Mujeres con discapacidad y tecnología: hablemos de accesibilidad

Pensar en accesibilidad inclusiva es necesario en el mundo de la tecnología, cuando hablamos de accesibilidad nos referimos a esa característica que permite su uso a cualquier persona independientemente de su condición física o sensorial.

En nuestro país es necesario que se vaya trabajando en todas las áreas los diversos tipos de accesos necesarios, la accesibilidad arquitectónica, la comunicacional, la metodológica, la instrumental, la programática y la actitudinal, para que realmente sea un país en el que todas las personas contemos con las mismas oportunidades. Queremos conversar específicamente de la accesibilidad comunicacional (digital) y actitudinal (cuando no existen preconceptos, estigmas, estereotipos y discriminaciones).

Conversamos con Irma Hernández, una chavala granadina con discapacidad auditiva que trabaja desde hace ocho años en el Café de las Sonrisas. A través de su experiencia recuerda cómo de pequeña le costó mucho entender qué pasaba, solo observaba e intentaba comprender para comunicarse. Fue hasta los 13 años que ingresó a una escuela y aprendió el lenguaje de señas que revolucionó su mundo. Al principio fue tanta información que le costó digerir, pero poco a poco le fue gustando su lenguaje y ahora se siente muy feliz de poder comunicarse con los demás: antes me daba pena que las personas me conocieran, ahora me gusta interactuar con todos y siempre de alguna forma compartir el cómo poder comunicarnos.

Siendo recepcionista y mesera en el Café de las Sonrisas, ella interactúa constantemente con los diversos clientes, les enseña el lenguaje de señas y utiliza la tecnología para comunicarse con ellos, sus amigos y familiares. “A través de la computadora puedo leer noticias, ver vídeos o investigar algo relacionado con las señas, pero me cuesta ver cosas en las redes sociales, porque no hay las posibilidades para comprender la comunicación: vídeos sin subtítulos, audios sin texto, etc.”, ella nos comparte su interacción desde un ambiente cargado de risas y mucha amistad, en donde las personas aprenden constantemente los unos de los otros, pero ¿qué pasa cuando no se cuenta con esos espacios de respeto y apoyo?

Jael Monge, Secretaria ejecutiva y de organización de la junta nacional de la Organización de Ciegos de Nicaragua “Marisela Toledo” (OCN), nos comenta que en nuestro país todavía estamos en pañales en cuanto al tema de accesibilidad “cuando hablamos de inclusión hablamos de que yo realmente tengo lo que necesito, incluirme no es solo ponerme en una espacio dentro de las zonas de decisión, incluirme es que al igual que todos yo tenga la información y las mismas condiciones que los que no tienen discapacidad. La accesibilidad no es solo para el sector de discapacidad, es para todos”. Ella tiene 13 años trabajando en OCN, una organización que trabaja en la promoción y defensa de personas con discapacidad visual, en donde las mismas personas con la discapacidad son las que proponen los elementos necesarios para implementar en sus cursos de formación, talleres, entre otros.

Jael nació en Santo Domingo, Chontales, ahí no había una escuela especial ni las posibilidades de recibir una rehabilitación funcional, luego se afilió a la organización y gracias a un viaje a Panamá se le abrió un abanico de posibilidades: aprendió a leer baile y los diversos recursos de la tiflotecnología y tiflología. Parte de la tiflotecnología, son los equipos que se han diseñado para favorecer a las personas ciegas, como por ejemplo: la regleta braille, las máquinas de escribir braille, los relojes, termómetros, calculadoras y cronómetros parlantes, rotuladoras en baile, son aparatos que no necesitan actualizarse, sino que son creados específicamente para personas ciegas. Cuando hablamos de tiflología, a programas que se van actualizando y mejorando continuamente y son usados para las tecnologías comunes como las computadoras, por ejemplo: los sistemas de voz, los lectores de pantallas, impresora que imprime en braille.

Para ella, el acceder a estos recursos tecnológicos fue una gran experiencia “yo sentía que andaba en el aire, porque después pude usar internet, cosa que me parecía tan imposible, yo podía hacer mis propias cartas, no se las tenía que dictar a nadie. Una de las alegrías que nunca pude olvidar fue cuando aprendí a mandarle un correo a mi mama y ya no se lo tenía que dictar a nadie, entonces yo tenía esa intimidad con mi familia. La tecnología me abrió muchas puertas y posibilidades”. Desde la organización en la que trabaja, comparte todo lo que sabe a partir de diversos talleres para contribuir con la accesibilidad de los espacios virtuales para todos. Muchos jóvenes ciegos están en la universidad y aspiran a diversos cargos laborales, experiencia que la llena de orgullo. “Por ejemplo, antes las muchachas pensaban hacer su familia, tener sus hijos y quedarse en casa. Ahora no, ahora hay mujeres ciegas que están en la universidad, ocupando plazas de empleo en instituciones, que se ayudan muchísimo con la tecnología. Estamos eliminando ante los ojos de la sociedad ese modelo ‘dale un peso al cieguito y ya se le acabo su necesidad’. Ahora es demostrar que si vos me capacitás y me formas, yo puedo ser alguien completamente productiva y que aporta a esta sociedad. La tecnología es la herramienta principal”.

Tanto para Jael como para Irma, más allá de los diversos tipos de cambios en las accesibilidades una de las más necesarias a trabajar constantemente es la accesibilidad actitudinal. Con solo un cambio de actitud y mirada ante las muchas realidades podemos integrar a todos y todas realmente, pensar que las personas con discapacidad no solamente serán las beneficiadas, por ejemplo, si se coloca una rampa en un edificio no solamente será utilizada por una persona con discapacidad física sino también por alguien que se fracturó la pierna, una persona de edad mayor, una mujer embarazada, etc. Pensar en accesibilidad nos incluye a todos.

Cuando hablamos de accesibilidad digital hablamos de que todos tendremos la misma posibilidad de acceso a la información, desde diseñar una página web sin tantos gráficos para que un lector de pantalla no se pegue, colocar subtítulos a los vídeos o audios, colocar lectores de pantallas en los laboratorios de computación de las escuelas y universidades, pensar que también los espacios virtuales los usamos todos y todas y deben ser construidos para todos y todas.

Raquel Gómez. Diseñadora escénica, artista teatral y docente universitaria, miembro del equipo multidisciplinario Versus Laboratorio Teatral.

Fotos: Cortesía

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