Cuidarse a una misma es también seguir resistiendo

La Quimera

, Voces

De una activista se espera que sienta empatía por la víctima y también que desprecie o abandone el cuidado personal, para que se la vea como alguien que se preocupa mucho por los demás.

¿Qué sentido tiene la revolución si no podemos bailar?
Jane Barry & Jelena Djordjevic

La insurrección cívica de Abril tomó cada parte de mí. Nunca hubiese imaginado la carga emocional y física a la que se iba someter mi cuerpo por más de 10 meses y sigo contando. Nos arrolló a todxs. Durante este proceso me convertí en activista 24/7; mi familia, amigxs, pareja, estudios quedaron atrás frente al compromiso de vivir en un país libre.  A muchxs nos tocó hacer esto y la violencia recibida dejó (y va a seguir dejando) secuelas en todo nuestro ser. No somos ni seremos lxs mismxs.

En esta entrada quiero compartir mi sentir, lecciones y dolores que pasan por mi cuerpo, un cuerpo que también resiste. Incluso escribir este texto para mí es complicado, hablar de mis dolores y paralelamente escuchar en mi mente esa voz repitiendo que hay quienes están sufriendo más.

Siempre estamos comparando dolores, como si nuestro propio dolor no fuese suficiente… torturándonos todos los días, y claro: todxs debemos cuestionar nuestros privilegios, sin embargo, cuando hablamos de nuestra experiencia con el dolor y la violencia cada quien tiene derecho a vivir sus procesos, pues tu dolor, tus experiencias son tuyas y sólo vos sabes lo que realmente significa. Minimizarlos no los hace desaparecer.

Estas reflexiones sólo vieron la luz cuando toqué fondo con fuertes crisis emocionales somatizadas en mí cuerpo en forma de  depresión, migraña y demás síntomas que en medio del ajetreo de salvar a todxs menos a nosotras mismas, pasan desapercibidos, sin mayor alerta.

Es en este momento de mi vida, que las mujeres comienzan a jugar un rol más importante, es a través de ellas, mis hermanas feministas que llega a mí la palabra AUTOCUIDO. Como mujeres en una sociedad desigual y machista cargamos con la responsabilidad de cuidar siempre a los demás y si cuidamos de nosotras somos “egoístas”. Mis ejemplos de mujeres fuertes aguantaban todo, hijos/as, esposos, violencia, trabajo, carrera y al final sus cuerpos sucumbieron ante diversas enfermedades al llegar a la edad adulta. Se dejaron a ellas mismas.

Ser mujer y activista no es nada diferente, la militancia en diversas causas sociales no nos exime de dejarnos a un lado. Cuando sos activista no tenés garantizado nada, tu labor es fruto de la pasión y convicción por la causa y por ende la entrega no siempre tiene un horario establecido, muchas veces es en el tiempo” libre” luego del trabajo remunerado o estudio en el cual nos llenamos de más trabajo dedicado a lo social. Aceptarlo es difícil.

Durante la mayor parte de esta crisis sociopolítica, pensar en mí significaba debilidad y culpabilidad, no basta estar mal internamente, ya que existe casi una exigencia social de tener que “aparentarlo” externamente. La sintomatología, comportamientos y manifestaciones físicas no son en todxs iguales. La empatía es una cualidad que como sociedad tenemos que seguir trabajando. Ponernos en los zapatos de la otra persona.

A nivel personal, como mujeres, nos toca examinarnos, meditar en nuestros cuerpos, aprender a escucharlos. Tomar pausas, respirar y cuidarse constantemente es fundamental para poder seguir aportando a construir mejores sociedades.

Me dije a mi misma: ¿Si no me amo y me doy lo mejor de mí, cómo puedo dar lo mejor a los demás?.

En un contexto donde el estado dictatorial en Nicaragua amenaza nuestra integridad física, psicológica y trata de eliminarnos, preservar la vida y cuidar nuestros cuerpos es también un acto de RESISTENCIA.  

Cuidarse pasa por diversas áreas, en mi caso la atención psicológica, actividades lúdicas, hacer arte, acompañarme de personas que aporten a mi bienestar, leer, comer saludable y dormir correctamente ha aportado a el camino del autocuido.
No es un camino fácil y menos en un contexto y circunstancias que te ponen a prueba cada día mientras la violencia
sigue, demanda perseverancia y compromiso, el mismo esfuerzo que seguir en la lucha.

Alcanzar las libertades individuales contribuyen a los procesos de llegar a las libertades colectivas, perseguir las dos es estar despierta/o a la vida.

Autora: Madelaine Caracas

Fotografía: Alejandra González – La Quimera

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