspiración y probrar

Tanto Reyna, como Belkis y Azucena coinciden en que las mujeres de cualquier edad son capaces de lograr todas las metas que se propongan. “Que nunca pierdan el interés de que ese sueño con voluntad se puede conseguir” dice Azucena.

“Buscar inspiración, yo comencé a meterme en internet y cuando vi la cantidad de mujeres que eran fisicoculturistas, ni siquiera de mi categoría sino fisicoculturistas, mujeres así fuertes como ellas (señala un póster en la pared del gimnasio) y yo dije y por qué yo no?” cuenta Belkis.

“Yo siento que estamos en la etapa que tenemos que surgir y no temerle a nuestros deseos, sino de que nos lancemos, probemos” menciona Reyna.

Alejandra Fonseca de Franco 

Comunicadora Social y una Maestría en Comunicación con Fines Sociales. Feminista.

Claudia Tijerino

Comunicadora, entusiasta del video y la fotografía.

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