¿Por qué normalizar la educación sexual para niñas y adolescentes?

En estas Gafas Violetas, colocamos la atención en lo importante que es la educación sexual para que niñas y adolescentes, crezcan con más autoconfianza, libres de prejuicios y conexión con sus cuerpas. 

Así que este reportaje integra la mirada de Maykelin Castro y Paola Herrera, quienes nos comparten sus experiencias como mamá e hija, y de María José González, trabajadora social, con muchos años acompañando a jóvenes en distintas comunidades. Veamos entonces, sus aprendizajes personales y recomendaciones para desestigmatizar la educación sexual  desde la familia.

Por una conciencia, respeto y reconocimiento integral de la cuerpa

Una de las fracturas más profundas que ha hecho el patriarcado, es que las mujeres tengamos (o tuvimos) relaciones desconectadas con nuestras cuerpas, que el entendimiento y escucha a nuestro organismo esté accidentado por prejuicios y que por ejemplo, llamar a nuestros genitales por su nombre sea para muchos entornos aún tabú.

Así que la educación sexual, es un puente para acercarnos y apropiarnos de nosotras mismas, por ello es fundamental que las niñas y adolescentes vayan accediendo a información y herramientas necesarias para un ejercicio saludable de su sexualidad.  

La relación madre e hija, es un espacio propicio para cultivar la confianza y la transmisión de conocimientos, así lo enmarca Maykelin Castro,  como  mamá joven y soltera de un niño de tres años y de Paola Herrera, preadolescente de 12 años de edad.

“Como yo no recibí ninguna educación sexual, para mí es importante que mi hija lo reciba de su mamá”, reconoce Maykelin en su historia de vida, y por esto, ella le habla a Paola sobre su cuerpo para que lo conozca y llame por su nombre correspondiente a sus genitales. “Yo ni sabía de adolescente que era la menstruación, y  cuando me llegó, me sorprendí y hasta ese momento me explicaron”, añade.

Paola Herrera resalta que el primer lugar donde escuchó el término “educación sexual” fue en el hogar, a través de su mamá y, que sus primeros aprendizajes fueron sobre los cambios físicos, emocionales y la conciencia de sus derechos. “Mi mamá me habló sobre las cosas que iban a cambiar en mí: que iba a cambiar mi cuerpo, mi voz y mi manera de pensar, en la medida que fuera creciendo; como también me habló de sentir respeto para mí misma y las demás personas”, describe.

Otro elemento que Maykelin considera parte de una educación sexual integral,  es explicar a su hija los diferentes tipos de violencias que existen, promoviendo la confianza entre ellas, el respeto y cuidado a todo su cuerpo, para que Paola no sienta miedo en contarle si alguien llegase a agredirla.  

Identifica que lo más retador fue encontrar la manera de decirle que ella había sobrevivido a un abuso sexual, con el objetivo de que su hija entienda que nadie puede tocarla sin consentimiento y que los abusadores sexuales pueden estar dentro de la familia, amistades o conocidos. “Yo hablé con ella, no para que todo el tiempo se sintiera temerosa o en alerta, sino para que ella tenga otra manera de amarse y cuidarse, y que nadie venga a interrumpir su niñez y hacerle la vida de cuadritos”, enfatiza.

Por su parte, María José González, como trabajadora social y con una trayectoria acompañando a jóvenes de diferentes comunidades, destaca que educar sexualmente desde la niñez es importante porque “ayuda a ver el mundo más natural, con más seguridad y brinda empoderamiento para niñas y niños. Así evitamos el miedo a hablar de lo que les pasa a su cuerpo o de lo que les pasa con las personas que ellos y ellas se relacionan, fomentamos que pregunten sobre lo que no saben y quieren saber sin temor a ser cuestionados, para saber cómo funciona no solo el cuerpo sino las relaciones con otras personas”. 

Además señala cuan importante es que las personas adultas investiguen y se informen, sobre cómo  aportar a una crianza positiva a la niñez y adolescencia de las familias, creando habilidades y hábitos de comunicación para compartir sobre las relaciones sexuales, los besos y los tipos de relaciones entre las personas, pero sin infundir miedo.

“Si les damos educación sexual y saben qué hacer con esa pieza de información adecuada a su edad, estaremos iniciando una nueva perspectiva. Quizá demos los primeros pasos para borrar el estigma de que es muy malo que los niños y niñas tengan educación sexual”, enfatiza González.

Por la importancia de soltar silencios y prejuicios

Otro de los beneficios de conversar con las niñas y adolescentes desde un enfoque de educación sexual, es que  ellas gesten relaciones más sanas consigo mismas, tengan herramientas para identificar las violencias, crezcan en entornos más seguros, protectores y  a su vez abiertos, que les facilite  comprender que no hay una única forma de ejercer la sexualidad y los afectos.  

Paola reconoce a sus 12 años que ella entiende como las personas pueden amarse siendo de igual o diferente sexo, y que esta experiencia también es un derecho humano.  Maykelin como su madre, ni siquiera ha necesitado tener un diálogo específico sobre las orientaciones sexuales o identidades de género de las personas, porque ha inculcado en su hija el respeto a la vida en todas sus expresiones. 

“Las personas de su mismo sexo que tienen una relación, merecen respeto porque son personas como cualquier otro y otra, tienen un gusto y pensamientos diferente al de mi mama por ejemplo, pero no por eso deben de recibir un maltrato. Hay que tratar a los demás como una quiere ser tratada” refiere Paola.

Un aspecto que también nos señala Mayquelyn es que ella comparte sus conocimientos con sus sobrinas, quienes son contemporáneas a Paola, es la tía aliada cuando no comprenden algún tema de sexualidad y ha aprovechado la confianza con sus sobrinas e hija para conversarles que los cuerpos de las mujeres “están aptos para la  experiencia del embarazo y la maternidad” pero también es una decisión y una opción de  ellas:  no tener hijos, si así lo planean cuando  sean adultas.

Pueden encontrar más contenido y formas  de enseñanza de la educación sexual desde casa, en Planned Parenthood, el sitio web de una clínica internacional que ofrece servicios vitales de atención de la salud reproductiva, educación sexual e información a millones de mujeres, hombres y jóvenes en todo el mundo.

Recomendaciones para la educación sexual de niñas y adolescentes

María José Gonzáles nos recalca que las personas adultas tenemos un reto de cara a la educación sexual y es:  informarnos de las etapas del crecimiento de niñas  y adolescentes, y explorar maneras asertivas de comunicación para no esconder información, negar permisos, regañar o castigar si están en momentos de autoexploración.  

A continuación les dejamos una serie de recomendaciones para que seamos responsables y aliadas de nuestras niñas y adolescentes.

Fuente de los datos de infografía: María José González, trabajadora social nicaragüense con experiencia en acompañamiento a adolescentes y jóvenes.

Texto por:  

Jennifer Birmania Bello, filóloga, comunicadora feminista e investigadora social. Encantada por el arte, el café, el campo y los viajes. #LosCódigosdelaSensibilidad

Ilustración e infografía por  @dibujo_por_alla. 

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