Ser gestora cultural en una ciudad farándula y patriarcal

Para hablar de gestión cultural en Nicaragua es indispensable remontarse a la década de los 80, conocida por muchos/as como la época de oro para las artes;  años importantes para la profesionalización técnica de una generación de artistas con un cuerpo de docentes internacionales (América del Sur, Rusia, México, Guatemala y Cuba) en las distintas disciplinas como la danza, teatro, cine, artes plásticas, música, etc.

En la actualidad ha surgido una nueva generación de mujeres jóvenes en Nicaragua, que están moviendo espacios, actividades y formándose como gestoras culturales desde un enfoque de derechos y perspectiva feminista que apunta a cuestionar las ideas, creencias y roles de género impuestos por un sistema patriarcal desde diferentes estrategias: creatividad, arte terapia y la ludopedagogía.

En este reportaje queremos visibilizar el trabajo de algunas gestoras culturales en Nicaragua. compartir los retos y experiencias de mujeres que hicieron y hacen gestión cultural en la actualidad.

La gestión cultural en la época de oro

En los 80´s las personas que se dedicaban a trabajar en el ámbito cultural eran conocidas como promotores culturales un trabajo en pro de las masas, que no hacía distinciones, no buscaba méritos propios, su meta era dar a conocer el trabajo de las y los artistas de las distintas comunidades y cómo estos contribuían al crecimiento de las mismas.

Patricia Ruiz,  relata su experiencia desde sus inicios en los años 80 como bailarina profesional: “fue una época de inicio, una oportunidad para mucha gente del país que quería acceder a un espacio artístico, porque el arte sólo estaba para un nivel social, quienes eran los que tenían acceso y el espacio para el arte en ese entonces”.

Con la revolución se creó un espacio: “Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura”, quienes principalmente enfatizaron sus esfuerzos en la formación profesional de artistas. También se promovían presentaciones culturales en las calles, ferias, exposiciones, festivales, todas las actividades eran gratuitas y para público en general, dice Ruiz.

Los espacios en los 80’s que servían como escenario eran: La Feria Microfer, casas comunales, El Gran Hotel, Teatro Nacional y la Escuela de Danza. Donde el Teatro Nacional se perfilaba como el espacio de mayor admiración y anhelo para proyectarse como artistas, ya que antes de los 80’s este espacio era exclusivo. Aunque en esos tiempos a las y los artistas se les exigía la excelencia y calidad, hasta tener cierto nivel podías presentarte en el Teatro Nacional, dice Ruiz.

Foto Cortesía / La Quimera

La gestión cultural en la actualidad

La nueva generación de mujeres jóvenes que se dedican a ello, manifiestan que ha sido difícil para ellas romper con un “modelo tradicional” donde es visto el arte desde una mirada clasista y adultista, donde se aplaude únicamente a aquellas personas que se logran presentar en grandes escenarios o tuvieron la oportunidad/privilegio para perfeccionar la técnica  en un centro de formación artística.

Cortesía / La Quimera

Mora García Flores, quien desempeña el cargo de Coordinadora del Área Arte y Cultura en un Centro Cultural de Managua, manifiesta que trabajar espacios creativos y artísticos con niños/as permite llegar a reconocerse como sujetas de derechos y que si son o no reconocidos como artistas es lo secundario porque lo que interesa es el PROCESO.

Esta nueva generación ha llegado a realizar este trabajo desde su propio activismo como feministas, una característica que las une, ya que el factor “recurso económico” no permite que este tipo de trabajo sea sostenible, por lo que han aprendido a trabajar desde el “trueque” valorando la capacidad de cada una sin llegar a caer en explotación y abuso, teniendo presente el cuido de nosotras como un colectivo.

Son iniciativas que tratan de dinamizar esta  nueva manera de hacer gestión cultural y donde son las mismas chavalas desde sus propias experiencias, saberes y colectivos quienes gestionan recursos para proponer una agenda cultural diversa y dinámica.

Para Patricia Ruiz otro gran reto es reconocer el valor que tiene el arte para  transformar la vida de las personas y romper con esa idea de que se hace arte sólo para vender.

También enfatiza que existen todavía estereotipos que se siguen reproduciendo en estos espacios artísticos y se visualiza en la danza, con respecto al cuerpo de la mujer.

La mujer en los espectáculos de baile es expuesta como objeto sexual, “llamativo” para vender un evento hasta desde el vestuario que se les asignan, exponiendo su cuerpo si consultar o decidir con ellas.

Hay un gran reto sobre la perspectiva con que estamos formando a una nueva generación con respecto a los montajes de  espectáculos, entre otros temas.

Entrevista Patricia Ruíz sobre Gestión Cultural

Mujeres artistas emergentes

Tania Molina, compositora musical y mujer feminista inició en el año 2013 a trabajar el tema de la gestión cultural, cuando desempeñó el cargo de promotora cultural en un Centro Cultural de Managua. Afirmó que esa experiencia fue su escuela de formación, para luego auto gestionar, desde su activismo feminista, espacios artísticos para mujeres artistas emergentes en Nicaragua.

La mayoría de los escenarios están diseñados para hombres y la imágen que siempre resalta es la del hombre. Desde esta crítica, ha decidido gestionar con otras mujeres espacios para que se reconozcan y visibilicen  a la mujer desde un enfoque de derecho y participación.

Para una mujer, trabajar en el campo de la gestión cultural es un verdadero reto porque además de tener “desventajas” por ser mujer también sos señalada por ser joven y que te catalogan como “inexperta”, ignorando un caminar en tu proceso de descubrirte en este campo de la gestión cultural.

Cortesía / La Quimera

Ser mujer y dedicarte a la gestión cultural en Nicaragua es una gran responsabilidad porque el arte es una herramienta transformadora y educativa en la vida de las personas, implica buscar espacios seguros en una Managua farándula y patriarcal donde es fácil olvidar los derechos de nosotras las mujeres.

Claudia Regina Mercado Quintero
Activista feminista y comunicadora social. Maestría en comunicación estratégica y campaña social de la Universidad de Valladolid, España.
Virginia Paguaga
Comunicadora Social con estudios en producción audiovisual de televisión y cine, a veces docente más estudianta autodidacta que nunca termina de aprender, artista que busca no serlo.
Foto de portada: Virginia Paguaga

Contenido creado por participantes del Laboratorio de Comunicación Cultural y Feminista, a través de Becas de Contenido facilitadas gracias al apoyo del Centro Cultural de España en Nicaragua. 2018.

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