Abril, decime: ¿por qué aún resisto?

La Quimera

, Voces

Una reflexión sanadora para seguir en la lucha.

Hace un año que escucho consignas a todo pulmón, nombres adjuntos a fotografías que quedan en mi memoria y banderas que se encuentran en manos valerosas; hace un año que perdí amigxs, familia y quizá, perdí un poco de mí. Ya no soy la misma, entonces, ¿por qué aún resisto?

La insurrección cívica trajo consigo facetas nuestras que no conocíamos, mecanismos de defensa que no imaginábamos utilizar, una serie de demandas que exigían su permanencia en la agenda pública y un valioso descubrimiento: el criterio propio es muy peligroso en este país.

Cada mes hace de mí una incertidumbre andante, al vivir en una nación con la misma gracia de Macondo, sumergida en un surrealismo donde el pueblo es motor y pieza de ajedrez al mismo tiempo; no tan alejada de la novela “1984” -que empecé a leer dos días antes del estallido- al proyectar un mundo donde te condenan hasta por tus pensamientos.

Así, no puedo negar que he tenido miedo, sería negarme como humana también; sin embargo, he encontrado que mis convicciones transforman estos temores de “sobrevivir” en “resistir” y abren nuevos espacios de resiliencia consigo. Por ello, quiero compartir mi realidad desde un plano de reconstrucción.

Abril me enseñó que una mochila, una botella con bicarbonato y un paso firme son amenazas ante un Estado ausente que no concibe la dignificación de la calidad de vida de su ciudadanía, de un sistema autoritario, patriarcal y dictatorial cuya ineficiencia se evidencia no sólo en años sin políticas públicas factibles, sino en la cobarde represión armada.

Sin embargo, esta crisis me permitió crear una increíble conexión – desde el plano físico y/o virtual- con autoconvocadxs, brigadistas, atrincheradxs, informantes, activistas, periodistas, exiliadxs y vincular nuestras luchas a fin de una misma causa; no es extraño que “mi gente”, “mi pueblo” cobren sentido ahora.

Fue a través de estas experiencias que aprendí a encontrar fuerzas de sitios donde creí que ya no había; y que -a veces- éstas vienen de los seres de luz que te acompañan en cercanía o a distancia, en una trinchera o en

un celular porque la unión de diversos sectores proporciona una identidad y entereza auténtica.

Cabe destacar que mi reivindicación como feminista ha sido clave durante este tiempo ya que nuestra militancia desafía la censura y denuncia los atentados contra las libertades; la excusa perfecta para la persecución por parte de un gobierno que es igualmente patriarcal. El lugar de la mujer está en la resistencia.

Nosotras enviamos un mensaje explícito porque arrebatamos conservadurismos y nos reapropiamos de espacios que siempre fueron nuestros; esto refuerza la sublevación del movimiento ya que nuestras luchas individuales ante diversas expresiones violentas se proyectan en el discurso y la lucha colectiva contra una estructura de poder opresora.

Estamos revolucionando la historia y debemos ser coherentes en nuestras propuestas de cambio; no basta con derrocar una dictadura sino quitamos el problema de raíz al exigir una restauración basada en la deprogramación de patrones agresivos y erradicar inclinaciones clasistas, misóginas, homofóbicas y fanatistas que impidan la inclusión ciudadana.

Creo indudablemente que somos agentes políticos y nuestro grito autónomo moviliza un liderazgo multidisciplinario que reconoce la conciencia colectiva como principal motivación contra el abuso de poder y la vulneración de derechos ante un régimen que -erróneamente- nos subestimó. 

Es por ello que este año significa un estímulo para reapropiarnos de nuestras calles, lemas y técnicas de protesta pacífica; el poder de la palabra se reasigna como impulso ante la tempestad y así, la idea de que estamos en el lugar y tiempo adecuado sigue intacta.

Esta lucha me ha hecho agradecer que estoy viva, priorizar mi estabilidad emocional y ser empática en cada una de mis acciones con nuestrxs presxs políticxs y nuestrxs inolvidables (porque en la memoria jamás mueren); pues, -a como una amiga me dijo- “si seguimos aquí es porque haremos grandes cosas” e indudablemente será así.

Que este nuevo abril nos alimente de luz para demostrar nuestro fiel compromiso, creatividad para rendir tributo a nuestra resistencia y fortaleza para sanar todas las presiones a las que fuimos/somos sometidxs; que jamás nos falte la bondad ni la humanidad.

Aprovecho estas últimas líneas para abrazar a cada persona que ha estado conmigo en sororidad y apoyo, han hecho que el trayecto sea menos pesado.  Infinitas gracias por continuar en una misma voz.

No desistás, Nicaragua, mañana todo será distinto. No hay arrepentimientos, no hay marcha atrás.

Ni perdón, ni olvido. ¡Matria libre y vivir!

Autora: @brujamistica
Feminista irreverente entre mólotovs y poemas.

Fotografía: Camaleoni / La Quimera

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