Las fotos de mi abuela

La Quimera

, Voces

La fascinación que sentí desde niña al abrir un álbum familiar y ver en sus páginas fotos que me traían recuerdos de momentos felices y caras de personas queridas, me marcó para siempre. Podía (y puedo aún) pasar horas viendo fotos, y riéndome de poses, caras, vestidos y peinados, míos o de mis familiares, o llena de nostalgia imaginándome cómo eran los antepasados que no conocí, o recordando a los abuelos que conocí apenas unos años. Me aprendí las fotos de memoria y las hojas de los álbumes. Puedo evocar en mi mente muchos de ellos, se cuál foto está junto a cuál otra, en cuál álbum encuentro cierto viaje a la playa, o dónde están las fotos de mis abuelos de jóvenes.

Mis abuelos de jóvenes. Archivo Jenny Soto Vásquez

Siento que a través de las imágenes puedo acceder a partes de la historia y a detalles que mis mayores no me han contado explícitamente. Por ejemplo, a mi abuela materna no la conocí, pues murió bastante joven cuando mi mama era aún una niña. De ella me cuentan que era una mujer muy fuerte, que tenía un carácter duro y que se hacía respetar. La mayoría de sus retratos coinciden con esta descripción, al mostrarla seria y firme. Pero también me muestran mucha elegancia y coquetería clásica.

Mi abuela Juana. Archivo Jenny Soto Vásquez

En el álbum de infancia de mi mama hay un par de páginas con fotos de ella y mis tías disfrazadas cuando eran niñas. Son de diferentes años, con diferentes disfraces, lo que me dice que era una actividad recurrente en su niñez, una especie de tradición familiar. De estas páginas entiendo que a mi abuela le gustaba disfrazar a sus hijas. Y al preguntarle a mi mama, me cuenta que mi abuela Juana encargaba a Chico Saballos, el fotógrafo del pueblo (que por alguna razón curiosa también era EL peluquero del pueblo), un par de fotografías de vez en cuando para inmortalizarlas vistiendo esos trajes que ella misma diseñaba con tanto cariño.

Desfile de disfraces. Archivo Jenny Soto Vásquez

Estas fotografías me dicen que mi abuela era detallista y tenía muy buena imaginación, que era creativa, que le interesaba dejar registro del tiempo, de sus creaciones, y de estos momentos de juego con sus hijas. Entre estas fotos, se encuentra mi retrato favorito de ella. No porque sea el más elegante o en el que sale más guapa, sino porque es el que me cuenta otros aspectos de su personalidad, es chistoso, es juguetón, es accesible. Imagino que mientras el fotógrafo tomaba las fotos del desfile de disfraces de mis tías, mi abuela estaba por ahí atrás, riéndose y dirigiéndolas, y él habrá decidido capturarla a ella también sin previo aviso, sin formalidad, regalándome con ese disparo, la foto más alegre y cándida de mi abuela.

Detrás de escena, mi abuela Juana, mi bisabuelo Roberto, mi tía Betty y otres niñes.  Archivo Jenny Soto Vásquez

Viendo esta fotografía he soñado muchas veces cómo hubiera sido conocerla. Imagino que también a mí me hubiera disfrazado de pequeña, me hubiera dirigido para posar ante la cámara y nos hubiéramos reído en el proceso. Esta imagen me da nostalgia de una relación que existe sólo a través de las fotografías y mi imaginación. También me hace sentir orgullosa y agradecida de la creatividad de mi abuela, pues seguro que la mía proviene en parte de ella también. 

Mi abuela no poseía una cámara, pero valoraba las fotografías y el poder inmortalizar los momentos en papel. Disfrutaba mucho compartirlas con sus familiares en Costa Rica, les enviaba las fotos con descripciones al reverso, nombres, fechas y lugares, para mostrarles quién era quién y lo mucho que sus hijas iban creciendo entre una carta y la otra. Gracias a esa costumbre estas imágenes han llegado hasta mí, pues años después los familiares de la abuela le regalaron las fotografías a mi madre y así fue como se formó ese álbum que tanto me llamaría la atención desde pequeña.

Me doy cuenta que además de la creatividad, heredé su amor por los recuerdos impresos. La mayoría del tiempo, cuando tomo fotos y armo mis álbumes lo hago pensando en el futuro. Pienso primero en mi, en que veré mis propios álbumes y recordaré momentos y personas que no siempre andan presentes en mi mente. Pienso que si pierdo la memoria, tendré esta herramienta para contarme a mí misma mi propia historia, repasando con amor los distintos capítulos de mi vida. Pero también pienso en alguien más, imagino a una niña que tal vez no conoceré, alguna nieta o bisnieta que algún día encontrará mis álbumes de fotos y al igual que yo de pequeña, se fascinará viéndolos e imaginándose escenarios e historias de sus antepasados. Me gusta pensar que al meter mi vida en fotos, una parte de mi sobrevivirá lo suficiente para llegar hasta ella. Espero que entre mis recuerdos encuentre el cariño y el calorcito que me gustaría transmitirle.

Eugenia Carrión: Mujer / Feminista / Arquitecta / Fotógrafa / Ilustradora

Fotografías de Archivo Jenny Soto Vásquez.

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