La memoria y los álbumes familiares

Memoria es la acción y la capacidad de recordar. Es frágil y efímera como la neblina, si no la ejercitamos puede desaparecer con facilidad, aunque no siempre desaparece del todo. Para evocar los recuerdos podemos hacer uso de diferentes objetos de memoria. El olor de un perfume nos puede trasladar a nuestra época de secundaria, una canción que no hemos escuchado por años puede conectarnos con un evento del pasado, o una fotografía nos puede traer historias del momento retratado o incluso de otros momentos en los que hemos estado en contacto con ella.

En esta edición de Ciberchicas, centramos nuestra atención en la tecnología histórica y vigente del recuerdo, una herramienta que data de los inicios del siglo pasado, y que gracias a su importancia sigue siendo de mucho valor en la vida de las personas: el álbum familiar. En estos días tuve el gusto de platicar con tres mujeres que han encontrado el amor por su archivo familiar, quienes nos cuentan por qué es importante resguardarlo y continuarlo.

Archivo Familia Gabrielle García Steib. 
1. Abuela Dora García Solís, 2. Primas del lado de la abuela, 3. Foto y carta del hermano de bisabuelo German Solís 

Gabrielle García Steib es una artista de la imagen, fotógrafa y videógrafa que se interesó por el archivo familiar cuando a los 15 años se mudó con su abuela, y pasaba tardes enteras escuchándola contarle historias de su niñez y viendo las fotografías de sus álbumes. Para ella el archivo “tiene poder porque prueba la existencia de experiencias, de lugares y personas. Y muchas veces, quien tiene el control de los archivos, tiene el control de la historia”. Es por esto que es tan importante que nos hagamos cargo de nuestras propias historias. Si no las conocemos ni coleccionamos, serán olvidadas, por lo que el ejercicio de la memoria es una forma de resistencia ante el olvido.

Entrevista Gabrielle Garcia Steib

Desde que su abuela murió, Gabrielle ha asumido la tarea de la conservación de su archivo familiar, recuperando fotos y negativos de otras familiares, escaneando, e incluso compartiendo fotografías de su archivo personal y de otros archivos que son de interés común en un proyecto reciente que tituló “Imágenes de Nicaragua”, alojado en Instagram. Este proyecto deja en evidencia que el archivo personal trasciende a la familia y puede ser de interés público cuando el contenido y los detalles de la foto nos ayudan a construir memoria colectiva. 

Archivo Familia Claudia Gordillo. 
1. Carrozas con reinas de belleza en desfile en Managua en la década de 1950, 2. Jorge Carrión Montoya y Aida Sella Fuentes, 3. Las hermanas González, María Enriqueta de Stadthagen y Tita de Chávez 

La fotógrafa y archivista Claudia Gordillo nos explica que la misión de los fotógrafos documentalistas es dejar un testimonio ocular del tiempo que les ha tocado vivir. Y añade que las fotografías de un archivo personal que pueden ser de interés público son aquellas que nos hablan de cómo eran las cosas, que nos recuerdan una etapa que vivió nuestra sociedad, y que evocan recuerdos, que aunque no sean exactamente los nuestros, nos remontan a experiencias propias. Fotografías que nos muestran cómo eran nuestras ciudades, cómo eran las vestimentas, los peinados, las tradiciones. 

Entrevista Claudia Gordillo

Para Gema Manzanares, comunicadora feminista, las fotografías familiares son importantes porque “me dicen de donde vengo, cuáles son mis raíces y cómo llegamos aquí. Reflejan cariño, amor, amistad y relaciones que se mantienen en el tiempo.” Ella asumió la responsabilidad no solo de guardar su archivo familiar, sino de compartir las historias y fotografías, que recibió de primera mano de su abuelo y abuela, con sus familiares menores, quienes no alcanzaron a recibirlas directamente. Se reconoce como una generación intermediaria y quiere transmitir los recuerdos heredados.

Archivo Familia Reyes Cáliz. 
1. Familia Cáliz Robleto, León,  2. Finca de la familia Cáliz Robleto, León, 3. Archivo de la familia Reyes Cáliz 

También nos cuenta que en su archivo hay fotografías que familiares lejanos les enviaban con dedicatorias e historias. Esto es parte de una tradición y cultura del siglo pasado, de intercambiar fotos como un gesto de cariño. Siguiendo esta tradición, en sus álbumes faltan imágenes que fueron enviadas a la familia extendida, pero de las cuales se conoce su existencia porque han preservado sus negativos. Gema se dio a la tarea de recuperar estos recuerdos por medio de digitalizar los negativos, y los primeros resultados compartidos con su familia han sido muy impactantes y a la vez nostálgicos, porque son fotos que nunca habían visto de personas queridas que ya no están. Y aunque esas personas “ya no nos puedan decir nada, nos queda ese recuerdo de ellas en nosotras.”

Entrevista Gema Manzanares

Después de platicar con estas tres mujeres guardianas de la memoria y el archivo familiar me queda claro que las evidencias de nuestra historia nos ayudan a fortalecer nuestra identidad, tanto individual como colectiva. Y les hago una invitación a buscar, preguntar, guardar y proteger los álbumes de sus familias y con ellos la memoria familiar. A compartirlos, si así lo desean, como manera de aportar a la memoria colectiva. Y a continuar con ellos. Las fotos que más les gusten de este mes, o de este año, de su teléfono celular, o del de su hermana, de su grupo familiar de WhatsApp: imprímanlas, y vayan armando su propio álbum. Porque la mejor manera de preservar la memoria, es volviendo a ella con fotos y archivos que podamos ver, tocar, oler y querer.

Negativos y digitalización Archivo Familiar Gema Manzanares – Familia Reyes Cáliz. Fotografías: Eugenia Carrión

Texto y fotografías originales: 

Eugenia Carrión: Mujer / Feminista / Arquitecta / Fotógrafa / Ilustradora

Encuentra el Proyecto “Imágenes de Nicaragua” en Instagram: @imagenesdenicaragua

Foto de portada: Hermanas Cáliz Robleto. Aida, Mina y Mercedes.

Deja una respuesta