El yoga en tiempos de estar en casa

La Quimera

, Voces

Hace más de un mes que decidimos quedarnos en casa para cuidarnos de un virus que ataca al mundo, que también al pasar por la mente deja miedos, inseguridades y la incertidumbre del futuro. Trabajos, economía, la horrenda sensación que a quienes amas, o vos misma te contagies, la sensibilidad con quién no puede permanecer en casa porque debe de trabajar día con día.

Pero aquí me detengo porque en esta pandemia el futuro, es el que más ansiedad da, es el fantasma que se esconde bajo el tapete. El yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente, es enraizarte en el momento presente y aquí empieza el reto para cualquier practicante de yoga.

Hace un mes lxs ganeshas no nos reunimos a practicar juntas en casas, hemos tenido que reinventarnos de nuevo ante los cambios que se avecinaron.

Somos privilegiadas que podemos estar en casas con internet y optar a una plataforma digital en donde se ofrece miles de clases vía online (aunque las ofertas son muy altas y no las estamos tomando todas). Pero lo interesante del asunto es que antes de la pandemia cada quien tenía su propia práctica, con la visita de Isaac una vez al mes y practicando diariamente en casas distintas. Pero la dinámica cambio.

Ahora solo somos nosotras y nuestros tapetes, encontrar las ganas para practicar, decirte que todo va a pasar y que vas a dar lo mejor de vos.

El yoga para nosotrxs tiene distintos caminos, le hemos dado vuelta como tribu a ingeniarnosla desde la autogestión, el autoconocimiento de nuestros cuerpos, la exploración de las asanas (práctica de postura) y aunque ahora estemos trás las pantallas de los dispositivos, seguimos unidas apoyándonos en la práctica.

Pero, yo no quiero ser esta voz que por un tiempo han leído sobre ashtanga, somos una comunidad y tenemos interioridades y búsquedas distintas. La idea es construir un pensamiento colectivo que sirva de incidencia, donde la práctica del yoga subsista y genere bienestar más allá del marketing.

Se construyó un texto introductorio con preguntas a lxs ganeshxs y surgierón hermosos y sinceros párrafos de las siguientes preguntas: ¿Qué ha significado para mí practicar en casa sola? ¿Ha resultado diferente? ¿Ha tenido otras sensaciones?

El anclaje a la vida

La reflexión que va acompañada en este post, como parte de la segunda entrega de los párrafos suscitados a partir de un texto introductorio y tres preguntas a un grupo de practicantes de ashtanga yoga que debido a un virus letal han tenido que quedarse en casa y adecuar su práctica a la intimidad y soledad (que no es que estemos desoladas) es el anclaje a la vida.

Para un practicante de yoga quedarte en el presente es vital, buscar el maestro interno, rebuscar en las paredes lo sostenible. Durante la práctica se destraban traumas y no entendes porque estas llorando en medio de tus asanas o porque soñás pesadillas y las sentimos tan reales.

El yoga no quita el estrés, no quita la ansiedad, no quita la depresión. La práctica de asana es solo la herramienta de la cordura, se convive con estas emociones, pero somos más que esas emociones y ese es el trabajo de la práctica. Pero, todo es transitorio y un aspirante de yoga busca esa estabilidad.

Recuerdo a mi sobrina Andrea cuando estuvo un tiempo practicando me decía: “tía, esto a mí no me relaja, me tiemblan los brazos”. Y así, entre el dolor físico de las asanas, la respiración y la disciplina es como te das cuenta que las emociones son pasajeras.

La práctica como elemento de cordura

La práctica de yoga significa muchos senderos interiores y más ahora que estamos en casa dividiéndonos entre el trabajo en casa, limpiezas y buscar como no caer más en la histeria colectiva ya instalada. La práctica de yoga se torna en este sentido un elemento de cordura significativo.

Como antes he explicado, para todas el estar en casa supone un reto enorme de estar en el momento presente. Y encontrar las ganas y las fuerzas es un reto. Quisiera profundizar con lo que ha representado encontrar el camino del yoga para cada unx, unas va desde lo físico hasta ponerle intención antes de empezar tu práctica y volverla un ritual.

Y es aquí donde reflexionamos que los símbolos son distintos para cada quién y que no debe de haber jerarquías ni supremacías en la práctica. La práctica de asanas es para la purificación del cuerpo y la mente, es allí donde debemos conectar, es ecuación perfecta. Cuerpo puro/mente más clara.

Pero también el practicar yoga en casa y sentir que tenés una comunidad respaldándote, abrazándote, compartiendo aunque sea en teleconferencia, es emocionante. Vamos cambiando en metodologías de practicar, pero sí vamos. Juntas en este andar. La cordura vuelve poco a poco a través del asana.

Sirena Chamorro. Abogada, cocinera de cosas ricas, amante de la pizza, los gatos y las risas que tengo con mis amigas.

Deja una respuesta