Explorando mitos en la literatura infantil: Entrevista con Lula Mayorga

A menudo la vida nos lleva por caminos que no son los que prevemos desde el principio. En el recorrido por la “búsqueda” de algo, nos pasan muchas cosas, nos topamos con escenarios desafiantes, donde tenemos que estar alerta a los retos, y aún así, surgir y seguir.

En el imaginario de que las mujeres “nacemos” con dones especiales para el amor, la maternidad y ser sensibles de por vida, muchas estamos rompiendo con esas imposiciones que más bien, con el paso del tiempo, las hemos descubierto como cadenas, y ahora ya nos hemos formado para más de lo que el mundo se ha podido imaginar.

Con esta reflexión centrada en romper aquellos juicios esquemáticos y románticos de la vida y las actividades propias de un público determinado, quiero presentar a Lula Mayorga, Comunicadora Social, Máster en Libros y Literatura infantil y juvenil, autora de diversos libros infantiles, y quien actualmente se autogestiona la publicación de los mismos, a través de un sistema artesanal.

En esta entrevista, vamos a conocer de Lula, muchas reflexiones en torno a la vida de una mujer sumergida en el mundo de la literatura infantil y revelando otra cara de los múltiples mitos que existen en torno a esto.

¿Cómo llegaste a enfocarte en literatura infantil?

En general, con la mayoría de cosas que escribía no estaba tan preocupada en clasificarlas como en algo, ni un género en particular, ni en un público determinado. Lo que pasa muchas veces en la literatura infantil es que se tiene muy presente que se está escribiendo para niños y hay un punto en que eso te puede llegar a complicar las cosas porque se quiera o no, te hace tener en cuenta que debes ir adaptando ciertas cosas, o para que ese grupo en específico te las vaya a entender.

Un día recibí un taller de parte de uno de los fundadores de Libros para Niños, y de pronto me di cuenta del sentido del humor con el que escribía y todas las posibilidades que permitía la literatura infantil; estaban como en la línea de lo que yo estaba haciendo. El entorno me permitió darme cuenta de esa afinidad.

¿Cómo describís ese atacaso artístico para escribir: en tres herramientas para poder lograrlo? 

Atacaso artistico me suena como ha inspiración y por lo menos a mi no me pasa eso. Yo me imagino que hay personas que tienen una musa, algo que los inspira, o como que a veces hay un momento en el que se les ocurre algo. A mi no me pasa eso, yo estoy en constante proceso de escritura, o de pensamiento. 

Cuando hay una idea bonita nunca me encuentra durmiendo o haciendo nada, sino que me encuentra haciendo alguna cosa, entonces pensar en la inspiración lo que muchas veces hace es que las personas crean que hay gente que tiene como un talento especial, es como que están bendecidos con algún tipo de don. Muchas veces no es así, hay que esforzarse y encontrar un punto medio. Eso seria lo primero, desechar esa musa, esa cosa bonita, decorativa que muchas veces se utiliza y como que se tiene esa imagen.

Lo segundo, y lo más importante sería leer; leer cualquier cosa y entre más diversa mejor. Es bueno regresar a los libros pero no tratar de enfrascarse en uno solo porque muchas veces eso lo que te genera es quedarte como encerrado, hay que diversificar y descubrir otras miradas, hay que estar abiertos a todo. 

Mi tercer punto sería la capacidad de interpretar y de poder leer un texto en su contexto y fuera de su contexto, que es la base de la crítica literaria, leer los textos en el tiempo en el que fueron escritos y conocer las tendencias de la persona que lo escribió, también leerlo en tu tiempo, qué te dice ahora, qué decía antes. En el colegio nos hacen analfabetos funcionales, personas que saben leer pero que no saben interpretar.

Lula asegura que estos tres puntos, desde su experiencia, son la base para poder escribir. Lo valioso de desechar la musa es reafirmar nuestra capacidad de decir algo y saber que lo que digamos es importante. Con el hábito de la lectura, logramos diversificar ideas y finalmente, interpretar los textos en la época que fueron escritos y en el contexto al momento de leer, ayuda a tener todo organizado, porque escribir viene después.

Lo más importante sería leer; leer cualquier cosa y entre más diversa mejor

¿Qué te llevó a escribir Mi Gato Mostacho y relatar la importancia de las pérdidas?

En la literatura infantil universal si se tocan temas muy agudos, muy complicados, pero yo me puse a buscar cuáles eran los temas recurrentes en la literatura infantil nicaragüense y muy pocos hablan de pérdida o de muerte. Yo hice una investigación sobre los temas más presentes, y encontré que entre los autores nacionales más respetados, la mayoría eran historias donde se enseña algo y en general la mayoría podrían estar encausadas a que el niño se porte bien, entonces yo pensé en una experiencia personal que viví de pequeña y la traduje al momento que ya la escribí; era algo que todavía me convocaba porque a mi me gustan los temas difíciles, o los temas que se consideran que no se deben hablar con niños porque en general la gente adulta es más complicada que los niños.

Tus letras son una crítica social que aborda temas que comúnmente no se tocan con niños, ¿por qué esta elección?

Cuando no se hablan de los temas complicados, lo que se tiende hacer es marginalizar a las personas que muchas veces tienen que pasar por esos temas complicados; por ejemplo, con la migración, el libro La Isla, de Armin Greder, toca temas como la maternidad, la sobreprotección, la migración de un punto de vista no muy domesticado y bastante fuerte, donde se habla de como la discriminación marginaliza a la gente que tiene que migrar y como se les quita ese aspecto humano cuando migran. Entonces es un autor que toca temas complicados pero que no los suaviza sino que los agudiza, y lo hace a partir de un género que normalmente la gente considera que está destinado para domesticar ciertos temas complicados. 

Creo que problematizar temas complicados permite a los seres humanos poder convivir con la diversidad que también se da entre personas que se suponen homogéneas. Podés pertenecer a una misma comunidad, de lo más hermética y cerrada, pero ahí también hay diversidad, nadie es igual y nadie piensa igual, incluso en dictaduras y regímenes, la gente no piensa igual por más domesticada que esté, por más que trates de uniformar a la gente, ¡MENTIRA!

Hablar de estos temas hace seres más honestos, más transparentes y más capaces de convivir.

¿Seguís inspirada en promover la literatura infantil?

Yo no puedo decir que viva de esto. Es muy difícil en Nicaragua vivir de la literatura y más aún si no sos un animal mediático. Yo no soy mediática, no soy relacionista pública, yo estoy más preocupada en investigar y después escribir, yo estoy haciendo actividades puntuales que me permiten hacer cosas que están dentro de mi naturaleza.

No pienso que mi experiencia sea única, sino que a muchos escritores emergentes les debe de pasar, que es muy complicado publicar, pero siempre hay una manera de empezar, con tu círculo más próximo, darte a conocer y que tus textos encuentren un lugar, porque muchas veces se mira al autor y muchas personas compran libros viendo al autor y es bien complicado competir con esa cultura en donde el autor a veces opaca la obra. Una de las cosas que a mi me gusta de escribir es poder desaparecer en las cosas que yo escribo.

Actualmente, Lula trabaja de manera autogestionada la publicación de sus libros y los elabora de manera artesanal. Esto puede representar más desafíos de los usuales, pero nada que la pueda detener.

Estoy publicando mis libros por mi cuenta y lo hago porque es lo que tengo a mi alcance. Los estoy haciendo artesanales porque de pronto siento que tienen un valor más porque pensás en el libro hacia el destinatario. Por ahora lo estoy disfrutando, en la literatura infantil se valora mucho la materialidad del libro; el libro es un objeto artístico, eso me han dejado mis estudios, ver y explorar los libros, eso me pasa cuando son publicaciones artesanales. No es tan fácil publicar, a mi no me ha resultado fácil. Yo he tratado de que mi trabajo autogestionado no se pierda. 

¿Contános sobre el mito de las mujeres en la literatura infantil nacional?

Cuando miran a una mujer en la literatura infantil -generalmente en países de nuestros lares- tienden a hacer una asociación con el instinto materno, como que hay una afinidad muy particular con los niños, o como que recurrimos a nuestro niño interior. ¡No! Yo soy una mujer adulta, y si hay un niño malcriado,ese niño malcriado me va a caer mal, si es un niño maleducado me va a caer mal. O sea, a los autores de literatura infantil se les tiende a santificar y cuando salen del molde son juzgados de una manera bien severa, y más si sos mujer, porque tenes que ser particularmente buena y hay muchos autores de literatura infantil que fueron muy malos. 

Hay un imaginario colectivo que asocia la literatura infantil con mujeres abnegadas y amantes de los niños, como una afinidad especial e instinto maternal. La sorpresa es que no siempre es así.

“Yo una vez hice una investigación que se llama El álbum ilustrado en Nicaragua, y ahí pensé que encontraría a un montón de mujeres, pensando en aquella imposición social de maternidad, y es falso, no hay muchas mujeres.” 

Para Lula no hay ninguna prisa ni competencia por escribir, su recorrido en esta profesión ha sido un impulso para crear, autogestionar y garantizar al lector un texto de calidad, que fecunde el imaginario de los niños, que haga a los adultos educar en emociones y en activar voces escondidas en silencios nefastos.

“Yo creo que todo autor cuando escribe espera que lo lean, lo que estoy tratando es que lo que estoy haciendo quede acuerpado en alguna iniciativa. Me asombra saber que mis libros están en lugares que ni tenia idea que estuvieran, por ejemplo, gente que se va del país y a veces lo que se llevan es literatura de aquí. De alguna manera lo que yo escribí está en el imaginario de un niño.” 

Siempre hay una manera de empezar... y que tus textos encuentren un lugar

Sobre la obra literaria de Lula Mayorga

  • Abecedario felino (2019) explora la naturaleza de los gatos pero es como una excusa para reírse de cosas que se suponen que no deberían dar risa
  • Abecedario de la melancolía (2019) trata de abrazar la tristeza o las etapas en las que no necesariamente la gente se quiere detener demasiado tiempo como lo son la tristeza
  • Punto Dulce (2017) habla sobre la resiliencia la capacidad de enfrentarse a la adversidad
  • Mi Gato Mostacho (2014) aborda la temática de las pérdidas. Con esta obra fue ganadora del VII Concurso Nacional de Literatura Infantil La Cabra Antonia, impulsado por ¡Libros Para Niños!

Margarita Dávila. Comunicadora social, activista feminista, locutora y productora radial. Ecoturista.

Fotografías: Cortesía Lula Mayorga

Ilustración de portada: Punto Dulce, Marlon Hudson

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