La niña que fui marcó a la mujer que soy

La Quimera

, Voces

Cerrar los ojos y volver a algún lugar del pasado. De mi pasado. 

Cerrar los ojos y encontrarme conmigo, con lo que fui y con lo que soy.

Una mujer de más de 30, que miró hacia adentro y se encontró con una niña. Su niña. 

El encuentro no fue extraño, éramos conocidas, éramos una misma, la de ayer y la de hoy. 

En ese momento revivieron muchos recuerdos y despertaron también muchas reflexiones.

Mirar para dentro no es tarea sencilla y encontrarme con mi niña interior tampoco lo ha sido, sin embargo, el ejercicio de introspección ha sido tan fuerte como revelador. 

Soy una rebelde nata, mi niña lo era y de grande aún lo soy… esa rebeldía me ha servido para ocupar el lugar que ocupo, pero también me ha significado un precio bien caro.

Mi niña tenía mucho carácter, mucha actitud, era independiente y libre de miedos, pero también era malcriada, caprichosa y como toda niña buscaba protección. 

No siempre encontró refugio y estaba herida; probablemente por lo mismo, se mostraba fría y poco expresiva. Hoy soy una mujer y todavía me veo en la niña, curar es demandante.

Desanudar y desaprender es tarea en proceso… reconocerlo y trabajarlo no ha sido fácil, pero en este ejercicio de vida y resiliencia, ha tocado intentarlo. 

Sanar la herida y expresar los sentimientos es una lucha constante, también es un gran gesto de amor propio y sabiduría, definitivamente un paso hacia el crecimiento. 

Por ahora seguiré con el monólogo interior y con el diálogo autocrítico, pero también amoroso… ¿por qué no? 

Habrá que llorar para curar y así poder seguir… con la niña que sigue viva y con la grande que quiere vivir mejor.

Autora: Albórbola

Fotografía: Ita – La Quimera

Deja una respuesta