La historia de una chica asexual que aprendio a amarse

La Quimera

, Voces

Cuando es joven uno vive muchas experiencias desde no sentirse bonita o no cumplir las expectativas para tener una relación con alguien. Tal vez pase por eso pero también tuve la experiencia de no sentir atracción sexual hacia una persona o incluso el solo pensamiento de “vaya esa persona me gusta mucho”…ese ha sido mi trayectoria. Pasaron años para darme cuenta que no estaba mal, el no sentir euforia por alguien o de hacer una conexión íntima con una persona. 

La asexualidad  es definida como la carencia o falta del deseo sexual hacia una persona, pero eso no significa que no pueda auto complacerse o si quiera tener sexo con alguien simplemente no se siente como algo natural y se puede vivir.

Primer indicio…

Tenía alrededor de 5 años si mal recuerdo, pasaba el tiempo con una compañera con la cual tenía cercanía, me ponía feliz estar con ella y pasar el recreo. A medida que fui creciendo junto a ella, crecían las típicas pláticas sobre juegos, películas o música. Ya tenía 12 años cuando se juntó otra niña que a pesar de su edad ya había salido con chicos, fomentaba pláticas subidas de tono como si haz besado a alguien o si te atrae tal chico mayor, realmente no le ponía mente y me sentía incómoda en especial cuando empezaron los chequeos físicos hacia los chicos. 

Un día le confesé que realmente no me gustaban los niños y no pensaba tampoco en tener un esposo o algo así no era mi meta. Ella lo tomó raro por la manera seria con que lo decía y me decía que debía probar para saber si me gustaban los niños. ¿Probar? ¿Acaso eran comida?

“Sal del Closet o deja de ser invisible”

Como era usual me tachaban de “lesbiana” o de tener un problema de personalidad. Cuando se es joven se toman en serio algunas palabras y todo te afecta, aun así trataba de no tomarlo tan a pecho. Seguía sin entender mi falta de interés en ese sentido, realmente me incomodaba ver o oír algo relacionado con el sexo: la manera brusca en que hablaban mis amigas o amigos sobre ello y las películas que tiene esa necesidad de usarlo como un recurso, en lo personal no me era necesario verlo tan explícito.

Llegando a los 15 años empezó a gustarme un chico, tuvimos un noviazgo largo y con diferencia de edades, nos besamos, abrazamos y todo lo que pasa en una relación. Hasta que en un dado momento se llegó al tema, de pasar a esa fase que era tener relaciones. Tenía 18 años y él 21 años y en mi mente trataba de no verlo como algo que no pudiera pasar. 

Ese fue el momento más vulnerable e incómodo, me sentí insegura. Pensaba que tal vez ya no lo quería y decidí cortar con él. Sentía que no podía estar con alguien, que ya tenía la idea de formar algo serio conmigo, aparte de querer formar un vínculo por medio del sexo, algo que no era de mi agrado. Seguí teniendo parejas… hasta que llegó un día en que pude definir lo que yo era.

En mi caso yo solo puedo establecer vínculos románticos y sentimentales, no tengo la necesidad de llegar a tener relaciones sexuales, de hecho no he tenido, solo relaciones afectivas que no pasan de besos, abrazos y caricias. ¿Ser asexual es igual a ser homosexual? Eso incluso para mí fue una pregunta que me daba vuelta y  no, no todos los Ases como se nos llama, sienten el deseo por su mismo sexo. Al igual que cualquiera tenemos afinidades y no importa si es heterosexual, homosexual, bisexual o trans. Llegue a tener dos relaciones particulares, aparte de las “heteronormales” y fueron claves para comprender lo que realmente me gustaba. 

Una fue con una chica con la cual forme un vínculo, incluso llegó a ser más que afectiva, aunque no tuvimos intimidad, si lo llegue a considerar. Luego conocí a una persona que era género fluido. Ambas relaciones fluían por el lado femenino, eran seres naturales, artistas y apasionadas en su arte.

Con ambas entendí que había variedad de relaciones o de formas de llevar una.

Cuando me acerque a los temas de género y círculos de apoyo feministas, tuve una nueva visión de lo que sentía, de cómo debía expresarme y que tenía compañeras a mi lado dándome apoyo. Para llegar a aceptarme y poder contrarrestar lo negativo que era ser diferente tuve que pasar por etapas.

Con ellas no había presión y todo era cómodo, por fin sentía que podía ser yo misma, sin ocultarme o ser invisible, porque así es como ven a los asexuales como personas que no existen o que tienen una deficiencia.

Pase de autocorregirme, sentirme mal por lo que yo creía provocar e incluso de ser tachada odiosa por no dar afecto. Ahora me acepto, puedo  decir lo que me gusta o no me gusta. Ser consciente de mi orientación, me da poder de amar y de enseñarle a otros. Sé que no estoy sola por que las personas que me conocen me escuchan y me aceptan.

Todo esto es complicado de decir, incluso escribirlo lo es. Porque todavía busco mis conceptos con respecto a mí, como es mi relación con otras personas y que decirle para que sepan sobre otras formas de amar. Soy asexual, feminista, artista, socióloga, y mujer en resistencia.

Autora: MOA

Ilustraciones: El Gato Negro Lunar

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