El amor propio se dice fácil pero no se hace fácil

La Quimera

, Voces

Levantarte cada mañana, verte al espejo y voltear la cara porque no te gusta la imagen que refleja. Ir a al baño, bañarte, salir de la ducha, revisar tu ropa y no encontrar nada que ponerte porque no te gusta cómo te queda esa falda o ese pantalón que te aprieta.

Desayunar. Ir a clases o al trabajo, tener dudas de cómo empezar una tarea porque creés que no la podés hacer o te va quedar mal y todos van a pensar que sos mala haciendo tu trabajo o que no tenés la inteligencia suficiente. Tener miedo de dar tu opinión porque pensás que vas hacer el ridiculo o decir algo tonto.

Salir por la noche con las amigas después de pasar nuevamente por el proceso de no tener nada que ponerte porque todo te queda mal. Ir a un bar, ver a una persona que te gusta y no hablarle porque te da vergüenza y sentís miedo a ser rechazada.

Volver a casa, cepillarte los dientes frente al espejo pero sin hacer contacto visual con vos misma. Dormirte. Despertar a la mañana siguiente y revivir el proceso.

¿Cómo hacen esas mujeres que se ven tan seguras de sí mismas todo el tiempo?, ¿Nacieron así? Si es considerada bonita tiene razones para ser una mujer segura, pero si no, entonces ¿por qué anda tan segura?, ¿qué se cree?.

¿Vos también te hacés esas preguntas? Yo me las hacía a mí misma hace un tiempo, y todavía hay ocasiones que alguna de ellas me pasan por la mente,  me dominan, y terminan arruinando mi día. Cuando llevás muchos años tratando de cumplir con ciertos estándares de belleza o inteligencia impuestos por la sociedad, escuchando comentarios negativos sobre vos u otras personas (o haciéndolos), y tratando de complacer a los demás, hacer el cambio hacia el amor propio es un reto, pero también es algo revolucionario. Y como en toda revolución, la transición no es tan sencilla.

El amor propio se dice fácil pero no se hace fácil. Quererse a una misma implica un largo proceso de aprendizaje y deconstrucción, cuyo camino tiene muchos baches, altos y bajos, arrastradas, caídas, tropezones y un largo etcétera.

Quererse a una misma es un trabajo y un compromiso de todos los días. Decidir cada mañana ser buena y amable con vos misma, empezar por lo pequeño y luego ir avanzando. Recordar que sos humana, que la perfección no existe, y saber que habrán días buenos y días malos.

Decidir que te vas a gustar, que no vas a dudar de tus habilidades y tu inteligencia, aceptar tu cuerpo con sus particularidades. Ver a tu alrededor y tomar ejemplo de esas mujeres seguras que desbordan confianza y seguridad, de esa amiga a la que no le importan las miradas de gente fijada y los comentarios de personas criticonas. Practicar más sororidad y menos rivalidad entre mujeres.

Tener la certeza que si hoy no sabés algo mañana lo podés aprender, que todos tus comentarios y opiniones son válidas, que sos una mujer inteligente y que a la única persona que tenés que demostrarle algo en esta vida es a vos misma.

El amor propio es difícil, es retador, implica lágrimas y muchos sentimientos, es una batalla con con todas las inseguridades que el mundo ha ido poniendo en vos. Pero amarte es posible, y es el amor más puro y honesto que vas a conocer.

Levantarte cada mañana, verte al espejo, sonreírte, y tomar la decisión que a partir de hoy te vas amar cada día más.

Autora: Alejandra Fonseca De Franco. Comunicadora/ Feminista/ Sobreviviente.

Foto cortesía de: Ita

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