Las tristes melodías de Alejandra

Un rayito de luz matutino se asoma por la venta del cuarto de Alejandra y tropieza con el piano, cómplice de sus catarsis. En este espacio Alejandra ha visto nacer muchas de sus canciones. Nació un 20 de diciembre de 1996 en Managua. Hija de Scarlet Velásquez y Walter Salmerón, quien falleció hace tres años en un accidente, evento que  marcó la vida de Alejandra y la hizo componer por primera vez una canción. “Necesitaba descargar todo lo que sentía y siempre me ha costado expresarme cuando me siento mal y comencé a escribir una clase de poema sobre unos arreglos en piano que tenía un amigo, terminé dándole un giro distinto y comenzó a surgir esta canción que se llama “Estrella Fugaz” es más dedicada a un proyecto personal sin terminar porque aún no he encontrado un punto con el que me sienta satisfecha como para darla por terminada”.

¿Cómo empieza el camino de Alejandra en la música?

Cuando salí del colegio le dije a mi familia que quería estudiar música porque desde pequeña me sentía bien identificada y cantaba en el coro del colegio, pero nadie estuvo de acuerdo por todos los prejuicios que la misma sociedad se ha encargado de crear, así que presionada por la situación me dejé llevar por mi segunda opción que era Veterinaria, pero por muchas circunstancias llena de malas situaciones decidí dejar la carrera e insistir en la música, pero volví a terminar en una carrera que no quería y ese transcurso pasé por mucha depresión.

Me acerqué más a la música cuando entré en una academia de música, era mi primer contacto directo de manera más académica con la música y me encantó. Comencé con clases de batería y canto. Luego empecé con el piano y entré en una banda formada por alumnos de la misma academia, comenzamos a tocar metal, me sentí completa y supe que esto era lo que quería hacer toda mi vida, hacer música. Insistí en que me dieran la oportunidad de estudiar lo que yo quería y por suerte tuve el apoyo de mi papá y pude emprender en el mundo de la música.

Mi primer banda se llamó Arco y Fuego y tocábamos covers del género rock y metal y a veces hacíamos tributos a Adele. Así inicié en los escenarios.

¿Cuáles son tus principales influencias musicales?

Realmente intento escuchar de todo, porque considero que es importante ser versátil, tenés la opción y la capacidad de abrir más tu mente en el mundo tan amplio de la música.

Mis influencias van desde Nina Simone y Etta James, hasta Adele y Rihanna, Camille o Tarja Turunen y Floor Jansen. Incluso me gusta la música clásica, Chopin y Debussy.

¿Cómo ha sido tu proceso de formación como música y educadora?

Mi primer contacto con la música de forma académica fue en la Bansbach, donde formé mi primera banda y lo que me hizo tomar la decisión definitiva de que esto era lo que quería para mi vida, así que entré a estudiar la Licenciatura en Enseñanza Artística y Musical en el Conservatorio de Música de la UPOLI y mi nivel académico aumentó y decidí entrar como apoyo a mis clases de piano y para retomar las de canto a la Academia de Música Allegro, donde meses más tarde comencé como ayudante de piano para niños en la clases de la directora y poco a poco logré tener mis propios alumnos. Después del 18 de abril los alumnos disminuyeron y no pude seguir trabajando, pero definitivamente es algo que retomaría en cualquier etapa de mi vida. Dar clases sobretodo a niños te llena el alma de una manera que no puedo explicar, porque intentas ser la mejor persona posible para ellos para que ellos aspiren a mucho más.

Tu reciente canción en apoyo a la campaña “Las chicas queremos vivir sin violencia”, busca hacer visibles las violencias que han vivido las mujeres nicaragüenses en el año 2018. ¿Cómo ha sido el proceso de creación? ¿Qué sentís cuando cantas esa canción?

El proceso de creación de la letra lo trabajé en conjunto con Martha Escobar, quien me buscó para ayudarlas con la grabación y la letra. La música la trabajamos entre Rodrigo Castro quién es productor del estudio La Gotera, mi novio Edgar Zambrana con quien actualmente tengo un dúo musical llamado Aled y yo, trabajamos en el estudio toda una tarde en medio de risas, emoción y muchas ideas.

Para mi fue muy reconfortante trabajar en esta canción, fue un reto porque necesitaba encontrar las palabras adecuadas para que toda mujer se pudiera sentir identificada y segura cuando la escuchara, era mi mayor objetivo, lograr un impacto y crear consciencia sobre lo que significa para nosotros una frase que guarda muchísimo significado “Las chicas no queremos violencia”.

¿Cómo describirías tu música?

Casi toda mi música es triste, por alguna razón que desconozco realmente, me gusta escribir sobre desamor y cómo me siento o me sentí ante algo que viví. Mis canciones son historias reales tanto propias como de amigas que pasaron por malos ratos, de hecho actualmente compongo con mi novio para Aled, ambos estamos detrás de todas las composiciones y arreglos de nuestro primer disco llamado “Marcas” que describe las etapas que solemos pasar después de una ruptura amorosa, que es posible superarlo y que dejar ir a esa persona que te hace daño, lograrlo te hace crecer como persona.

¿Cuál es tu proceso de creación cuando hacés música?

Realmente no tengo un proceso establecido, simplemente me gusta fluir con la música, a veces me siento en mi piano y la letra comienza a fluir con los acordes, también me gusta componer en mi ukelele y solo fluye la melodía en mi cabeza y busco los acordes indicados para acompañarla.

Normalmente compongo luego de vivir algo fuerte, intenso, tanto como personal o con las personas que quiero. Me gusta contar historias y que la gente pueda vivirlas por medio de mi música.

¿Qué pensás del papel de la mujer en la Música?

Para mi es esencial porque la Música es el lenguaje más universal que existe y para mí es la manera perfecta para contar historias, dar opiniones y es algo que la mujer ha hecho a lo largo de la historia, contar sus vivencias y así ha podido ser escuchada en distintas etapas y siempre ha logrado causar tanto impacto que cada vez más mujeres se rifan a abrirse ante el mundo sobre cómo se sienten, sobre sus derechos y protestas. Cada vez que veo una mujer en un escenario nicaragüense se me llena el pecho de orgullo porque siento que cada vez somos más valientes, porque no es fácil estar en un escenario donde todavía no se acostumbran a presencias femeninas, pero me encanta como se van rompiendo esas fronteras y estereotipos. Mujeres, nunca dejemos de hacer música, no dejemos de cambiar el mundo.  

¿A partir de cuándo te comenzó a interesar el feminismo?

Realmente creo que desde muy pequeña me interesé de forma indirectamente en el feminismo. Crecí en una familia llena de mujeres machistas y siempre me sentí diferente ante sus actitudes. Cuando era niña me decían “vos tenés que lavar los platos” y yo siempre decía que por qué mi primo no podía hacerlo también. “Vos tenes que ponerte vestido, usar rosado y maquillaje” llegue a odiar ese tipo de cosas a tal punto de que no podía usarlas, me molestaban, hasta que llegue a un punto de mi vida donde decidí que no podía dejarme imponer cosas por los demás y comencé a tomar mis propias decisiones sobre cómo quería verme, vestirme y ser. Crecí con comentarios de “es que vos te las tiras de feminista” y yo felizmente contestaba “soy feminista”.

¿Qué significa el feminismo para vos?

Creo que no tengo un significado exacto, a mi me gusta pensar que cada mujer vive su feminismo como quiere, porque para mi es “Libertad”, para mi el feminismo comienza desde nosotras mismas, es respetarnos, amarnos, cuidarnos, valorarnos las unas a las otras, es saber que estamos juntas en esto para lograr un mundo justo y seguro para cada mujer en el mundo. Luchar por nuestros derechos, por igualdad y por el respeto que cada una nos merecemos. 

¿Qué mujeres te inspiran en la música y en tu vida personal?

Una mujer que me inspira a amarme como soy es Adele, cuando comencé a seguir su carrera musical yo tenía 11 años y la sociedad siempre quiere imponerte como debes de verte y para mi era difícil aceptarme físicamente, luego vi a Adele triunfando en un mundo donde para muchos el físico es importante, vi como ella rechazaba los comentarios negativos y despedía a gente que la obligaba a seguir con los “parámetros de belleza” y aún así fue creciendo en un mundo lleno de esa gente y pasando por encima de todos ellos.

Subirme a un escenario para mi fue difícil, recuerdo que pasaba horas viéndome al espejo practicando poses para no verme mal arriba y al final sólo decidía quedarme quieta y cantar. Un día vi un concierto de Adele y la vi equivocarse, decir malas palabras, quitarse los zapatos y andar descalza en el escenario y era reconfortante como a nadie le importaba y me di cuenta que no hay nada mejor que ser vos misma, darle a la gente lo que vos sos y tu esencia completa, eso me ayudó a reinventarme o más bien a encontrarme no sólo artísticamente, sino también personalmente.

Si tuvieras que elegir una canción para escuchar el resto de tu vida, ¿cuál sería?

Hay una canción que la escucho desde que tengo 11 años, cuando estoy triste, cuando estoy feliz, en cualquier momento o etapa de mi vida, por alguna razón que desconozco me llena y saca todo lo que hay en mi, sea bueno o sea malo, es mi canción favorita en todo el mundo porque me destruye y me reconstruye porque siento que me la canto a mi misma, que es el amor que siento o debería de sentir por mi misma.

Nos podes compartir alguna anécdota en tu etapa como artista que pueda aportar a romper con los estereotipos, el sexismo, el machismo o el acoso callejero.

Desgraciadamente toda mujer tiene más de alguna anécdota sobre este tema, yo recuerdo dos que me marcaron muchísimo.

Cuando comencé de lleno en los escenarios con mi banda Arco y Fuego éramos tres mujeres en la banda y era angustiante, incómodo y desesperante ir a un concierto a tocar, nunca faltaban los comentarios sexistas y machistas sobre nosotras por el simple hecho de tocar metal, ser jóvenes y “tener cara de niñas buenas”, lo gratificante de esas experiencias era ver cómo lográbamos hacer que la gente cambiara sus perspectivas al ver lo que hacíamos arriba del escenario, pero aún así nunca dejaba de ser incómodo y siempre me sentía a la defensiva, ni siquiera podía atreverme a usar vestidos por miedo a que me lo levantaran, en varias ocasiones me tocaron las nalgas o me gritaron cosas obscenas mientras estaba tocando, pero así como habían personas que nos hacían sentir incómodas, siempre hubieron chavalas y chavalos que nos defendieron y cuidaron en los conciertos.

Mi segunda anécdota fue un día que iba a dar clases a mis niños de piano, iba doblando la calle cuando me acorralaron cinco hombres y me manosearon todas las nalgas, me sentí tan indefensa, inútil y culpable por no poder hacer nada, estaba sola en la calle con esos 5, lo único que pude hacer fue correr y llegar a la academia pálida, histérica y muerta de miedo, mientras mis compañeros de trabajo me tranquilizaba uno de mis alumnitos se me acercó y me dijo “profesora, yo nunca quiero ser como esos hombres, jamás le haría eso” y esas palabras acabaron con todo mi miedo y me hicieron creer.

¿Qué significa para vos, como mujer / joven / artista, vivir y ser parte de este momento en Nicaragua?

Para mí es difícil, es angustiante y hasta peligroso. Desgraciadamente ser mujer en cualquier país siempre ha sido difícil y peligroso y últimamente con la situación del país el riesgo aumentó demasiado, por el simple hecho de que soy joven y artista.  Para mi significa una lucha, una lucha constante contra el enojo, contra la tristeza, contra muchas cosas negativas que están pasándole a nuestro pueblo y a nuestro país, pero intento no quedarme quieta sin hacer nada y por eso uso lo que tengo en mis manos para poco a poco ir saliendo hacia adelante, porque en estos meses he vivido cosas que jamás esperé vivir, pero que me han ayudado a crecer como persona. De hecho soy de las pocas artistas musicales femeninas que han decidido quedarse en el país y pienso quedarme lo más que aguante porque mi esperanza sigue intacta y sé que la lucha sigue aún desde nuestras casas.

Autora: Greta Cisne.

Comunicadora Social entusiasta de las Artes Escénicas. Actualmente es miembro del equipo multidisciplinario Versus Laboratorio Teatral y La Isla Design.

Fotografías y Video: Fresia Reyes / La Quimera

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