Mamá rebelde

La Quimera

, Voces

Las mujeres, sólo por el hecho de serlo cargamos con una lista de “requisitos” y estándares que debemos cumplir si queremos gozar del agrado y aprobación social; ahora a eso agreguemos los requisitos de ser “buena mamá”… Es ahí cuando las presiones y exigencias del resto son aún más intensas e invasivas.

Cuando sos mamá y además joven tené la seguridad que casi todxs, aunque sea en silencio, te evalúan. Se te viene una avalancha de consejos y opiniones no solicitadas y a veces defasados sobre crianza. Por supuesto nunca faltan las personas que no tienen hijxs y que tienen el don de hacer ver como “fácil” algo que vos sabes que es súper duro porque lo vivís día a día.

La mayoría al parecer siente la necesidad de decirte qué hacer y están pendientes de todo, desde si tu niñx tocó al perro y no le lavaste las manos al instante, hasta en temas de educación. Según esto, sacaran sus conclusiones sobre si sos una buena mamá o una mala mamá.

En mi caso tengo tengo que decir que soy una mamá rebelde, porque mi maternidad no busco cumplir con estándares sociales de todo tipo, se trata de hacer lo que nos funciona a nosotrxs como núcleo.

La comunicación, los sentimientos y el respeto son mis prioridades. La sociedad está todo el tiempo exigiéndonos y aconsejándonos cosas que en su mayoría son superficiales y que sirven únicamente para seguir rodando y calzando en este sistema patriarcal, clasista y consumista.  Poco se nos dice sobre enseñarle a nuestros hijos e hijas a ser amables o que como niñas y niños también tienen derechos y pueden defenderlos, que pueden elegir y que no están obligados a hacer lo que no quieran, ni tolerar los abusos de autoridad de los mayores. Que sus gustos y opiniones también deben der respetadas.

Y eso quiero para mi hijo, quiero que sepa que puede ser lo que quiera, pero sin pasar encima de nadie. Quiero enseñarle que NO es NO. Que los colores no tienen género. Que las niñas también son fuertes y rápidas para jugar; y que pueden hacer lo que quieran. Que los niños también lloran y juegan con muñecas y maquillaje. Enseñarle a compartir, a estar en contacto con sus sentimientos y ser humilde.

Soy responsable de criar a un niño que entienda que en la vida son más importantes las experiencias con las personas que lo material. “Se amable Santiago” es una frase que quien haya estado con nosotros me habrá escuchado decirle muchas veces a mi hijo. A veces me dicen que ya me relaje, que él es un buen niño; pero la verdad es que no me cansaré decirlo cuando sea necesario.

A las mamás que quizás se sienten como yo: sigamos nuestros instintos, cambiemos el sistema.

No caigamos en esa trampa de que todos los niños y niñas son idénticos como si no tuvieran sus propias personalidades, razonamientos y gustos. Guiémosles, pero estemos dispuestas a aprender de nuestros hijos e hijas.

Tampoco caigamos en la trampa de que una vez que somos mamás tenemos que “resignarnos” y dejar de hacer cosas para nosotras para convertirnos en esa mujer “abnegada” que solo respira y vive por su familia.

Es cansado, lo sé, pero en vez de seguir ese consejo de “cuando el niño este durmiendo, dormí vos también” agarra energías y hacé algo para vos: hacer alguna manualidad, un par de saludos al sol, un baño largo, una caminata, tomar fotos, verse con una amiga ¡lo que sea que te guste! Cuidarnos a nosotras mismas.

Como una vez me dijo la mujer más importante en mi vida: “Hay que saber dejar la puerta abierta para ir a jugar”. Yo he seguido ese consejo a pesar de las críticas y aunque a veces me pierdo a mí misma en mi rutina, seguiré haciendo malabares con el tiempo para poder crear, encontrarme y divertirme; estoy segura que esto a la larga es un buen mensaje y ejemplo para mi hijo.

Juntos nos recordaremos que lo esencial es lo más importante en esta familia y no la opinión de los demás.

Johanna Baca

Fotógrafa, Productora Audiovisual y Madre Feminista

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