Las guerreras de Abril

Abril tiene nombre de mujer combatiente, como las que han puesto su fuerza y coraje en las trincheras, en las salas improvisadas de atención, las que refugian en sus hogares, las que denuncian sin miedo, las que desde el anonimato hacen trabajo voluntario para tener una base de datos actualizada de los distintos casos y las que con sus rimas cantan y suplican JUSTICIA.

Distintos son los rostros, las edades, y preferencias de cada una, pero todas convocadas a defender con coherencia y respeto una lucha cívica y honesta.

María Soledad.

26 años.

Managua, 6:30 p.m

Hicimos una cita íntima y sorora con “María Soledad” una artista atrapada en el cuerpo de una noble enfermera. Atravesamos los límites del periodismo tradicional para lograr acercarnos en una platica de amigas a esos momentos que aún la atormentan. Entre risas nerviosas y silencios incómodos la historia fue revelándose poco a poco en una pequeña sala semioscura que hoy guarda y atesora la historia de solidaridad que salvó a muchos jóvenes de la muerte.

La Sole convirtió su casa y estudio de arte, en un pequeño hospital donde atendió  con un par de amigos estudiantes de medicina y una monjita a los primeros heridos de la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI).

Los rastros de sangre y charneles en su porche estaban comenzando a incomodar. Agarró un balde y comenzó a lavar piso por piso, reflexionando sobre cada herida que le tocó limpiar y suturar, rememorando el día que le tocó preparar el cuerpo de su madre que murió de cáncer.

Luego abandonó su casa para internarse en el escenario dantesco de la UPOLI, donde las aulas de clases y auditorios iban tomando una vida infernal, llena de heridos, muertos, intrigas, acoso y miedo.

“Los primeros cinco días en la UPOLI fueron de pánico, parecía un infierno. El día que nos cortaron la luz yo me acuerdo que habían siete llantas quemadas en toda la calle principal, una de las paleras de la universidad comenzó agarrar fuego, y sólo me quedé pensando que esa no era mi casa ya, que ese ya no era mi barrio. Era una pesadilla. Hasta la fecha todavía tengo pesadilla de todos esos momentos”

María Soledad vivió tres momentos que la marcaron. Con nostalgia recuerda el 10 de agosto, día que hizo la peregrinación de Santo Domingo, una promesa que cumple año con año. Ella estaba en una venta de la Colonia Centroamérica cuando notó que a unos pocos metros estaba “Azúcar”, un joven estudiante de la UPOLI al que le tocó asistir luego de notar que tenía una fuerte infección en el ojo, fue en el contexto donde se le dio la orden a los doctores de no seguir asistiendo a los estudiantes. María Soledad después de varios obstáculos logró sacar al “Azúcar” y llevarlo a una clínica privada que la estaba apoyando. Este joven pudo haber quedado ciego o pudo haber muerto por la fuerte infección.

La vida puso en el mismo escenario festivo de Santo Domingo a estos dos jóvenes, después de meses sin verse. Ambos pagaban promesa. Ambos sintieron su presencia. Azúcar llevaba como parte de su promesa su cuerpo lleno de grasa negra, lo que se conoce en la tradición como “Diablito negro”

“Yo lo ví, él también me vió y corriendo me grita: Esto es por usted también. Gracias a usted  y a él yo estoy aquí”.

Otro momento que la marcó fue cuando se llevaron presas a unas mujeres de las Américas 01. Ellas, madres solteras dejaron a sus hijos solos. María Soledad decidió pedir ayuda a sus amigos pudientes y recolectó cosas que les llevó hasta octubre del año pasado. Esta familia decidió abandonar el país, y uno de los niños que cuidó y asistió por meses le dejó a María Soledad la primer carta que escribe en su vida:

Entre risas nerviosas trata de seguir narrando las tres estaciones más dolorosas de sus días en la UPOLI. Pero las anécdotas ya la agotaron. Toma un gran sorbo de agua y nos insiste con la mirada:

Okey. Volvemos al tema del arte.

Patricia Sánchez.

33 años.

Managua, 11:15 a.m.

A las 11:15 de la mañana las casas de la Managua Oriental comienzan a emanar un olor a comida casera. Patricia, a esa hora nos espera sentada en su silla mecedora de metal. Su rostro manifiesta un cansancio acumulado. Hace pocas semanas salió de la cárcel  y pudo volver a compartir el almuerzo con su hija y su padre.

“Vengo perdiendo el sueño desde abril. Por la mismo tensión de que uno siempre tenía que estar alerta por la misma tensión de la policía, los heridos, el sueño no se concilia”

Antes de abril, Patricia trabajaba como auxiliar contable en una empresa privada. En los primeros días de la crisis, Patricia solicitó vacaciones con el fin de ayudar en esos días a los jóvenes universitarios, a ella no le aceptaron su solicitud y le dieron de baja, fue así que decidió atrincherarse voluntariamente en la Universidad Politécnica de Nicaragua, (UPOLI). Patricia llevó por mes y medio la contabilidad e inventarios de los insumos médicos, ella salía de la UPOLI los fines de semana para ver a sus hijas.

Patricia se siente orgullosa de haber participado en todas las marchas, cuenta con decisión que se tenía que ir a barrios aledaños a organizarse porque su barrio está plagado de policía y chavalos organizados.

El 12 de julio se alistó temprano para participar en la marcha “Juntos somos un Volcán”. Fue la única que vez que fue acompañada por su hermana menor, sin saber que ese día ambas terminarían en la cárcel.

Testimonio Patricia

Patricia sobrellevó sus días de injusticia en la cárcel “La Esperanza”, a través de sus catarsis traducidas en poesía.

Diciembre para ella fue el mes más doloroso. El 31 de diciembre muchas se provocaron el sueño temprano o simularon dormir para no escuchar los fuegos artificiales que anunciaban un nuevo año. Ella decidió recibirlo y entre llantos y abrazos las pocas que se atrevieron enfrentar esa “celebración” comenzaron a cantar el himno nacional.

El 15 de marzo del presente año, Patricia y su hermana volvieron a su hogar, bajo la condición de arresto domiciliar y casa por cárcel.

“Mi hija al principio no sabía que estaba presa, luego se dio cuenta y tuve su apoyo a pesar de su corta edad. El día que se dió cuenta me dijo que estaba orgullosa de mi. Creo que no es un tiempo perdido, porque es una lucha mía y de muchos más para un mejor futuro de nuestros hijos”

La lista actualizada del Comité Pro Liberación de Presos Políticos, conformado por familiares de los reos, mediante una lista preliminar con corte hasta el 19 de marzo muestra un total de 65 mujeres detenidas, entre las cuales refleja que 20 menores de edad están en prisión, incluyendo a una niña.

Según la información expuesta en la página web de la organización de derechos humanos, de las 65 presas políticas, cuarenta y ocho están siendo judicializadas y 17 ya fueron condenadas; las penas son desde seis meses hasta cuarenta años.

La nene.

22 años.

Exiliada.

3:17 p.m.

Skype

Managua – Tegucigalpa

– Nene estás por ahí? Iniciamos la entrevista?

– Quisiera estar por allá…

Así inició nuestra breve sesión por skype.

“La nene” fue el pseudónimo que decidió ponerse una joven de la ciudad de Masaya. Hace hace siete meses llegó a Honduras pasando por puntos ciegos, decidió huir de Nicaragua cuando supo que ella y sus primos estaban en “la lista” que hicieron en su barrio para confirmar quienes estuvieron involucrados en las manifestaciones de abril.

“Soy de Masaya, ese pedazo de tierra donde lo dimos todo por Nicaragua. Cuando les cuento a los catrachos de un lugar llamado Monimbó, les parece que estoy inventando y los entiendo, a veces hasta mi me cuesta creer todo lo que vivimos”  

Nene en este momento vive de vender artesanía que llevó en su mochila. Nos cuenta que llevo más souvenir que ropa porque no sabía de qué manera iba a sobrevivir en un país que en nuestro imaginario social está invadido de trata de personas, mara y narcotráfico. Sin embargo, entre risas comenta que allá se siente más segura.

Para ella recibir abril en otro país es duro, pero sobre todo saber que el Gobierno de Nicaragua ha propuesto un plan para el retorno de los exiliados que les invita volver

Te digo, tengo más miedo que nunca de volver.

—–

Estas tres mujeres que en esta tarde de abril viven sus cotidianidad en distintas condiciones, con un revoltijo de sentimientos y tumulto de desdichas, acaparazonan hoy más que nunca una guerra de amor por Nicaragua.

A ellas…. ¡GRACIAS!!!

Autoras:

Agustina

Comunicadora

Fre Sia 

Comunicadora y fotógrafa feminista

Fotografía: Fre Sia

One Comments

  • Sylvia R Torres 02 / 05 / 2019 Reply

    Muchachas, colegas. Estan haciendo un trabajo lindisimo e importante. Las felicito. Emprendedoras de la Memoria, Abrazos a ustedes y a estas mujeres, todas valientes

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