¡Dejen a las niñas ser niñas!

La niñez y la adolescencia son etapas claves para construir nuestra identidad, abonar a nuestro desarrollo y contribuir a la ruta que seguiremos al ser adultas. Pero, ¿qué pasa cuando estos procesos son pausados por un embarazo a temprana edad o una unión forzada? ¿Ser niña en Nicaragua significa una condena?

A nivel latinoamericano, Nicaragua es el país con mayor índice de embarazos adolescentes con un 24.4 % según un estudio de la Coordinadora de la Niñez Nicaragua CODENI y esto se traduciría a que 92 de cada 1,000 mujeres adolescentes son madres en nuestro país. 

¡Respeten a las niñas!

Según Sayra Arceda, de la campaña Niñas No Madres, el Fondo de Población para las Naciones Unidas UNPFA contempla que cada día 5 niñas son obligadas a parir en Nicaragua, contemplando que sólo en el Triángulo Minero -Bonanza, Siuna y Rosita- se registraron 20 denuncias de violaciones en lo que va del año (Septiembre, 2019); “pero nos deja la duda, ¿y las que no denunciaron?”, comenta.

Esta iniciativa es una campaña regional que lucha contra el embarazo infantil y las maternidades forzadas al informar sobre las graves afectaciones en las vidas de las niñas latinoamericanas; dónde  Re Acción Joven es vocera en Nicaragua en la Costa Caribe.

Entrevista Sayra Arceda, campaña Niñas no madres

“El problema es que las niñas no tienen opciones, están obligadas a continuar con un embarazo producto de un abuso (…) las familias preferían mantener el matrimonio vigente o expulsar a la niña del círculo familiar antes que denunciar” expresa Arceda.

Añadido a esto, el estudio Vidas Robadas de la Asociación de Mujeres Axayacatl (2017) determina que el 43 % de los abusadores son familiares cercanos a la niña; siendo este factor una de las causas por las que las menores de edad embarazadas son consideradas “deshonra familiar” según Arceda. 

Niñas No Madres trabaja con organizaciones territoriales que permitan un primer acercamiento con las comunidades y espacios en pro de visibilizar sus demandas; logrando que esta campaña se presentara ante el Consejo Municipal de Bluefields para incluir a las niñas como prioridad en el Plan de Desarrollo 2021 – 2024 de la región. 

Gracias a campañas como NNM, el 29 de mayo se presentaron 4 casos públicos de sobrevivientes de violencia sexual y maternidades forzadas siendo niñas ante las Naciones Unidas; dos de estos casos son de Nicaragua. A su vez, Re Acción Joven y la Coordinadora de la Niñez Nicaragua, CODENI, tienen a disposición el Manifiesto por las niñas dónde se recaudan firmas para el compromiso por la defensa de las niñas obligadas a ser madres en el país. 

¡La vergüenza es del abusador!

Sin embargo, en diez años entre el 2006 y 2016 se registraron 11,480 nacimientos de madres menores de edad en Nicaragua según el MINSA; siendo así categorizados como productos de violación. No existen cifras oficiales actualizadas de acceso público referente a embarazos adolescentes en el país. 

Para Lylliam Huelva, investigadora para la campaña Lo que debe ser penoso, el 47% de estos embarazos son de niñas entre 10 a 14 años de edad y expresa que las madres adolescentes tienen un 30% menos de oportunidades de ingresar al mercado laborar formal en la adultez. 

A su vez, menciona que la posibilidad de embarazo aumenta cuando las menores de edad establecen relaciones sexoafectivas con hombres -victimarios- que son 7 a 10 años mayores que ellas, siendo estas relaciones fundamentadas en el desbalance de poder. 

Lo que debe ser penoso es una campaña de educación creada en 2016 con el objetivo de posicionar el embarazo adolescente en la agenda del país y apuesta a la creación de políticas públicas que incrementen el acceso a educación sexual reproductiva y servicios de salud; iniciada desde Mujeres de Liderazgo.  

Dentro de las situaciones alarmantes que detectó esta iniciativa es que 20% de las mujeres no se cuidaron en su primera relación sexual y que la mayoría de adolescentes empiezan a utilizar métodos anticonceptivos después de su primer embarazo , según la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social FUNIDES; “las adolescentes sustituyen ir al sistema de salud y citas ginecológicas por farmacias para acceder a métodos anticonceptivos apropiados”, señala Huelva. 

¡Las niñas merecen ser felices!

El Fondo de Población y Plan Internacional detalla siete causas del matrimonio o unión forzada infantil en América Latina, siendo éstas: 

  1. Escapar de la violencia
  2. Huir de la pobreza
  3. Idealización del amor romántico
  4. Normas masculinas dominantes
  5. Consentimiento familiar
  6. Carencia de escolarización 
  7. Ausencia de leyes de protección a la niñez
Ilustración por María Sandoval, @escaaapis

Para la psicóloga María Lourdes Gómez, los embarazos en menores de edad pueden desencadenar en síndromes depresivo ansiosos, estrés post traumático y síntomas psicofisiológicos -cuando el cuerpo exterioriza lo que siente a través de enfermedades-; a su vez, la maternidad forzada puede provocar depresión post parto, disociación en el tiempo, no asumir responsabilidades con el bebé y, encima, 14% de las niñas que afrontan abuso sexual con un posterior embarazo tienen ideas suicidas según la Asociación de Mujeres Axayacatl (2016). 

Con respecto a las niñas en uniones forzadas, especifica que las afectaciones psicológicas no cambian mucho, pero sí se añade el miedo como un componente clave dentro del entorno de la menor de edad al permanecer con un hombre mayor -que ejerce control sobre ella- y exteriorizado en insomnio, alteraciones del sueño, sudoraciones, frustración profunda, baja autoestima y carencia de aspiraciones personales. 

“No estamos educando a las niñas para ser autónomas”, comenta la psicóloga Gómez ya que menciona que prácticas como inculcar el autocuido, la normalización de términos para referirse a áreas genitales y no obligar a que las niñas saluden o besen a personas que no quieren, les enseña que sus cuerpos les pertenecen y se convierten en los primeros trazos de la educación sexual en la niñez. 

Entrevista María Lourdes Gómez, psicóloga

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, por sus siglas en inglés,  UNICEF (Junio 2018), las adolescentes entre 15 a 18 años son las más propensas a matrimonios forzados en América Latina y el Caribe; siendo así que el 60% de las mujeres casadas antes de los 18 años se encuentran en los ingresos económicos más bajos. Además, señala que las uniones tempranas no matrimoniales son más frecuentes que el matrimonio legal en las menores de edad. 

La psicóloga Gómez considera que se necesita una transformación del sistema para proteger a las niñas cuando denuncian; “ellas van de revictimización en revictimización (…) en todos lados debe contar siempre la misma historia: en la casa, el hospital, el juzgado… si ella no es tratada adecuadamente cuando debe dar su testimonio se quedará con el dolor y la ira contenida”.  

Con respecto a acciones para erradicar el matrimonio infantil y las uniones forzadas, UNICEF propone políticas públicas y estrategias multisectoriales como claves para la prevención del embarazo adolescente que posteriormente se conviertan en este tipo de uniones y desde la suma de esfuerzos de diversas organizaciones de la sociedad civil para posicionar la temática en la agenda pública.

Obligar a menores de edad a gestar, parir y criar es quitarles su derecho a disfrutar su etapa de desarrollo y entregarles una maternidad forzada; ellas merecen acceso a servicios de salud que garanticen su vida y un sistema estatal que vele por su bienestar. 

En un país justo, las niñas no son madres. 

Thais Xiu. Activista feminista y ¾ de periodista. Aficionada por la poesía. 

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