Mi decisión de no ser madre, es una decisión llena de vida

La Quimera

, Voces

Crecí socializada desde los cuidados y la reproducción, con una mamá 24/7, quien decía estar feliz con su rol y el hecho de haber sido madre, incluso a temprana edad, pero algo en mí, me hizo ver otras dimensiones del compromiso y la decisión de ser madre, e incluso sus implicaciones. 

Han pasado muchos años desde aquel momento en que verbalice mi deseo por no ser madre y creo que en efecto fue un profundo deseo por vivir mi vida sin que nada, ni nadie estuviese dependiendo de mis cuidados, de mi asistencia, de mi entera atención y dedicación. Quizás en principio fue el deseo de vivir alejada de la preocupación constante de los peligros que cotidianamente aparecen en nuestras vidas, me aterraba pensar que al tener hijxs, ellxs iban a estar expuestxs a constantes peligros y situaciones violentas, que hubiesen personas o situaciones que no les permitiesen vivir una vida plena y digna; también recuerdo que mi deseo estuvo relacionado con mi propia forma de dirigir mi vida, y en ella, parecía complicado conciliar mis deseos con esa forma tradicional de convertirse en madre, esa forma cuasi divina y perfecta, pero llena de sacrificios…Y es que parece que solamente hubiese una única forma de ser madre, justamente la de los sacrificios, pues todas aquellas otras formas distintas u opuestas, casi siempre te convierte en una “mala madre”, desde un estigma y un castigo social del que pocas veces podemos escapar las mujeres.

En esas condiciones en las que es difícil escaparse, yo decidí escapar al hecho de ser madre. Decidí ser distinta a casi todas mis amigas, quienes parecían haber nacido con el deseo programado y expreso de la maternidad, o de tenerle hijxs al hombre amado, desde ese amor romántico… como que amar implicaba una condición hacia la maternidad, pero bueno, todo eso les hacía parecer normales, con lo cual, yo no lo era, pero recuerdo haber estado contenta con mi decisión y mi deseo, y fue así, que llegué a convertirme en No Madre.  

Sí, tengo que decir que esta decisión ha estado en constante cuestionamiento, desde la intimidad de mi familia, hasta en lo público, pues durante mucho tiempo, tuve que escuchar cosas como: “has sido una mujer un poco egoísta, pues solamente has pensado en tu vida”, o “parece que no naciste con ese instinto materno”, o aquello que suelen decir desde la asistencia: “nadie te pasará un vaso con agua en tu vejez”.

Y bueno, a lo primero: eso de egoísta, me parece que si una no logra ni siquiera decidir sobre su propia vida, no podrá hacerlo sobre nada más, y lo del instinto o lo del vaso con agua, pues bueno, ni siquiera suelo contestar…

Parece que las personas esperan que seamos iguales, todas programadas a responder a los mismos deseos y fines, pero lo que más me ha llamado la atención son los cambios en las expresiones de mi mamá 24/7, quien creo es la que más lamento mi decisión: al principio hubo tristeza, luego comprendió mi deseo, pero hoy, a mis 41 años, ella suele decir, que el que yo no haya sido madre, ha sido una buena decisión.

Para mí, el derecho a decidir, no ser Madre, representa no solamente una conquista en mi vida personal, sino también profesional, es potenciar el significado de mis autonomías, de ser sujeta social de derechos, y de haber contado con la información para ejercer mi derecho a decidir y estar en plenitud con mi decisión y mi estilo de vida, es hacer tangible la comprensión de tener derechos en lo privado y en lo público… hoy en día, comprendo que mi decisión, es política y que me privilegia frente a otras mujeres que no han logrado decidir sobre sus cuerpos y sus deseos, que ésta decisión me ha vinculado directamente con mis libertades, entre ellas, la libertad de expresión en relación con el significado diverso de ser mujer y persona.

Mis decisiones, intereses y deseos, me convirtieron en una plena y feliz No Madre. 

Autora:

Greta Ma. Fajardo Arróliga . Mujer feminista en constante aprendizaje. Abogada especialista en derechos humanos con énfasis en derechos de las mujeres y políticas sociales. Entusiasta de procesos de formación, convencida de las luchas sociales por la justicia. 

Ilustración: Mi vida, no tuya por La Spinosa

Deja un comentario