Mis rituales me salvaron

La Quimera

, Voces

Hace aproximadamente 7 meses terminé mi más reciente relación de pareja, una de las más estables que he tenido. Pienso que la relación ya tenía matices tóxicos y a eso le tengo mucho miedo, sobre todo porque soy feminista, me quiero mucho y en relaciones anteriores no he sido inmune.

Permítanme hacerles una cronología para contarles por qué los rituales, los que yo misma me he creado, me han ayudado ha estar a salvo.

A los 17 años conocí a un tipo unos 10 mayor que yo y experimenté muchas cosas, sobre todo sexuales, un año después de estar saliendo me confesó que sería padre y eso me tomó por sorpresa, porque ingenuamente pensaba que era “la única”. Menos mal que nunca lo idealice y me tomé las cosas con calma, increíblemente racional si ahora a mis 32 me veo en retrospectiva, aunque confieso que verlo y nombrarlo posterior a la ruptura, me llevo una temporada, ya que sobre todo sentía rabia por su descaro, era uno de esos: “machos progres”, esos que llaman “aliados” y a los que temo más que a los machos puros y duros, pues saben manipular como nadie. 

Pasados unos meses me enamoré por primera vez, de un tipo más contemporáneo al que sí admiraba, por su pasión por la cultura, sus experiencias de viaje y su talento musical. Desde el presente me analizo en el pasado y considero que en momentos llegué al punto de la obsesión. Eran sentimientos fuertes, la relación era bastante caótica y deshonesta por parte de él. Mi posición era transparente y abierta, pero como a la mayoría de los hombres, eso no les gusta, no les conviene. Estuve 5 años en idas y venidas, en medio de manipulaciones y situaciones de violencia psicológica, pero aunque no estaba ciega, seguía en el círculo. Un día por fin las cosas llegaron a su fin y me costó MUCHO cerrar, pero sabía que dar un paso atrás era perderme a mi misma. Esa ha sido una de las veces en la vida en las que he tenido que empezar de cero, explotar la burbuja y crear una nueva, una más sana. 

Un año después me deslumbró una chica, extranjera y feminista igual que yo. Fue la primera mujer de la que me enamoré y por ser la primera, igualmente todo fue nuevo y emocionante, pero con el tiempo un poco complejo por la brecha cultural y por el mismo hecho de ser ambas feministas y pretender ser “correctas”. Considero que no fue una relación propiamente igualitaria, a pesar de eso fue una de las más saludables que he tenido. Cuando se fue del país decidimos ponerle fin y no engañarnos con una relación a distancia, entonces acabar de repente fue duro y reponerme me llevó BASTANTE tiempo, también implicó crear un mundo nuevo para mí. 

Tres años después empecé una relación, (en medio de eso tuve varias aventuras pero nada formal), la que mencionaba de entrada… duró dos años. No pienso que haya sido la más intensa pero sí la más estable y al igual que las otras me marcó bastante porque aprendí mucho, fue la primera vez que decidí convivir en la misma casa con mi pareja.

Creo que después de todo, lo más importante que he aprendido es: no establecer relaciones desde la lógica del amor romántico y concluir que sí me puedo enamorar, también desenamorar cuando las cosas ya no funcionan y empezar de nuevo.

¿Cómo hace una eso?

Lo primero es, mientras estás en la relación no aislarte de tu círculo o red de apoyo: familia y amigas. 

Cuando la relación termina, termina. Aunque duela, aunque tengas que llorar, tomar demás, acostarte con otras personas o pensar que la estas “cagando”, toca cerrar y no dar paso atrás. Volver, muchas veces es peor. 

Tomarte el tiempo necesario para reflexionar, sentir y pensar. Como dice la canción: “el tiempo todo calma, la tempestad, la calma.”

Y como dice otra canción: “Va a sanar, tu corazón va a sanar y se va a volver a quebrar, mientras le toque pulsar”. De eso se trata estar viva, pero pienso que hay que apostarle a una vida consciente y respetuosa, en principio con una misma. 

Para sanar he creado mis propios rituales, creo que con las experiencias y con la edad una aprende y aunque no todos los días se puede estar bien: SI UNA QUIERE, PUEDE. 

Puede ayudar:

  1. Caminar o hacer ejercicio y sudar todo lo malo.
  2. Hacer yoga y meditar.
  3. Tomar una ducha antes de dormir y relajarte.
  4. Crear tus propios mantras positivos y decirtelos las veces que haga falta.
  5. Hablar de cómo te sentís con tus personas de confianza, personas que sabes que te pueden escuchar sin juzgar. 
  6. Recordarte a vos misma lo mucho que vales y lo bien que podes llegar a estar sin esa muleta rota…
  7. Escuchar música y sentir. 
  8. Llorar si hace falta. 
  9. Escuchar el sonido de un movil de bambú o de metal.
  10. Sentir el aroma de la naturaleza o de un incienso que te conecte con tus sentidos.Escribir una entrada como ésta puede ser parte del ritual.

Autora: Feminista desde la raíz.

Fotografía: Adriana Ramírez – La Quimera

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