Escritora de memorias

La Quimera

, Voces

“Para descubrir cómo se nada en el mar…  hay que salir de la pecera.”

Recuerdo cuando me enamoré por primera vez. Tenía miedo, se me venían un montón de pensamientos negativos. La muchacha que me gustaba también sabía que yo tenía atracción por ella, pero nunca le dije que me gustaba. Un día después de clases, fuimos al baño como de costumbre, ella decidida me besó y para mí fue algo súper extraño, pero por dentro sentí un montón de cosas. Quería que me siguiera besando, me fui asustada a mi casa, no dejaba de pensar en la suavidad de sus labios. Sus mensajes siempre románticos, tiernos, que yo no encontraba palabras para responder, respondía con letras de canciones románticas.

Mi noviazgo fue con mucho miedo, pero me atreví a amar a alguien, en realidad no sabía si me gustaban las mujeres, pero ella si me gustaba un montón. Mi noviazgo lo viví en silencio, a nadie de mis amigos les conté, claro la gente siempre sospecha que andas de arriba abajo con una mujer. Las personas siempre tenían esa gran duda, nunca aceptamos que éramos novias, la experiencia fue bonita. Claro, con sus altas y sus bajas, pero con grandes enseñanzas que te puede dejar una persona. 

Soy Natalia Espinoza, me gustó la cita del inicio de mi texto porque va  acorde con lo que voy a narrar. El año pasado realicé un ejercicio terapéutico, el cual fue escribir un manifiesto. Este manifiesto era libre,  expresé mis sentimientos para poder sacar todo eso que me molestaba, y de igual forma, lo que me gustaba. Sinceramente, fue un ejercicio recuperador y sanador. 

Ahora estoy aquí, en aguas nuevas, asumiendo este nuevo reto, siempre escribiendo, no sé si me va dar la oportunidad de volverme escritora de memorias, pero no hay nada mejor que empezar a escribir una  su propia historia de vida, o experiencias personales. 

Esto me sitúa en lo más íntimo de mí ser, me permite irme analizando, sentir mis miedos, y la fortaleza que te da después de trascender. Siento como volver a empezar, donde me reconozco a mí misma, soy yo realmente una mujer que ama a otra mujer. 

Me encuentro aquí, frente a mi teclado de mi computadora, sé que este texto va a ser leído por una comunidad muy diversa. Es ahí donde me encuentro yo, soy una mujer lesbiana, con ganas de salir de la pecera, como cita el texto, pero en la comunidad se habla de salir de closet, ¿cómo he podido salir de closet? Por medio de estas maravillosas cartas autobiográficas o manifiestos. Por supuesto, con la valentía de escribirla, que cada línea vaya con ese sabor de franqueza que sale de mi ser. 

Antes que todo quiero agradecerme a mí misma por reconocerme, quererme tal como soy, y para poder yo ahora estar aquí, escribir estas líneas que me han salido de lo profundo de mi corazón, agradezco al maravilloso mundo del feminismo que es alimento cotidiano, la gasolina que hecha a marchar ese motor, y lo que me ha dado la valentía de levantar mi voz ante la discriminación por ser una mujer lesbiana. 

Lo más importante es darle la cara al miedo, verlo, tocarlo, hasta de llorarlo y a veces salir huyendo, porque a veces te encuentras con seres humanos “ácidos”. Sin embargo, conocer al feminismo ha sido liberador, sabés que ahí es tu casa, esta ese abrazo o esas risas que te regalan, sabes que detrás de una mujer, hay un millón de mujeres valientes poderosas, una comunidad feminista, que es inmensa. Todo este conjunto de mujeres hacen que tu valentía sea fuerte. 

Yo hoy me acepto, me respeto, me amo, no me importa si la gente habla o no, porque en realidad quiero andar por este mundo liviana, sin dar explicaciones. Soy una mujer lesbiana, sé que me ha costado estar aquí, mis luchas las he podido esquivar, algunas soportar, el camino no es fácil, pero cuando tienes personas que te apoyan, la vida se te hace un poco más ligera. No tengo la fórmula mágica para decir cómo salir de un closet, solo dejá que las cosas fluyan, y si amás a alguien, pues amale.      

Deja una respuesta